martes, 30 de marzo de 2010

Ciberlectores, los nuevos críticos literarios

Completamente ajenos a las discusiones académicas sobre objetividad o subjetivismo, sobre deconstrucción o estructuralismo, y quizá sintiéndose escasamente reflejados por la labor de la crítica profesional, demasiado embelesada en los grandes nombres, en las servidumbres mediáticas y en la escasez de espacio, los lectores de este siglo han terminado por asumir ellos mismo el papel de jueces y en los últimos años han proliferado extraordinariamente en la red espacios dedicados a la reseña y crítica literaria.
 
Con distintas motivaciones, con diferentes alcances, con mayor o menor difusión, e incluso con más o menos rigor científico, a poco que indaguemos en seguida encontramos una nada despreciable cantidad de blogs y páginas personales dedicadas a presentar y comentar libros.
No vamos a centrarnos aquí en las revistas literarias, pues sus características y sus pretensiones son algo diferentes, sino en la pléyade de nuevos críticos que, desde el amateurismo y el entusiasmo, ejercen como auténticos francotiradores en un panorama literario que tal vez no esté tan gobernado por el mercado como aparenta.


Del boca a boca al blog 
 
En ocasiones, todo empieza como un pasatiempo. Alguien que lee y se apasiona con los libros suele también recomendarlos a sus amigos y conocidos. Es el popular 'boca a boca', recientemente renombrado por los editores como 'boca a oreja', en un alarde de mal gusto.
A pesar del marketing, el sistema de recomendación personal sigue funcionando, como demuestran los recientes éxitos de 'El tiempo entre costuras', de María Dueñas, o 'Fin', de David Monteagudo. Pero es que la buena fortuna de estas obras ha corrido paralela también a su 'promoción' a través de canales poco habituales, como son los blogs. 'Nuevas palabras mágicas', 'El lamento de Portnoy' o 'Criaturas de la noche' recomendaron 'Fin' ya en noviembre de 2009. Una publicidad que no se consigue a través de los habituales suplementos literarios.


Recomendaciones personales 
 
Un buen ejemplo puede ser 'Cargada de libros', el blog de una berciana enamorada de la letra impresa -estudió biblioteconomía y trabaja en una librería- que desde 2008 reseña obras de ficción. Con un gusto alejado de las grandes campañas editoriales, Laura González recomienda sus propias lecturas, que puntúa de uno a cinco. Como dato curioso, desde su página regenta un club de lectura, que es en realidad un foro de opinión en el que se debaten propuestas literarias.


Leer por placer 
 
Con un estilo altamente profesional, la aparición más espectacular en el panorama crítico de los últimos años ha sido 'El placer de la lectura', un blog colectivo que en apenas dos años ha alcanzado casi veinticinco mil suscriptores, en especial gracias a su activa presencia en redes como Facebook. Los espectaculares resultados del proyecto de Pepe Rodríguez se deben a su producción a destajo: en 2009 reseñaron 314 libros, casi uno diario.

Ayudado por críticos de nuevo cuño, como Pedro Crenes, el blog dedica cada entrada a un nuevo libro -generalmente novelas-, del que ofrece imágenes de la cubierta, foto del autor, nota biográfica y un pequeño resumen de la trama. 
Pero no se limitan a la mera exposición de los materiales promocionales que les facilite el editor, sino que nunca falta un pequeño análisis propio y, lo que puede ser más polémico, una puntación de uno a diez.


Al día
Los escaparates de las librerías son un marasmo de novedades que a menudo abruman al lector; para estar al tanto de lo último, y a modo de primer filtro, muchos blogueros desmenuzan esta gran oferta. 'La tormenta en un vaso' nos mantiene actualizados, en 'Anika entre libros' podemos leer los primeros capítulos de muchos libros recién publicados, y el 'Lector malherido' nos divierte siempre con sus ácidos dardos.


Lectores intemporales 
 
Pero no todo en la red son boletines de novedades. 'La mujer justa' -imaginamos que el nombre es un guiño a Sándor Marai- recomienda libros de distintas épocas, desde Virginia Wolf hasta Paolo Giordano, pasando por Nabokov.


Críticas acompasadas 
 
¿Polémicos o justicieros? Los críticos reunidos en torno a 'La Fiera Literaria' -un boletín que empezó publicándose en papel, anexo al diario 'La Razón'- practican un estilo de comentario minucioso para algunos e hipercrítico para otros, que consideran que alcanza casi los límites del escarnio público.
La técnica, ideada por el llamado 'Círculo de Fuencarral', un grupo de críticos adscritos a un misterioso 'Centro de Documentación de la novela española', consiste en comentar la obra a medida que se va avanzando en su lectura, con la intención de poner de manifiesto las características del texto, que se citan literalmente, con mención a la página en que aparecen. Más que para una crítica global de la obra, habitualmente se utiliza para destacar errores, incongruencias, faltas y estilos deficientes, siempre a juicio del crítico.
Si a esto unimos un tono desenfadado, y unas buenas dosis de intención provocadora, el resultado es un cierto éxito popular, fraguado a partir de enfrentamientos y críticas exacerbadas a autores de renombre como Javier Marías o Arturo Pérez Reverte. «Me hace mucha gracia, aunque no esté de acuerdo con determinados pasotes. Está muy bien escrita y no se corta un pelo», llegó a decir sobre el boletín Carlos Boyero.
Los dos representantes más 'populares' de este movimiento son Manuel García Viñó, un prolífico autor sevillano, cosecha de 1928, y 'Clandestino Menéndez', un crítico al que no sonroja su pseudónimo cuando, a la pregunta que le realizaron en comentariodelibros.com acerca de si le preocupa herir la susceptibilidad de algún autor criticado, respondió sin ambages: «¡Que les den por culo, coño! [.]. Nunca, jamás, he insultado personalmente a nadie».


Contracrítica 
 
Bajo el enigmático pseudónimo colectivo 'Addison de Witt', un grupo de cinco poetas (y/o críticos, según ellos mismos afirman) ejerce desde mayo de 2007 una curiosa labor de vigilancia sobre la crítica poética en nuestro país.
Empeñados en desenmascarar la supuesta subjetividad de la crítica publicada por los grandes medios, lo más relevante de este blog es su técnica de 'contracrítica', mediante la cual analizan no el libro originalmente reseñado, sino el comentario publicado por el crítico, su relación con el autor, con el editor, con la corriente poética a la que pueda adscribirse e incluso con el medio que la publica. Análisis que acaba traduciéndose en una valoración -de cero a diez- de la objetividad de la crítica. Este mismo rigor se aplica también a los premios literarios, en los que los críticos del blog rastrean la 'genealogía' del jurado, sus relaciones internas, su dependencia respecto a los convocantes del premio, y hasta las posibles conexiones con el autor.
Ni que decir tiene que este asunto resulta especialmente polémico, pues estos posts concluyen con una evaluación de la ecuanimidad del premio y, por desgracia, lo habitual es que este índice de credibilidad nunca alcance siquiera el aprobado raspado. La gran novedad que aporta este blog -puesto que la 'adivinología' de los premios literarios no es algo nuevo, ni tampoco la denuncia- es su voluntad investigadora, casi pericial: nombres, relaciones, cargos y trayectorias, todo se desvela. Si bien se realiza bajo el amparo del anonimato, lo que quizá pueda restar cierta credibilidad al conjunto.


Investigar 
 
Esta limitadísima nómina de blogs no es más que una pequeña muestra de lo que se puede encontrar en internet; su intención no es otra que animar al lector a 'revolver' entre los numerosos espacios dedicados a los libros, y a hacer sus propios hallazgos, compartir opiniones y 'recetar' lecturas. Y un buen punto de partida son los listados de enlaces de los blogs reseñados, en los que se ofrece una gran cantidad de pistas para lectores avezados.

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El artículo es de Javier Menéndez Llamazares, para el Diario Montañés.es
Lo reproducimos aquí para favorecer su difusión.

¿Cómo debería ser un maestro?

¿Cómo debería ser un maestro?

A esta pregunta tan actual intentó contestar Quintiliano hace veinte siglos. Quintiliano nació en Hispania, en la ciudad que hoy es Calahorra. Dedicó toda su vida a la enseñanza en Roma. El emperador pagó sus servicios con fondos públicos, así que podría decirse que fue el primer catedrático.

Después de perder a su jovencísima esposa y a sus dos hijos, condensó toda su experiencia como educador en un libro, buscando refugio y volcando en él su herida humanidad. "No sé qué envidia secreta corta el hilo de nuestras esperanzas", escribió en el prólogo.

Quintiliano creía que un maestro no debe ser demasiado complaciente, pues la corrección es la parte más últil de la enseñanza. Hay que premiar el trabajo, porque "se progresa gracias al estudio, no por el desdén".

Según él, es esencial un constante esfuerzo por no ser árido, sobre todo con los jóvenes, que enseguida decaen como las plantas en una tierra seca y carente de humedad.

Quien enseña tampoco tampoco debería usar el sarcasmo. La humillación y la vergüenza, pensaba Quintiliano, obligan a los niños a hacer cosas impropias de ellos. Es preciso ser afectuoso para que el alumno pase sin darse cuenta del cariño hacia el maestro al cariño hacia la asignatura.

Quintiliano sabía que todo maestro, incluso luchando ásperamente por imponerse, anhela una mirada hechizada en los ojos de sus alumnos. La palabra "educar" significaba en latín "sacar afuera", o sea, hacer aflorar la inteligencia del estudiantes, pero también sacarlo de la apatía.

Enseñar es hacer señas esperando respuestas.

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• "La columna" de Irene Vallejo. Enseñar a enseñar. Heraldo de Aragón, 29 de marzo de 2010.
Sin enlace web.

lunes, 29 de marzo de 2010

Juegos de palabras + telebasura = Tele5

Bondades de la TDT, consulto la programación de TV de un domingo por la noche.

La oferta es, en los primeros canales de la lista:
















No muy atractiva, la verdad, hasta que veo el título del capítulo de la serie que emite Tele5:

"Putero y yo".

Sonora carcajada, entre asombro y estupefacción. Diálogo entre los presentes:

- No puede ser... juas...
- Seguro que la mayoría de la gente no tiene ni idea de a qué hace referencia el juego de palabras.
- Seguro. Pero los guionistas de la serie sí lo saben. Y escogen la referencia de forma intencionada, para llamar la atención. El clásico juego de palabras y doble sentido con innecesario tufillo amarillista...
- ...


No me resisto y le hago otra foto a la pantalla:















No hay más información. Y me permitirán que no ponga aquí enlace directo ni a la cadena, ni a la serie, ni al previsible argumento del capítulo. Lo dejo a su tolerancia estomacal.

Juan Ramón Jiménez, reconozco, nunca fue "santo de mi devoción". Ni Platero y yo obra muy de mi gusto.

Pero, Premio Nobel aparte, Juan Ramón fue unos de los poetas más importantes del siglo XX, a caballo entre dos generaciones sobresalientes, inclasificable como miembro de ninguna de ellas, maestro de casi todos sus contemporáneos y renovador de la poesía en lengua castellana.

Y, ¡ay!, acaba pisoteado por la pestilente costumbre telebasuresca de una cadena al servicio de la programación de peor calaña, dedicada a encumbrar la zafiedad y a hacernos creer que retrata una sociedad estúpida e inculta so pretexto de explorar nuevos modelos de periodismo o estilos de entretenimiento.

El pequeño equino, peludo y suave, tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos, pasa así a convertirse en el espejo que refleja una cadena cuyo cerebro es igual de pequeño, peludo (no sé si suave), tan blando por fuera que se diría que no lleva... cerebro.

Mi consejo para ustedes, ya que sus reponsables no lo harán, bondades de la TDT:

viernes, 26 de marzo de 2010

Mal de altura y el fin de la Literatura

… se puede vivir y andar por ahí tan contento y medrar y tener amores lindos y en suma disfrutar de una buena existencia sin haber oído hablar de James Joyce, y aun de Cervantes; pero me temo que esta ignorancia generalizada señala de modo cruel e infalible el fin de la Literatura, su paso a las clases pasivas del arte, su inclusión irreversible en el mundo de las minorías mínimas. Del que quizá nunca debió salir.
  









































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Profesor en su clase de Traducción Literaria del Instituto de Traductores. Se le ocurre mencionar a James Joyce. Nota las caras de los alumnos.

Pregunta: «¿Sabéis de quién os estoy hablando?». 

Y solo una —UNA— dijo saberlo, sin demasiada rotundidad.
 
La pregunta (terrible, para un literato) es: 
¿Cómo hemos podido llegar a una situación en que solo un alumno de una clase de Traducción Literaria [del inglés, para más inri] sabe que en la primera mitad del siglo XX existió un escritor llamado James Joyce, autor de la segunda novela más famosa de todos los tiempos, después del Quijote?  

Ya sé, ya sé: se puede vivir y andar por ahí tan contento y medrar y tener amores lindos y en suma disfrutar de una buena existencia sin haber oído hablar de James Joyce, y aun de Cervantes; pero me temo que esta ignorancia generalizada señala de modo cruel e infalible el fin de la Literatura, su paso a las clases pasivas del arte, su inclusión irreversible en el mundo de las minorías mínimas. Del que quizá nunca debió salir.


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Cuenta la anécdota Ramón Buenaventura en su "librillo". 

Comienza su apunte comentando una famosa fotografía de Marilyn leyendo -terminando, como se aprecia en la foto y nos hace notar el maestrillo- El Ulises de James Joyce.

Conocía la foto pero no la historia que la rodea ni lo que dio de sí, como nos cuenta Buenaventura en su apunte.

Buenaventura no cree que Marilyn se leyera la novela. Simplemente entonces estaba casada con Arthur Miller, y la imagen fue seguramente ocurrencia de  la fotógrafa Eve Arnold, de la agencia Magnum. La revista  Poets & Writers la usa como portada de su número de verano de 2008: Summer Reading.

Y le sirve para introducir la anécdota antes referida, sufrida en carnes propias.

Sus conclusiones son derrotistas, pero absolutamente certeras. Así que no haré sino sumarme a ellas.

Tampoco yo creo que Marilyn leyera Ulises. Ni creo que tenga mucha importancia el hecho en sí. Solo conozco personalmente un par de personas que se la hayan leído. En cambio conozco decenas de ellas que, no solo no la han leído, sino que sufren graves shocks anafilácticos con solo mentarles la novela o su autor.

Pero lo mismo pasa con el Quijote. Y, en vista de los índices de lectura, con casi todos  los libros que en el mundo han sido.

Si algo he aprendido de la labor de promoción de la lectura es que no se puede llegar a la cumbre sin haber comenzado antes desde la base.

Igual que el excursionista sufre mal de altura cuando, al ascender una montaña,  gana altura demasiado rápido, Cervantes y Joyce producen mal de altura en el lector que afronta su ascención sin la debida aclimatación previa.

Pero esa aclimatación no se produce. Seguramente nunca se produjo. Porque no se presta la suficiente atención desde las instituciones educativas y culturales a la importancia de la lectura como piedra angular de la educación. Los políticos, más preocupados de su sillón o de  los conflictos mediáticos, olvidan el objetivo final de su tarea: dotar a cada ciudadano de los recursos necesarios para que puedan llegar a ser alpinistas de élite capaces de coronar las más altas cimas.

Pero no es así: ni en ciencia, ni en cultura.

Cervantes y Joyce seguirán siendo los ochomiles de la literatura, accesibles solo a unos cuantos "elegidos", mientras la mayoría es (somos) incapaz (ces) de ascender una modesta colina sin jadear. Y la literatura que se escribe, cada vez está más adaptada a esa mayoría, que ni siquiera lee habitualmente.

En el peor de los casos, mejor subir colinas que nada.

Así que, condenada la litaratura "a las clases pasivas del arte, su inclusión irreversible en el mundo de las minorías mínimas. Del que quizá nunca debió salir", digamos ¡Viva la literatura!

jueves, 25 de marzo de 2010

¿Eres actor o espectador?

Porque no es lo mismo ser actor que espectador; actuar que mirar; hacer que esperar.

Tú decides.

Para todos los educadores que intentan transmitir "algo" en su labor cotidiana.
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La "verbomanía": Publicitar

Publicitar es otro invento lingüístico innecesario. Se supone que pretende significar dar a conocer, publicar, divulgar, anunciar, difundir… 
Es un caso más de esa mala costumbre, tan generalizada, de sacar un infinitivo de cada palabra; en esta ocasión, el pretexto puede haber sido el adjetivo y sustantivo “publicitario”. 

La citada “verbomanía” viene engendrando disparates antológicos, como el leído hace poco en un periódico ilustre: «La exposición ha sido comisariada por…».

Si seguimos por esta pendiente de la dejadez en el lenguaje, pronto oiremos que las granjas son veterinariadas; las farmacias, boticariadas, y los congresos de los partidos, compromisariados.

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Luis M. Duyos para Cosas de la lengua

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P.D. Por las dudas que plantea un comentarista anónimo, reproducimos el aviso que figura en la web fuente del apunte:

"Las fichas del INFORME SOBRE EL LENGUAJE se editaron de 1992 a 1996. Algunos usos que se critican pueden haber sido admitidos ya por la Real Academia e incluidos en el DRAE y en el nuevo Diccionario panhispánico de dudas. 

No obstante, los usos que se proponen siguen siendo válidos y preferibles a los admitidos con posterioridad".

miércoles, 24 de marzo de 2010

Ya nadie puede decir que los libros aburren mortalmente y ha muerto la edición

…Lo más importante para mi es/ Saber qué vestido lleva Lady Gaga/ Y no me importa tanto/ Saber qué hizo Gandhi el siglo pasado…


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Más de 280.000 personas han visto ya el vídeo que la sección británica de Dorling Kindersley Books preparó para una de esas reuniones que la industria editorial monta para revitalizarse o para limitar el derramamiento de sangre a las venas ajenas (del competidor) y evitar así el corte de las propias.

En todo caso, estos editores británicos pergeñaron un texto tan ingenuo como ingenioso que expone el discurso apocalíptico del fin de la edición, algo que en tiempos del libro electrónico se lleva mucho. El texto, debidamente troceado, admite una lectura inversa, tal como muestra un clip en YouTube (The Future of Publishing). 

Una voz femenina lee el texto de ida y, al terminar, el teleprompter recorre el trayecto inverso y la cálida voz lo relee de vuelta, consiguiendo decir todo lo contrario. De la muerte de la edición a su resurrección.

El éxito en la conferencia fue tal que decidieron hacerlo público y la necesidad de buenas noticias que aqueja al sector editorial lo ha catapultado a la fama. El artificio basa su fuerza en los conectores y por eso resulta complejo trasladarlo a otra lengua.

Mi primera intención era reproducir las dos lecturas en su versión original inglesa, pero al final me he lanzado a traducirlo al castellano y aquí tienen mi versión de urgencia. Sean indulgentes e imagínenselo en una voz preciosa (léanlo ustedes mismos si no tienen cerca a Núria Solé), mientras por una pantalla desciende el texto en líneas de longitud variable, separadas aquí por barras:

"Ha muerto la edición/ Y/ Los libros aburren mortalmente/ Ya nadie puede decir que/ Nos gusta leer/ A mis amigos y a mi pero/ Nos caen los libros de las manos/ No es cierto que no/ Me influyan las tendencias/ Sé lo que quiero en cuanto lo veo sin que/ El continente/ Sea más importante que/ El contenido/ Debo admitir que / Mi atención no capta las grandes ideas/ Y es falso decir que/ Leo mucho y me gusta aprender/ No me importa/ Y no creas que/ Me siento comprometido con el medio ambiente y la sostenibilidad/ Espero que lo veas claro/ Lo más importante para mi es/ Saber qué vestido lleva Lady Gaga/ Y no me importa tanto/ Saber qué hizo Gandhi el siglo pasado/ Lo que me parece increíble es/ Que ahora mismo me estés leyendo/ Lo importante para ti es/ Que encuentres/ Clientes/ Para los/ Productos/ No pensar/ Que tu trabajo sea / Colgado en Facebook/ A través del móvil no/ Resistirá/ Según mis amigos y yo/ Tu mercado/ Va ya a morir/ No creo que/ La edición/ Viva".



Y ahora, con la puntuación cambiada y en orden inverso, el mensaje tan ingenuo como ingenioso de Dorling Kindersley Books:

"¡Viva la edición! No creo que va-ya a morir. Tu mercado, según mis amigos y yo, resistirá a través del móvil, no colgado en Facebook. Que tu trabajo sea no pensar productos para los clientes que encuentres. Lo importante para ti es que ahora mismo me estés leyendo. Lo que me parece increíble es saber qué hizo Gandhi el siglo pasado y no me importa tanto saber qué vestido lleva Lady Gaga. Espero que lo veas claro: me siento comprometido con el medio ambiente y la sostenibilidad, y no creas que no me importa. Leo mucho y me gusta aprender y es falso decir que mi atención no capta las grandes ideas. Debo admitir que el contenido sea más importante que el continente. Sé lo que quiero en cuanto lo veo sin que me influyan las tendencias. No es cierto que no nos caen los libros de las manos a mis amigos y a mí, pero nos gusta leer. Ya nadie puede decir que los libros aburren mortalmente y ha muerto la edición".

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Màrius Serra. Viva la edición viva. La Vanguardia. Martes 23 de marzo de 2010

El enlace lo es a la edición impresa y solo muestra el primer párrafo, por eso reproducimos aquí su contenido íntegro.

martes, 23 de marzo de 2010

Consejos para evitar el sexismo en el lenguaje


Todo escritor*  —hombre o mujer— debe prestar atención a su lenguaje para no caer en usos sexistas pero tampoco absurdos lingüísticos. Hay que evitar un empleo discriminatorio de la lengua, pero no se puede terminar en el extremo contrario, que olvida el genio interno del idioma para fabricar una ingeniería lingüística según la cual palabras que no tenían género de repente lo encuentran y otras, que sí lo tienen, deben perderlo. 

En una próxima entrada recordaremos qué es el sexismo en el lenguaje, cómo se produce, cual es su origen y los casos más habituales, absurdos y complejos.
Pero hoy vamos a recoger unos buenos consejos para evitar el sexismo en el lenguaje, de la mano de Alex Grijelmo, en su "El Estilo del periodista", cuando habla de la ética de las palabras.

*Grijelmo habla de "periodista". Me he permitido el lujo de cambiar el término por el más amplio "escritor", que nos atañe a todos los que, de una forma u otra, usamos el lenguaje para comunicarno.
El texto tiene ya algunos años, de ahí que los ejemplos no sean de la máxima actualidad. Pero a efectos del tema que nos ocupa, siguen siendo perfectametne válidos.

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CONSEJOS PARA EVITAR EL SEXISMO
El periodista se dirige, por lo general, a decenas de miles de personas. Y debe tener cuidado de no ofenderlas, y de no contribuir a mantener fórmulas injustas de nuestra sociedad. Por eso, si quiere mostrar un estilo cuidado en tales aspectos, puede seguir estos consejos, en los que se propone un uso no sexista del idioma a la vez que se respetan las reglas de la lengua que los mismos hablantes se han dado. 


• EL PROTAGANISMO DEL HOMBRE. 
Un personaje masculino que llega a un acto o que asiste a él en compañia de otros personajes femeninos no ha de acaparar el protagonismo gramatical. "Joaquín Cortés salió del hotel acompañado de Naomi Campbell". ¿Y por qué no al revés? 


• EL PAPEL DE LA MUJER. 
En los reportajes sobre pueblos, países, etnias… no se debe olvidar el papel que la mujer cumpla en esas sociedades, sobre todo si sufre discriminación legal o social. No habremos completado un buen reportaje si excluimos de él a la mitad de la población. 


• OJO A LOS EJEMPLOS. 
Cuando el informador tenga necesidad de acudir a un ejemplo, debe evitar los estereotipos de reparto de tareas entre hombres y mujeres. La mujer no debe ser representada exclusivamente como madre, esposa, ama de casa… 


•NO USAR PALABRAS ASIMÉTRICAS. 
"Un hombre de vida fácil" no significa lo mismo que "una mujer de vida fácil". Ni las "mujeres de vida alegre" tienen su simetría en el terreno gramatical masculino. (Triste ironía la de llamar "alegre" o "fácil" la vida de las prostitutas).

Hasta hace muy poco, "un profesional" distaba mucho de "una profesional", y no se entiende lo mismo por "hombre público" o "persona pública" que por "mujer pública". El estilo del periodista debe cuidar estas expresiones para no caer en el sexismo, peligro que se aprecia bien en algunas palabras que cambian de significado con el cambio de género: asistente y asistenta, fulano y fulana, gobernante y gobernanta, señorito y señorita… 

En general, el periodista debe preguntarse, cuando se disponga a utilizar alguna palabra especial para una mujer, si la emplearía igualmente con un hombre. Algo que no ocurrió en éste y otros muchos casos:
"Álvarez Cascos asumió el proceso de recuperación de la iniciativa en la televisión digital. Y ha concluido su primera parte con el cese de la señorita Ridruejo y el nombramiento de López-Amor". (El Mundo, 8 de febrero de 1997. Aurora Pavón, seudónimo de Pablo Sebastián). 
Se aprecia claramente en ese ejemplo cómo el periodista utiliza "la señorita Ridruejo" y sin embargo a esa antigua fórmula no le sigue después "el señor López-Amor" (le habría correspondido "el señor" y no "el señorito" por tratarse de un hombre casado). Se puede observar así un cierto deje despectivo. 


• EL HOMBRE COMO GENÉRICO SINGULAR. 
Ha de evitarse en la medida de lo lingüísticamente posible. No debemos hablar de "los derechos del hombre", sino de "los derechos humanos" o "los derechos de la persona". Evitemos "el hombre de la calle" o "el ciudadano de pie" para escribir "la gente de la calle" o "la gente de a pie". 


• LOS HOMBRES COMO GENÉRICO PLURAL. 
En plural, también podemos acudir a palabras que engloben a hombres y mujeres (aunque con más dificultades lingüísticas que en el caso anterior): 
- En lugar de "los profesores", el profesorado; 
- en lugar de "los alumnos", el alumnado. 
- En vez de "los egipcios", el pueblo egipcio. 

Pero ha de tenerse cuidado. Si en lugar de "los niños" decimos "la infancia", podemos dar a entender un concepto diferente: el periodo en que una persona es niño o niña (primera acepción de la palabra). La segunda acepción de "infancia" sí recoge el "conjunto de niños" y niñas. 
Y si hablamos de "los problemas de la infancia" podemos referirnos a los inherentes a esa edad (por ejemplo, a los que tuvo un adulto antes de serlo) o bien a los problemas de quienes ahora son niños o niñas. En esos casos podemos acudir a "niñas y niños", siempre que no forcemos la oración y nuestro relato pierda ritmo, o precisemos concordar adjetivos posteriores ("los niños y niñas pequeños y pequeñas…"). 

A estos aspectos se refirió Enrique Gil Calvo, profesor de Sociología de la Universidad Complutense, en un artículo publicado en El País el 8 de marzo de 1996: 

"…Ese vicio lingüístico adoptado por ciertas feministas y difundido por la literatura progresista de llamar por dos veces a las mismas personas: españolas y españoles, ciudadanos y ciudadanas, funcionarias y funcionarios. (…) Sí quiero llamar la atención sobre lo incorrecto del vicio semántico: una regla elemental de estilo prohíbe repetir dos veces [sic] el mismo término, sin excepción alguna, ni siquiera como cláusula retórica. (…) Cuando el atributo considerado difiere en su modo de atribuirse a uno u otro género, entonces sí deben utilizarse dos términos distintos, uno para cada género: varones y mujeres, nueras y yernos, actores y actrices (pues éstas no pueden sustituir a aquéllos ni viceversa).
Pero cuando el apelativo se atribuye por igual a ambos géneros, indistintamente, siendo uno y otro sustituibles entre si, entonces hay que utilizar un solo término común, sin distinción de género (…) pues duplicar los apelativos según el género significaría que el modo de escribir, ser persona, crear una obra, poseer alma, representar un rol o ejercer autoridad era algo que difería sustancialmente según que se fuera un varón o que se fuera una mujer: y que el modo en que lo ejercían aquéllos no podría ser sustituido nunca por el de éstas.
El caso extremo de este vicio de segregación lingüística es el de llamar a los ciudadanos ciudadanos y ciudadanas, como si hubiese dos clases distintas de ciudadanía, la masculina y la femenina, significando que ninguna de ambas clases sería sustituible por la otra y pudiendo implicar que una de las dos poseería mayor grado de civismo. Porque de seguir aplicando esta viciosa circularidad habría que hablar también de ciudadanos-payos y ciudadanos-gitanos, ciudadanos-ricos y ciudadanos pobres, ciudadanos-mayores y ciudadanos-menores y así ad infinitum, en una interminable regresión de neoestamental segregación ciudadana".
Certamente, el problema no se presenta nada fácil, y encontraremos opiniones enfrentadas. Porque cualquier intervención desde arriba en el lenguaje —que siempre evolucionó por abajo hasta que los medios de comunicación comenzaron su tarea adulteradora— puede dar al traste con usos y normas que se han labrado desde tempo inmemorial. El periodista deberá navegar con cuidado entre su intención de no discriminar ni ocultar uno de los dos sexos y su obligación de usar un vocabulario que no se preste a equívocos. 


• LA IMAGEN SEXISTA. 
Pero el sexismo del periodista no sólo puede residir en las palabras. Un jefe de sección, un editor de textos o un editor gráfico deben evitar la publicación de imágenes que ahonden en la desigualdad de los sexos. Por ejemplo:

- Debe tenderse al equilibrio numérico entre las fotografias de protagonistas masculinos y femeninos. Una foto de archivo sobre policías municipales, por ejemplo, no tiene por qué recoger siempre un varón. 

- En las fotos sobre niños, colegios, parques… se ha de evitar la representación de los papeles tradicionales: los niños juegan a los vaqueros y las niñas con sus muñecas. 

- En las fotos sobre el hogar, debemos huir de representar a las mujeres en la cocina y a los hombres con el periódico. También los maridos pueden aparecer dando el biberón al bebé. 

- En la ilustración de algún deporte en general o de una actividad de ocio, acudiremos también a fotos de mujeres que practican esa actividade. 

- Las actividades profesionales —abogacía, arquitectura, empresas…— no están desempeñadas por hombres al cien por cien. También debemos incluir en nuestras fotografías a mujeres que cumplen esos trabajos. 

- Las imágenes sobre turismo, turistas, playas, verano… pueden recoger aspectos más generales, no siempre necesariamente a una veraneante que toma el sol con el pecho descubierto. 



ARTÍCULOS MACHISTAS. Al margen de los matices sobre sexismo y lenguaje, el periodista debe huir de descalificaciones globales. Y también de las particulares si se relacionan con el aspecto físico. Veamos un desatinado artículo sobre estas cuestiones.
(El vicepresidente del Gobierno, Francisco Álvarez Cascos, se acababa de retractar de unas afirmaciones machistas). "Álvarez Cascos se ha retractado de la verdad, y la verdad es la verdad, dígala Álvarez Cascos o Cristina Alberdi. Retractarse de la verdad por complacer a una gachi, o a varias gachises, es una prueba sublime de machismo galante. (…). Hecha la rectificación por el señor vicepresidente, el mujerio del Congreso se ha quedado tan satisfecho. Las bravas mujeres de la retroprogresía han ganado una batalla de las de Pirro, y han pasado de ser metáfora de alegorias y columnas a ser simulacro de preciosas ridículas. Exactamente igual de satisfecha debió de quedarse la Iglesia cuando Galileo Galilei se retractó de aquellas palabras en las que se afirmaba que la Tierra se mueve. (…). Siempre es una mujer la que representa la Victoria. Desde la de Samotracia y por ahí, la lucha más amena entre hombre y mujer es la que se riñe en 'campo de plumas' (…). 
  Lo que Álvarez Cascos había dicho es que desde hace veinticinco siglos la figura de la mujer ha servido como sintesis de virtudes, y recordó que en el frontispicio del congreso hay dos figuras femeninas que simbolizan la Justicia y la Constitución. (…). Lo de que haya mujeres en el frontispicio del Congreso no le place a Cristina Almeida y advirtió que ellas, las mujeres, no quieren estar en el frontispicio sino dentro, en los escaños, y que están esperando el momento en que el Congreso tenga una presidente, que hasta ahora siempre ha tenido un presidente.  (…) Para hacer presidente del Congreso a don Fernando Álvarez de Miranda, pongo por ejemplo, no fue necesario bajar el Ángel de la cúpula del edificio de la Unión y el Fénix, ni para poner en la presidencia a don Landelino Lavilla hubo que traerse de Bruselas al Menneken Pis. Podríamos hacer presidenta del Congreso a doña Cristina Almeida sin desmontar de su pedestal a la abunosa gorda de Fernando Botero.  (…) Como yo soy feminista en lo esencial y no en las gilipolladas, me duele y me desconcierta este papelón que han hecho las diputadas y senadoras. (…). Esa 'femenina' sensibilidad para lo nimio y esa inclinación a quedarse en lo fútil y alejarse de lo fundamental e importante, es lo que ha impedido hasta ahora a las mujeres ocupar los puestos que, por otras virtudes y capacidades, debieran ocupar en nuestra sociedad. A mí, que me hablen de los atlantes, el Ángel Caído o de los toros de Guisando me trae al fresco como varón, y que digan que al Estado de Derecho le van a poner levita 'me ne frega', que dicen los italianos. Por mí, como si dicen que le van a poner calzoncillos largos. Lo importante es que no me lo escoñen".  (ABC, 29 de diciembre de 1996. Jaime Campmany).   
  
El sexismo —generalmente machismo— se ve en ocasiones mucho más evidente que en otras. El subconsciente del autor hace tantos esfuerzos por salir a la superficie que no se precisan estudios para apreciarlo. Como en este caso:
"Supongo que si Pacheco oyó las declaraciones de Luis Yáñez sobre Mas Canosa y luego su intervención en la tertulia nocturna de Onda Cero diría, como yo afirmo, que Yáñez está enorme. Lo de la tertulia de la mujer de Lorenzo Díaz fue precioso". (El Mundo, 21 de julio de 1996. Antonio Burgos).
La referencia a una conocida periodista como "la mujer de Lorenzo Díaz" no parece muy acorde con el papel profesional propio de la mujer, que durante demasiados años ha estado sujeta ya a la vida laboral del marido como para que hoy en día aún se utilicen fórmulas así, siquiera sea con pretendido tono humorístico o satírico. Cuando al periodista —hombre o mujer— se le presente una tentación similar, debe pensar cuanto antes si adoptaría la misma decisión en caso de tratarse de un hombre. Y responderse con honradez.
"Antonio Banderas, este trueno de Los Ángeles, sí que va vestido de Nazareno por Málaga. Y en cuanto se hizo pareja estabilísima de Melanie Griffith, le faltó tiempo para traérserla a Málaga este verano, dicen que a descansar; pero no. Para mí tengo que todo era para que aprendiera a hacerle huevos fritos con chanquetes como se los hace su madre". (El Mundo, 25 de febrero de 1996. Antonio Burgos).
Por lo que se ve, el autor considera que la principal obligación de las madres y las esposas es cocinar como el marido quiere. ¿Acaso no podía Antonio Banderas haber viajado a Málaga para aprender él a cocinar los huevos fritos con chanquetes a fin de preparárselos después a Melanie Griffith? 
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Bibliografía  
Alex Grijelmo, en su "El Estilo del periodista". Taurus. Madrid 1997

lunes, 22 de marzo de 2010

La importancia de expresarse con corrección













La importancia de expresarse con corrección.

Porque no es lo mismo "Libros baratos de filosofía" que "filosofía barata".


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Enlazaría a la "web oficial" de Quino, pero me aparece en todas partes que contiene software malicioso y que es un peligro.
Así que os dejo el enlace a wikipedia.

viernes, 19 de marzo de 2010

El gerundio: ese gran desconocido. Uso correcto y errores más frecuentes

(Edit: dos años y medio después, hemos ampliado la lista de usos del gerundio en "En + gerundio". Usos y ejemplos.)


Se ha llegado a decir que el uso del gerundio es signo de mal estilo y que hay que corregirlo siempre que aparezca. 

Sin embargo, el gerundio es una de las formas verbales más expresivas de nuestro idioma ya que sirve para expresar la acción justo en su desarrollo y, por tanto, aporta mucha más fuerza y viveza al discurso que otras formas verbales.

Se debe, eso sí, evitar su abuso y corregir aquellos usos incorrectos tan extendidos, por cierto, en casi todo tipo de textos: jurídicos, científicos, periodísticos...

Veamos cuáles son las funciones del gerundio, su uso correcto y los errores más frecuente.


1. Las funciones del gerundio

Desde el punto de vista gramatical, el gerundio es una de las formas no personales del verbo. El gerundio, desde el punto de vista sintáctico, puede utilizarse de dos formas diferentes:

Gerundio en perífrasis verbales. Generalmente para proporcionar un aspecto durativo e imperfectivo, en perífrasis que expresan la acción justo en su desarrollo. Las más habituales:

         - estar + gerundio
         - ir + gerundio
         - venir + gerundio
         - seguir + gerundio
 

Gerundio aislado. Puede aparecer en dos tiempos diferentes:

   - Gerundio simple: cantando
   - Gerundio compuesto: habiendo cantado

La forma simple cantando nos indica una acción simultánea o ligeramente anterior a la acción que expresa el verbo principal. 
La forma compuesta habiendo cantado está expresando inmediata anterioridad a la acción del verbo principal.

El gerundio aislado forma siempre oraciones subordinadas, que pueden ser de dos tipos diferentes:

- Gerundio absoluto. Son las construcciones procedentes del antiguo ablativo absoluto latino. El sujeto del gerundio se encuentra dentro de la propia construcción de gerundio, no en la oración principal:

          Habiendo acabado la reunión, todos salieron.
          Entrando el profesor por la puerta, los alumnos callaron.


Este tipo de gerundio forma oraciones subordinadas adverbiales que pueden tener diferentes funciones: temporal, modal, causal, concesiva, condicional, etcétera, pero el valor más frecuente es el temporal-causal.

En este apartado no suele haber problemas de incorrección en el uso del gerundio. Sí se produce a veces en algunos textos un efecto de retoricismo, artificiosidad y monotonía por el uso excesivo de gerundios absolutos que pueden dar lugar, incluso, a rimas internas. Se recomienda, por tanto, que no se abuse del gerundio y que, como con el resto de construcciones se eviten las repeticiones.


- Gerundio concertado o relativo. El sujeto del gerundio se encuentra en la oración principal. El sujeto del gerundio únicamente puede ser el sujeto y, a veces, el complemento directo de la oración principal:

         El profesor, entrando por la puerta, mandó que todos callasen.
         Vi al niño jugando con sus amigos.


Estas oraciones funcionan como subordinadas adverbiales de tiempo o de modo. En este apartado de gerundio concertado es donde se suelen producir la mayor parte de las incorrecciones.


A continuación analizaremos las incorrecciones más frecuentes en el uso del gerundio que aparecen en los textos escritos.


2. El gerundio de posterioridad

No es correcto, aunque sí frecuente, el gerundio que expresa posterioridad a la acción de la oración principal, ya que un gerundio siempre indica simultaneidad o ligera anterioridad a la acción principal. Veamos algunas oraciones incorrectas
en las que se deben corregir los gerundios:
 - A los veinte años viajó a Viena, publicando* su primera obra a los veintitrés.
- El técnico ha desmontado el aparato, arreglando* seguidamente la avería.
- A primera hora de la mañana ocurrió un accidente en la pista, acudiendo* los bomberos a continuación. 

 
3. El gerundio con valor de adjetivo especificativo

Es incorrecto el uso del gerundio con valor de adjetivo especificativo, tanto referido a cosas como a personas. La RAE únicamente admite dos excepciones, hirviendo y ardiendo, ya que aparecen en frases hechas del tipo agua hirviendo, clavo ardiendo, etcétera. 

Cuando nos encontremos con este uso del gerundio, debe corregirse y sustituirse por la oración de relativo a la que equivale. Veamos algunas expresiones incorrectas con este tipo de gerundio:
- El pasado viernes se ha aprobado una ley regulando* la formación profesional.
- Se necesita ingeniero sabiendo* inglés e informática.
- El conferenciante leyó un largo discurso tratando* sobre la protección del medio ambiente.
- Ha llegado un avión transportando* a los heridos.

 
4. El gerundio concertado con otros complementos de la oración

Ya hemos dicho que el gerundio solamente puede concertar con el sujeto de la oración principal y, en algunos casos, con el complemento directo. No es correcto, por tanto, el gerundio que concierta con un complemento indirecto, un suplemento, un complemento circunstancial, un complemento agente, etcétera.
Así, se deben corregir expresiones del tipo:

- Me encontré con estos dos amigos acordándose* mucho de mí.
- Este poema fue compuesto por el mismo escritor, dándole* un tono intimista y melancólico.
- Dio cien pesetas al niño de la esquina, pidiendo* limosna.

Cuando el gerundio va concertado con el complemento directo es correcto, siempre que no se trate de gerundio de posterioridad o usado con valor de adjetivo especificativo, sin embargo, hay que evitar expresiones que produzcan ambigüedad y que son frecuentes en muchos textos:

       - Me encontré a Juan saliendo* de casa.
 
*¿Quién estaba saliendo de casa, Juan o yo?


5. Como + gerundio

Únicamente es correcta la expresión como + gerundio cuando se utiliza para expresar comparación, a la que se añade un matiz, además, de opinión subjetiva. Tenemos, así, expresiones del tipo:

    - Me miró como queriendo* solidarizarse con mi problema.
 

En otros casos, en cambio, la expresión como + gerundio es incorrecta por tratarse de un galicismo con valor causal:

    Rebatió todos sus argumentos como siendo* carentes de razón.
 

Esta última oración debe corregirse de la siguiente forma:

    Rebatió todos sus argumentos por ser carentes de razón.


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El texto, ligeramente adaptado, ha salido de unos apuntes sobre corrección de estilo del módulo correspondiente de un Curso de Postgrado en Edición que realicé en el año 2001.

El tutor de aquel módulo era Sebastián Bonilla Álvarez, profesor de la Universidad Pompeu Fabra. Desconozco si el texto es de su autoría pero lo menciono a él porque era el responsable del área.

He buscado la referencia del texto en internet y no la he encontrado.

jueves, 18 de marzo de 2010

(ab) uso de las negritas

El uso de las negritas en los textos impresos y digitales está muy extendido.
Con (demasiada) frecuencia, su uso es abusivo por superfluo e incorrecto por innecesario.

La tentación de enfatizar palabras, encauzar opiniones,  o, simplemente, la necesidad del autor de llamar la atención provocan usos excesivos y desproporcionados.

Pero no por ello hay que renunciar a las negritas en aquellos casos en los que su uso es conveniente, incluso necesario.

El texto que sigue explica en qué casos su uso es habitual y las razones que justifican ese uso.

Como en todo, la mesura y el sentido común serán de ayuda para despejar dudas.

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La última moda pendular exige anatematizar el tipo de letra negrita como engendro decimonónico francés. Se diría que, no habiendo sido inventado por Gutenberg, ni habiendo conseguido el padrinazgo del Renacimiento italiano, alguien lo ha apartado con desprecio al subgénero tipográfico de la cartelería, a la titulación y a los nombres propios de los personajes en los artículos de sociedad de la prensa.

Ciertamente, la negrita no es necesaria para las obras de ensayo y narrativa; pero su uso es muy conveniente en obras técnicas, periodísticas, pedagógicas, enciclopedias y diccionarios.

Veamos a continuación el uso más habitual que de ella se hace en las diferentes publicaciones:


• Títulos y subtítulos de capítulos y párrafos.

• Títulos, sumarios y ladillos en publicaciones periódicas.

• En artículos de sociedad, los nombres propios de los personajes a los que se alude, para que sean rápidamente identificados por el lector.

• En artículos de viajes, los nombres propios de los lugares geográficos que se describen.

• En noticias, el nombre del corresponsal o enviado especial mencionado en ellas.

• En las entrevistas, algunas publicaciones destacan en negrita las preguntas de entrevistador, aunque es más aconsejable la cursiva.

• Remisiones y advertencias de interrupción del artículo, en publicaciones periódicas; también en este caso es más aconsejable la cursiva.

• Las entradas en enciclopedias, glosarios o diccionarios. El uso de la negrita se hace imprescindible para localizar voces o remisiones en las obras enciclopédicas y de consulta.

• Las palabras claves en obras técnicas, o con finalidad pedagógica y en los libros de texto.
La negrita tendría una clara función nemotécnica.
En textos técnicos, matemáticos y de informática, la negrita ya se utiliza para denominaciones especializadas, y su empleo se encuentra prácticamente unificado por convención; por ejemplo, el empleo de la negrita para designar vectores.


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El texto, ligeramente adaptado, ha salido de unos apuntes sobre corrección de estilo del módulo correspondiente de un Curso de Postgrado en Edición que realicé en el año 2001.

El tutor de aquel módulo era Sebastián Bonilla Álvarez, profesor de la Universidad Pompeu Fabra. Desconozco si el texto es de su autoría pero lo menciono a él porque era el responsable del área.
He buscado la referencia del texto en internet y no la he encontrado.

miércoles, 17 de marzo de 2010

¿Para qué sirve saber leer y escribir (correctamente)?














- Según su curriculum usted sabe leer y escribir correctamente

- Sí

- ¿Por qué? si me permite la pregunta...

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Pues Vds. dirán. Para mí la respuesta es obvia. Pero visto lo visto...

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He llegado a la viñeta gracias al cultural de Nerea.

La partición de palabras a final de línea

Existen reglas que rigen la correcta partición de las palabra a final de línea.

Pueden parecer evidentes, pero si miramos con detenimiento libros, revistas, periódicos y publicaciones en general, incluidas las digitales, veremos que los errores en su aplicación son constantes y, a menudo, flagrantes.

Cosas de lo digital, dirán algunos, de las particiones automáticas de los procesadores de textos y programas de maquetación o de los editores web.

No hay que echarle la culpa a la informática. La culpa, como de costumbre en ortografía y sintaxis, es el desconocimiento de la norma.

Veamos, pues, las reglas que rigen la correcta partición de las palabra a final de línea.


Versión 1.
Dice de la RAE:

1.º Cuando la palabra contenga una h intercalada precedida de consonante, el guion se colocará siempre delante de la h, tratándola como principio de sílaba. Ejemplos: des - hidratar, in - humano.

2.º Los dígrafos ll, rr y ch no se pueden dividir con guion, por representar cada uno de ellos un único fonema. Ejemplos: ca - llar, ca - rro, le - chuga.

3.º Cuando en una palabra aparecen dos consonantes seguidas, generalmente la primera pertenece a la sílaba anterior y la segunda a la sílaba siguiente. Ejemplos: in - ten - tar, es - pal - da, es - to, suc - ción.

Los grupos consonánticos formados por una consonante seguida de l o r, como bl, cl, fl, gl, kl, pl, br, cr, dr, fr, gr, kr, pr, tr, no pueden separarse y siempre inician sílaba.
Ejemplos: ha - blar, su - primir, de - trás, re - clamar, in - flamar.

4.º Cuando tres consonantes van seguidas en una palabra, se reparten entre las dos sílabas respetando la inseparabilidad de los siguientes grupos consonánticos: los constituidos por una consonante más l o r vistos en el párrafo anterior, que siempre encabezan sílaba, y los grupos st, ls, ns, rs, ds, que siempre cierran la sílaba.
Ejemplos: ham - bre, am - plio, in - flar, en - trar, des - gracia, ist - mo, 
sols - ticio, cons - tante, abs - tenerse, supers - tición.

5.º Cuando son cuatro las consonantes consecutivas en una palabra, las dos primeras forman parte de la primera sílaba y las dos restantes de la segunda. Ejemplos: cons - treñir, abs - tracto, ads - cripción.

6.º Es preferible no segmentar las palabras de otras lenguas al final de renglón, a no ser que se conozcan las reglas vigentes en los idiomas respectivos.

7.º Las siglas y acrónimos, así como las abreviaturas, no pueden dividirse al final de renglón. Así sucede, por ejemplo, con UNESCO. Se admite la división en los acrónimos que han pasado a incorporarse al léxico general, escritos, en consecuencia, con minúscula.
Ejemplos: lá - ser, ra - dar.


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Versión 2.
Rebuscando en unos viejos apuntes he encontrado esta otra descripción que me parece más didáctica:

1. Nunca se puede romper una sílaba a final de línea. Las siguientes particiones serían incorrectas: pro-hibió*    despreci-áis*    inye-cción*    tran-sportar*

2. Dos o más vocales seguidas no pueden partirse a final de línea, aunque pertenezcan a sílabas diferentes.
Son incorrectas las siguientes particiones: tení-amos*    ca-erá*    tra-ías*    co-ordinar*

3. El único caso en que pueden separarse dos vocales seguidas en partición a final de línea es en las palabras compuestas cuando se separan con la partición los dos monemas de los que se compone:
hispano-árabe    anti-inflamatorio        cantabro-astur

4. No se puede acabar o empezar línea con una sola vocal:
aére-o*    a-claratorio*    i-dea*    Pirine-o*

5. En algunas palabras, la RAE permite la doble partición, silábica y en monemas:
no-sotros / nos-otros    vo-sotros / vos-otros
de-satender / des-atender    ma-lestar / mal-estar

6. Sin embargo, hay casos en los que la RAE admite únicamente la partición en monemas, pues con la separación silábica pueden aparecer grupos consonánticos extraños a español al inicio de línea, o bien propiciar una pronunciación diferente, con lo que se dificultaría al lector la identificación de dicha palabra.
Así, serían incorrectas particiones del siguiente tipo:
de-shacer*        desi-nhibir*        su-brayar*

Las particiones correctas quedarían del siguiente modo:
des-hacer*        desin-hibir*        sub-rayar*

7. La consonante compuesta x, si bien está formada por dos sonidos que pertenecen en muchos casos a sílabas diferentes, puede empezar línea:
cone-xión        tó-xico        asfi-xia    ine-xorable   

8. Las grafías dobles ll y rr no pueden partirse nunca a final de línea:
ha-llar    co-rreo           

9. Las palabras que empiezan por r y a las que se le puede añadir prefijo, si la partición se realiza entre el prefijo y el lexema, en el comienzo de línea debe aparecer una sola r:
antirreligioso  anti-religioso
contrarrevolución  contra-revolución

10. También deben corregirse y evitarse particiones por las que queden destacadas a comienzo de línea palabras malsonantes:
espectá-culo*    sa-cerdote*    dis-puta*    estí-mulo* 

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Ya sabe: se acabaron las excusas.

martes, 16 de marzo de 2010

¿Cómo se encience? (How do you turn it on? )
















- It's a gift from my granddad
- Es un regalo de mi abuelo.

- Cool. How you do turn it on?
- Mola. ¿Cómo haces para encenderlo?


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Consumer Electronics Show. Mike Keefe.
• Viñeta extraída de CagleCartoons. Página que he conocido a través de Solecismos.

My translation.

Rebelión significa lo que significa y no otra cosa

Rebelión significa lo que significa y no otra cosa. Exactamente esto:


(Del lat. rebellĭo, -ōnis).

1. f. Acción y efecto de rebelarse. Era u. t. c. m.

2. f. Der. Delito contra el orden público, penado por la ley ordinaria y por la militar, consistente en el levantamiento público y en cierta hostilidad contra los poderes del Estado, con el fin de derrocarlos.

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Otra cosa es que después de meter la pata haya que matizar y decir alguna que otra tontería para justificarse.

Aunque a estas alturas ya sabemos que la provocación y el sensacionalismo siempre son intencionados.

Sr. Aguirre: da la impresión de que piensa que todos somos tontos. Quizá sea así, pero se arriesga a que los demás pensemos lo mismo de usted.
Haga política como crea conveniente. Pero deje a la lengua en paz.

lunes, 15 de marzo de 2010

-"¿Qué hacemos en una librería si no leemos?" -"Afuera está lloviendo"


Una tarde invernal y lluviosa de un sábado cualquiera, en una librería del casco viejo de una ciudad de provincias sucedió lo siguiente.

Dos jóvenes, calculo que rondarían los veinte años, deambulaban por las estanterías sin detenerse en ninguna. Por casualidad, al llegar a mi lado, uno de ellos preguntó a su compañero:

-"¿Qué hacemos aquí si no leemos?" 

 El otro respondió:

-"Afuera está lloviendo".

Acto seguido, el primero contestó:

- Da igual, vámonos, a nosotros no nos gustan los libros.

El primero, gesticulando como ofendido, se defiende épicamente:

- No te gustarán a  ti; yo empecé un libro y casi voy por la mitad.

El primero ni siquiera entra al trapo, directamente se va a la puerta del establecimiento y, pese a que está diluviando, sale.
El esforzado lector del casi medio libro, sintiéndose solo y desarmado ante tanta literatura de cuerpo presente, prefiere acelerar el paso hasta la salida y ni siquiera mirar atrás, no fuera a convertirse en estatua de piedra.
Al fin y al cabo, una retirada a tiempo es una victoria.

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El texto es de Ovidio Sánchez Coya, de Pola de Siero (Asturias) y es una carta que remitió a XLSemanal, titulada Una retirada a tiempo, y publicada el domingo 14 de marzo de 2010.
Sin enlace web, por eso lo transcribimos aquí directamente desde la edición en papel.

El humor como bálsamo.



viernes, 12 de marzo de 2010

Milana bonita, milana bonita...


    milana bonita, milana bonita,
repetía mecánicamente,
y, en ese instante, un apretado bando de zuritas batió el aire rasando la copa de la encina en que se ocultaba.

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Miguel Delibes. Los santos inocentes.



Una frase para resumir la obra literaria de quien fue, sin duda, uno de los mejores.

La "e" minúscula está de luto. 

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Bibliografía:

jueves, 11 de marzo de 2010

Las mayúsculas se acentúan SIEMPRE

Las mayúsculas se acentúan SIEMPRE que las normas ortográficas así lo exijan.
Y la Academia NUNCA ha dicho nada en sentido contrario.

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Uno de los problemas que tiene la RAE es que sus definciones y explicaciones, con demasiada frecuencia, no llegan adecuadamente a su destino: a los hablantes y escribientes del idioma.

Y no porque no estén primirosamente redactadas, sino porque el lenguaje empleado no se adapta a los nuevos tiempo de simplicidad e inmediatez.

En estos tiempos, un texto largo, o de certero léxico o correcta gramática es inmediatamente desechado por los que buscan simplicidad en los conceptos y brevedad en el mensaje. Y son legión.

Así que acudiremos en su ayuda, de unos y otros, y vamos a resumir en una frase uno de los errores más extendidos:

Las mayúsculas se acentúan SIEMPRE que las normas ortográficas así lo exijan.
Y la Academia NUNCA ha dicho nada en sentido contrario.

El error proviene de los antiguos sistemas de imprenta en los que no se podía añadir nada por encima de las mayúsculas porque quedaba fuera del espacio destinado a los tipos.
Por eso se omitían los acentos en las palabras y titulares escritos en mayúsculas.
Pero los sistemas digitales actuales permiten sin problemas la colocación de la tilde en cualquier caso. Así que no hay excusa.

Y ahora veamos cómo lo explica la RAE en persona:

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Las letras mayúsculas deben escribirse con tilde si les corresponde llevarla según las reglas de acentuación gráfica del español, tanto si se trata de palabras escritas en su totalidad con mayúsculas como si se trata únicamente de la mayúscula inicial:

Su hijo se llama Ángel.
ADMINISTRACIÓN
ATENCIÓN, POR FAVOR.

La Real Academia Española nunca ha establecido una norma en sentido contrario.

La acentuación gráfica de las letras mayúsculas no es opcional, sino obligatoria, y afecta a cualquier tipo de texto. Las únicas mayúsculas que no se acentúan son las que forman parte de las siglas; así, CIA (sigla del inglés Central Intelligence Agency) no lleva tilde, aunque el hiato entre la vocal cerrada tónica y la vocal abierta átona exigiría, según las reglas de acentuación, tildar la i.


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Palabra de RAE.

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