miércoles, 7 de septiembre de 2011

Aniversario de Quevedo. El doodle (que no será)

Un 8 de septiembre, de 1645, murió Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos, más conocido por el reducido Francisco de Quevedo.

Y como resulta que también un mes de septiembre, pero de 1580, concretamente el día 14, fue el día de su nacimiento, nos ha parecido adecuado hacerle un modesto homenaje.

Como todo el mundo sabe, google modifica su logo con ocasión de algún acontecimiento reseñable: sus conocidos doodles. Algunos son de alcance global pero otros son accesibles únicamente desde determinados países, según la relevancia universal o local del acontecimiento.

No es posible saber con antelación a quién o a qué le será dedicado. Así que hay que esperar a medianoche.

Solo podemos confiarnos a internet, rastrear qué acontecimientos sucedieron en determinado día, y apostar por cuál será el elegido, suponiendo que lo sea alguno.

(Quien quisiere visitas en un día…)

Pero como no confiamos en que el "señor de los buscadores" le dedique la atención que merece a nuestro ingenioso protagonista, me he tomado la libertad de hacerlo por ellos.
Espero que no les moleste que haya elaborado, a modo de homenaje, un par de doodles con Quevedo.

Por un lado, esta versión esquemática.



Y por otro, una versión más clásica:



La vida y milagros de D. Francisco están suficientemente glosadas en muchos lugares. Lo que quizá no sea tan conocido sean algunas de las anécdotas que protagonizó.

Os invito a leer algunas de las andanzas de Quevedo, de las que ya os hablamos en otro momento:

Cómo insultar a un rey sin que se note;
Dieciséis putas en catorce versos;
El engaño de los alquimistas;
¿Esto es lo que quieres para ti el día de mañana?;
A una nariz;
La apuesta que Quevedo hizo con sus amigos de cómo la ganó;
Quevedo vs. Góngora o el arte de insultar;


Y, cómo no, les dejo con uno de mis versos favoritos y que, seguramente mejor definen al Quevedo poeta y al Quevedo personaje:

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No he de callar por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.

¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?

Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,
puede hablar el ingenio, asegurado
de que mayor poder le atemorice.

En otros siglos pudo ser pecado
severo estudio y la verdad desnuda,
y romper el silencio el bien hablado.

(…)








Lean completa, si lo desean, la Epístola satírica  y censoria contra las comtumbres presentes de los castellanos, escrita a don Gaspar de Guzmán, Conde Duque de Olivares, en su valimiento.

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