jueves, 10 de marzo de 2011

El poema que salvó a un barco del desguace

La poesía es un arma llena de futuro. Uno de los casos más populares que demuestran lo acertado de los versos de Gabriel Celaya es el del poeta Oliver Wendell Holmes, acaso uno de los más conocidos en los Estados Unidos del s. XIX.

Su poema Old Ironsides salvó del desguace a uno de los estandartes de la marina estadounidense: el USS Constitution.

Las hazañas del USS Contitution las tenéis relatadas en su página oficial.

Como quiera que era un navío que había cosechado no pocos éxitos en numerosas campañas navales, gozaba de un enorme prestigio entre la población, tan propensa a la exaltación nacionalista y a generar mitos.

Tras victorio enfrentamiento con un buque emblemático de la armada británica, el HMS Guerriere, se ganó el sobrenombre de "Old Ironsides" (viejo costados de hierro, en referencia a su solidez y a que los cañones enemigos no consiguieron hacerle mella).

Una de sus intervenciones más destacadas, y de cierta actualidad, fue la batalla del puerto de Trípoli,  recuperada recientemente por Historias de la Historia.

El USS Constitution era un barco de madera, cuya vida útil en la época se establecía en torno a 15 años. Como ya llevaba en servicio más de 30, pasó la correspondiente evaluación ordenada por la Secretaría de Marina. El coste de la reparación se estableció en más 157.000 dólares.

El 14 de septiembre de 1830 el  periódico Boston Advertiser publicó la noticia de que el navío iba a ser desguazado. Dice el artículo de wikipedia que era una noticia errónea.

Sea como fuere, a los dos días el mismo periódico publicó el poema de Oliver Wendell Holmes, titulado Old Ironsides toda una soflama encomiástica tan del gusto de los pueblos necesitados de gestas heróicas. El poema era el siguiente:

Ay, tear her tattered ensign down!
    Long has it waved on high,
And many an eye has danced to see
    That banner in the sky;
Beneath it rung the battle shout,
    And burst the cannon's roar;
The meteor of the ocean air
    Shall sweep the clouds no more.
Her deck, once red with heroes' blood,
    Where knelt the vanquished foe,
When winds were hurrying o'er the flood,
    And waves were white below,
No more shall feel the victor's tread,
    Or know the conquered knee;
The harpies of the shore shall pluck
    The eagle of the sea!
Oh, better that her shattered bulk
    Should sink beneath the wave;
Her thunders shook the mighty deep,
    And there should be her grave;
Nail to the mast her holy flag,
    Set every threadbare sail,
And give her to the god of storms,
    The lightning and the gale!


En pocos días, el poema se publicó por todo el país, y fue tal la acogida que tuvo que sirvió para que el USS Constitution se salvara del desguace, se aprobara su restauración y se utilizara para diversos cometidos: buque escuela, nave de transporte, buque de recepción y finalmente Museo.

"Hoy en día, la misión del USS Constitution es promover el entendimiento del papel de la Aramada en los períodos de guerra como en tiempo de paz a través de la extensión educativa, demostraciones históricas y con la participación activa en eventos públicos. Este navío se encuentra activo, y como tal, su tripulación de 60 miembros entre oficiales y marineros, participa en ceremonias, programas educativos y eventos especiales mientras mantienen el barco abierto a los visitante durante todo el año ofreciendo recorridos gratuitos. Todo el personal asignado es miembro activo de la marina y la asignación a esta tripulación es considerado un deber especial. Tradicionalmente, el mando del navío es asignado a un comandante de la Armada".


La poesía al servicio de…



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• La imagen moderna está sacada de viajero latino.
• El grabado de combate, cortesía del USS Constitution Museum.

9 comentarios:

  1. Me ha recordado al "Vaporcito de El Puerto" que salvó una canción de una comparsa de Cádiz: http://es.wikipedia.org/wiki/El_Vaporcito_de_El_Puerto

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  2. ahora para navegar usamos los 6 megas de timofónica,

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  3. Buen post!!!

    Corrige lo del 4º párrafo, donde pone "nemerosas".

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  4. ¿Por qué será que los barcos provocan tanta literatura? Yo acabo de publicar la novela El desguace, inspirada en el navío Inspector Pool, un barco pesquero abandonado en la playa de Vilanova i la Geltrú´, que luego fue dejado en un campo y se convirtió en refugio de una familia del Este.
    En este caso el barco tampoco fue desguazado, pero me sirvió como metáfora de las veces que tenemos que eliminar viejas piezas de nuestra vida y recomponerla.
    http://www.inspectorpool.es

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  5. Mi vida ofrecí a un velero,
    mi amor a las velas,
    mi alma al viento.

    Sopla fuerte mi alma
    vida pon un rumbo certero
    amores coged bien el viento
    para mover mi velero.

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  6. Mas yo que al turbio elemento
    tendí ya mis alas bellas
    no vivo sino oigo en ellas
    crujir el vigoroso viento.

    La tierra y su orgullo vano
    me causan mortal hastío,
    pero el mar… ¡Oh! ¡el mar es mío!
    mi patria es el océano.

    La blanca lona flamea
    rompiendo montes de espuma,
    vuela entre compacta bruma
    el velero Galatea

    Nave no hay quien aventaje
    ni en su casco ni en su guinda,
    ni ha cruzado otra más linda
    que pretenda su ultraje.

    De esbelta y aguda proa,
    mástiles limpios y erguidos,
    costados siempre bruñidos,
    donde la mar se abarloa.

    No hay bajel que en su camino
    le iguale o rinda altanero,
    que es el buque más velero
    y de navegar más fino.

    Si el viento silba iracundo
    graciosamente se inclina,
    pero avanza de bolina
    cual ningún otro en el mundo.

    Nunca el turbión, de sus gavias
    rindió el mastelero erguido,
    ni puerto estrecho o torcido
    se impuso a su figura brava.

    El viento , vano enemigo
    contrariamente le azota,
    y en vano el mar alborota
    su temporal más temido

    Que en apuntando sus velas
    pese al soberbio elemento,
    sale siempre a barlovento
    el velero Galatea.

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  7. Me despides con un pañuelo de algas
    ninfa de los mares, Galatea,
    musa, náyade, sirena,
    soledad de cubierta y de aguas.

    Tu destello emigrante en orzada,
    se despide y zarpas a otro puerto.
    Te vas sin palos destrozada,
    mutilada y sin partes de tu cuerpo.

    Buscarás el calor de otras mareas,
    la calma que te ofrezca otro lecho.
    Hallarás la corriente que deseas
    con destino, proa a otro puerto.

    Y en la polar, estrella luminosa,
    observarás mi pupila dilatada
    goteando lloros, temblorosa,
    vigilante de tu nueva arribada.

    No quiero remolinos, ni tormentas,
    sólo quiero calma, suaves brisas.
    No quiero acapararte con mis olas,
    solo mirarte, sosegado, ya sin prisas.

    No quiero el ancla de tu beso urgente,
    como arpón fulminante y certero,
    ni la necesidad abrumadora de tenerte
    de nuestros cuerpos de agua y de acero .

    Sólo quiero tu quilla marinera,
    y en mis olas, tu cuerpo deslizante.
    En mi cuerpo de agua ya serena
    sentir tu proa siempre avante.

    Soy tu mar, Buque Escuela Galatea,
    el que siempre victoriosa te ha sentido,
    océano que tu presencia ahora añora,
    mar al que siempre has complacido.

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  8. Buque escuela de maniobra Galatea19 de octubre de 2011, 18:36

    Cuantos días sin recordar
    al viejo y blanco velero,
    de aquellos años atrás,
    de noches y días de ensueño.


    De abatimientos, de navegar,
    de castigos por no decir viento,
    mirando de frente a la mar,
    en las frías noches de invierno.

    Y en esto, una voz corta el silencio,
    ¡ pero cuantos barriletes me deben !
    que aquí en la toldilla espero,
    con cerveza, jamón y percebes.

    Cuando el Galatea navegue
    para qué orzarlo al viento,
    para que demonios distraerlo,
    si es mejor que arribe.

    Que le persigan los vientos,
    formando estelas tranquilas,
    que en toldilla a sotavento
    yo reclamo bien las deudas.

    Ropa vieja, no quisieron
    en gaveta con mucha solera,
    algunos que muy bien vivieron
    en el buque escuela Galatea.

    Castrillon con paso alegre,
    desciende la pasarela
    y se aleja por el muelle
    dejando un deudor, centinela.

    Desde la borda, Miguel,
    que no tiene tanta suerte,
    no puede irse con él,
    tardará un día en verle.

    La guardia militar le espera,
    mañana será otro día,
    y tomará una cerveza,
    claro, pero no en toldilla.

    Al momento, reclama Meizoso,
    que quiere franco paseo,
    y Arminio sin comerse un rosco,
    castigado, tiene baldeo.

    Por pretender a la dama,
    allá bajo el bauprés,
    que improvisando una cama,
    a la mar se fue a caer.

    Gracias a que Manuel,
    buen nadador y escribiente,
    sin dudarlo fue a por él,
    rescatando al pretendiente.

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