miércoles, 28 de septiembre de 2011

Canción de cuna para un gobernante. María Elena Walsh

La figura de María Elena Walsh no es todo lo conocida que debiera. No así algunas de sus obras, que han pasado a formar parte del acervo cultural no solo de iberoamérica sino de toda el mundo hispánico.
No tienen más que investigar un poco en su obra para comprobarlo.

Algunos de sus poemas se popularizaron en España de la mano de Rosa León y sus Canciones para niños: El reino del revés, Canción de la vacuna, La calle del gato que pesca, El último tranvía, Perro Salchicha, La mona Jacinta o La vaca estudiosa.
Juan Manuel Serrat o Mercedes Sosa también interpretaron sus obras.

Pero no solo compuso obras destinadas a público infantil.
Fue embajadora de la cultura argentina en Europa en los años 50.

Sufrió a "asfixia" de la Censura de la dictadura militar y decidió no volver a componer ni a cantar en público como forma de protesta.

Su compromiso social le llevó a aceptar el encargo del presidente Raúl Alfonsín, primer presidente democrático después de la última dictadura militar argentina, de integrar el Consejo para la Consolidación de la Democracia.

Como suele suceder en las épocas convulsas, no todo son luces en el perfil de nuestra protagonista, al menos tal y como lo ve wikipedia:
… el 16 de agosto de 1979, María Elena publicó en el suplemento cultural del diario Clarín un artículo titulado «Desventuras en el País Jardín-de-Infantes», título que en 1993 retomaría para titular un libro. Se trata de un texto en el que la escritora acepta como legítima la acción de la dictadura para reprimir a «la subversión» y «mantener la paz social», pero en el que también desliza una crítica a la censura imperante, asimilando el país a un jardín de infantes.

Wikipedia saca esta conclusión de este párrafo:
Que las autoridades hayan librado una dura guerra contra la subversión y procuren mantener la paz social son hechos unánimemente reconocidos. No sería justo erigirnos a nuestra vez en censores de una tarea que sabernos intrincada y de la que somos beneficiarios. Pero eso ya no justifica que a los honrados sobrevivientes del caos se nos encierre en una escuela de monjas preconciliares, amenazados de caer en penitencia en cualquier momento y sin saber bien por qué.

Conclusión injusta, a mi juicio, como se desprenderá de la pausada lectura del artículo original: “Desventuras en el país Jardín de Infantes”. El artículo fue publicado el 16 de agosto de 1979, en plena dictadura militar argentina, presidida por el infame Jorge Rafael Videla.Y si exceptuamos ese párrafo, el resto del artículo es una lúcida condena de la censura y del sistema imperante:
Sí, la firmante se preocupó por la infancia, pero jamás pensó que iba a vivir en un País-Jardín-de-Infantes. Menos imaginó que ese país podría llegar a parecerse peligrosamente a la España de Franco, si seguimos apañando a sus celadores. Esa triste España donde había que someter a censura previa las letras de canciones, como sucede hoy aquí y nadie denuncia; donde el doblaje de las películas convertía a los amantes en hermanos, legalizando grotescamente el incesto.

Ya en 1991, se discutía en Argentina la posibilidad de instaurar la pena de muerte. María Elena Walsh escribió este magnífico alegato en contra: La pena de muerte. Leánlo.
Así concluye:
A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de que el castigo era ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento la Humanidad retrocede en cuatro patas.

De entre todos sus poemas/canciones, les traigo hoy el que me parece más actual. En su momento fue un símbolo de lucha por la democracia.
Hoy, quizá, retrata una realidad en la que los gobernantes están tan lejos de sus ciudadanos y de la realidad que les rodea que parecen retratados en esta Canción de cuna.

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Canción de cuna para un gobernante
María Elena Walsh

Duerme tranquilamente que viene un sable
a vigilar tu sueño de gobernante.

América te acuna como una madre
con un brazo de rabia y otro de sangre.

Duerme con aspavientos, duerme y no mandes
que ya te están velando los estudiantes.

Duerme mientras arriba lloran las aves
y el lucero trabaja para la cárcel.

Hombres, niños, mujeres, es decir: nadie,
parece que no quieren que tú descanses.

Rozan con penas chicas tu sueño grande.
Cuando no piden casas, pretenden panes.

Gritan junto a tu cuna.
No te levantes aunque su grito diga: "Oíd, mortales".

Duermete oficialmente, sin preocuparte,
que sólo algunas piedras son responsables.

Que ya te están velando los estudiantes
y los lirios del campo no tienen hambre.

Y el lucero trabaja para la cárcel.

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María Elena Walsh falleció el 10 de enero de este año 2011.

2 comentarios:

  1. «La mona Jacinta» es un poema precioso que recuerdo muy bien. Estaba en mi libro de lectura de 2º de EGB. Lo leí por primera vez hace 40 años y todavía me acuerdo de él. Gracias por devolverme a esta autora.

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  2. Ángeles: en realidad iba a hacer un post sobre "La vaca estudiosa". Me lo guardo para otra ocasión.

    Pero el perfil de la autora me ha llevado por otros derroteros.

    Gracias y un saludo

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