viernes, 23 de septiembre de 2011

"En principio la investigación necesita más cabezas que medios". Severo Ochoa

Los medios no son nada sin cabezas que sean capaces de impulsarlos, financiarlos, gestionarlos, administrarlos y aprovecharlos. A día de hoy, escasean unos y otros. Pero la escasez de los últimos es consecuencia directa de todos los primeros.


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El 24 de septiembre es el aniversario del nacimiento de Severo Ochoa


Nació en 1905. Y su figura puede perfectamente enmarcarse dentro de la "Edad de Plata" de la ciencia española, denominiación (Edad de Plata) que no solo hace referencia a la literatura de finales del XIX y principios del XX -hasta la guerra civil- sino que se extiende a todos los ámbitos de la cultura, el pensamiento y la ciencia.

La creación en 1907 de la Junta de Ampliación de Estudios (JAE) se produce como consecuencia del "despegue de la aletargada y paupérrima ciencia que se practicaba" en España. Este despegue tiene sus orígenes en el "desastre" del 98 y en la reflexión y crítica que siguió a aquellos acontecimientos (aunque era un debate que ya se venía produciendo desde 1868): "España había sido derrotada en el Laboratorio y en las oficinas, pero en el mar o en la tierra".

Así que el país se pone en marcha para combatir "una concepción del mundo desdeñosa de la ciencia y un sistema educativo débil, que se dirige a una exigua minoría del país y no es capaz de suministrar los rudimentos de una información apta para provocar un desenvolvimiento económico".

Pero este empeño termina abruptamente en 1936, cuando la Guerra Civil 
"frena en seco los embriones de un sistema científico en España. Las bases ideológicas y culturales de la dictadura del general Franco representaron un retroceso de alcance histórico para el débil y frágil entramado científico español".
"La continuidad de la actividad científica y del espíritu con el que nació la JAE fue imposible tras la finalización de la guerra civil. El carácter ultramontano y reaccionario que alimentaba el llamado bando nacional veía a la JAE, al ideario que la inspiró y vio nacer y a sus hombres como enemigos y causantes del mal que se pretendía extirpar a sangre y fuego".
Por primera vez, España estaba en condiciones de establecer un verdadero sistema de ciencia, de la mano de científicos como Ramón y Cajal, Menéndez Pidal, Ignacio Bolívar o Juan Negrín y de la pléyade de discípulos que seguían sus pasos: Severo Ochoa, Grande Covián, Ramón Carande, Cándido Bolívar o Nicolás Cabrera Sánchez.  
"La guerra civil y, posteriormente, la dictadura de Franco dieron al traste con esta oportunidad única para la reincorporación de España al panorama de la Ciencia, abandonado desde hacia siglos".

La principal consecuencia: figuras de la talla de Claudio Sánchez Albornoz, José Ortega y Gasset, Américo Castro, Cándido Bolívar, August Pi i Sunyer, Pedro Bosh Gimperá, José Castillejo, Alberto Jiménez Fraud, Odón de Buen y el mismo Severo Ochoa, entre otros muchos, emprenden el camino del exilio.

Después de este golpe la ciencia no se recuperó y sus consecuencias se prolongaron no solo en la segunda mitad del s. XX sino que aun hoy, y pese a los "esfuerzos" y declaraciones de intenciones de los sucesivos gobiernos, todavía arrastramos un déficit en ciencia y en cultura científica realmente alarmantes.

Lo cierto es que Severo Ochoa fue seguramente el más aventajado de todos los citados, y sus méritos le llevaron a conseguir el reconocimiento internacional con el Premio Nobel en 1959, para general asombro interior e intentos de manipulación gubernamental.

Ya jubilado y de vuelta en España, colaboró activamente para saldar lo que él considera "una deuda de España con la ciencia".

Su aniversario es buen momento para reflexionar en qué situacion estamos. Las cosas han mejorado, qué duda cabe, pero las sombras sobre que la única forma de investigar es marcharse al extranjero vuelven a planear en tiempos de crisis, tanto económica, como social, como de consideración de la utilidad de la investigación y la ciencia para el desarrollo de un país.

La frase que da título del apunte seguramente no hace del todo justicia a la realidad: sin medios es muy complicado -aunque no imposible- conseguir resultados (pregunten por Ramón y Cajal).

Pero también es la forma de reconocer que los medios no son nada sin cabezas que sean capaces de impulsarlos, financiarlos, gestionarlos, administrarlos y aprovecharlos. A día de hoy, escasean unos y otros. Pero la escasez de los últimos es consecuencia directa de todos los primeros.

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Bibliografía:

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