lunes, 22 de agosto de 2011

La primera crítica contra la guerra

Aristófanes fue un dramaturgo de la grecia clásica.  Quizá no de los más conocidos; competir con Sófocles, Eurípides y Esquilo no es tarea fácil. Ni lo fue en su época. Su vida y sus ideas están llenas de contradicciones y habitualmente se le tacha de reaccionario y conservador, acaso con razón.

Pero de una de sus Comedias surge la, quizá, primera critica contra la guerra y contra los demagogos que las impulsan.

Se trata de Lisístrata: la mujer que consiguió poner de acuerdo a las mujeres de Atenas y Esparta para conseguir detener una guerra absurda por la hegemonía en la Grecia de la época.

27 años de guerra son muchos años. Y las mujeres, encabezadas por Lisístrata, cansadas de ver a sus hombres alejados permanentemente de sus casas por una guerra absurda, promueve una rebelión que obtuvo sorprendentes buenos resultados.

Veamos en qué consistió, según cuenta Aristófanes en el juramento inicial:

- todas las mujeres toquen esta copa, y repitan después de mí:
No tendré ninguna relación con mi esposo o mi amante.
Aunque venga a mí en condiciones lamentables.
Permaneceré intocable en mi casa.
Con mi más sutil seda azafranada.
Y haré que me desee.
No me entregaré.
Y si él me obliga.
Seré tan fría como el hielo y no le moveré.

Tras las dudas iniciales, la "huelga" entra en vigor.
Las mujeres de más edad de Atenas ocupan la Acrópolis, donde se guardan los tesoros del Estado, y se hacen fuertes allí, cortando los suministros de la guerra.

Los hombres no pueden aguantar y firma la paz con Esparta.

Y todo ello dramatizado en clave de humor; un tono alejado del esplendor de la tragedia que tanto triunfaba en aquellos días. Y una ingeniosa solución a un conflicto, solucionado de forma incruenta y sorprendentemente rápida.

Como de costumbre, la figura de Lisístrata ha caído en manos de manipuladores varios o tomada como inspiración de colectivos del más variado pelaje.

Pero lejos de utilizaciones interesadas, su lectura merece la pena. Como dice Indro Montanelli en Historia de los griegos:

"no se comprenderá nunca nada de Atenas si no se lee a Aristófanes; lo cual es el mayor elegio que se le puede hacer a un escritor".

3 comentarios:

  1. Como decía Voltaire, el origen de todas las guerras:
    "Un genealogista prueba a un príncipe que desciende en línea directa de un conde cuyos padres celebraron un pacto de familia hace tres o cuatrocientos años con una noble casa de la que ni siquiera existe el recuerdo.
    Esta casa tenía vagas pretensiones sobre una provincia cuyo último poseedor murió de apoplejía. Esta provincia protesta inútilmente contra los supuestos derechos del príncipe; dice que no desea que la gobiernen y expone que para dictar leyes a vasallos, éstos tienen que consentirlo; pero el príncipe no hace caso de estas protestas porque cree su derecho incontestable. Reúne a multitud de hombres, los viste de grueso paño azul, les manda marchar a derecha e izquierda y se dirige con ellos a la gloria.
    Otros príncipes oyen hablar de ese gran número de hombres puestos en armas y toman también parte en la empresa, cada uno según su poder, y llenan una extensión del territorio de asesinos mercenarios. Acuden multitudes que se encarnizan unas contra otras, no sólo sin tener interés alguno en la guerra sino sin saber por qué se promueve.
    Lo maravilloso de esta empresa infernal es que cada jefe de los asesinos hace bendecir sus banderas e invoca a Dios solemnemente antes de ir a exterminar a su prójimo. Cuando un jefe sólo tiene la fortuna de poder degollar a dos o tres mil hombres, no da las gracias a Dios; pero cuando consigue exterminar a diez mil y destruir alguna ciudad, entonces manda cantar el tedéum"

    Salu2

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  2. Voltarie, siempre tan preclaro.

    Un saludo

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  3. Basta no girar la mirada para darse cuenta que en cualquier guerra siempre pierden los mismos.

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