jueves, 22 de septiembre de 2011

"Enseñad a todos todo cuanto podáis; aprended todo cuanto podáis. Especialmente lo que consideréis más inútil"

La escuela es, o debería ser, una fábrica de ciudadanos, y no de trabajadores conformistas que no ven más allá de sus narices.

En este país lleno de envidiosos mediocres, siempre tendemos a ensalzar lo que conocemos nosotros y a denostar lo que conocen los demás. 


Todo el conocimiento es maravilloso.

El dinero de mis impuestos destinado a la educación pública quiero que se destine a formar ciudadanos, y no agentes comerciales

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Hace unos días nos preguntábamos ¿para qué sirve hoy el latín?.  Tanto en el blog como la entrada de menéame quedaron numeroso comentarios y, como siempre que se tratan estos temas, algunos fueron más atinados que otros.
En todo caso, para eso está el derecho a la discrepancia.

De todos ellos quiero destacar uno que me parece especialmente brillante: el que dejó Elías en la entrada del blog y que no me resisto a transcribir; porque viene de una cabeza autorizada, porque comulgo (#3) con todo lo que dice y por el mensaje que se desprende de sus palabras, que es el que da título a este apunte:

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Yo pienso que en la educación pública se debería enseñar de todo. Pero sobre todo, especialmente lo que es más inútil.
Viñeta de gaturro.com.
Un ejemplo: física cuántica. No sé qué porcentaje de ciudadanos hará alguna vez en su vida uso útil de sus conocimientos de física cuántica (apuesto a que menos de los que sacan uso del latín); sin embargo, la escuela es, o debería ser, una fábrica de ciudadanos, y no de trabajadores conformistas que no ven más allá de sus narices.

En cuanto a la utilidad del latín, por supuesto que la tiene, como todo el conocimiento. ¿O es que hay conocimiento inútil?
No; probablemente, si estás al borde de un precipicio agarrado a una rama debilucha, conocer los casos no va a salvarte la vida, pero tampoco conocer la estructura de las células eucariotas.

En este país lleno de envidiosos mediocres, siempre tendemos a ensalzar lo que conocemos nosotros, y a denostar lo que conocen los demás. 
Se da tanto en un lado como en otro. Triste nación.

Todo el conocimiento es maravilloso, y lo dice un servidor, especializado en Filología Hispánica y amante enfervorecido de todas las ciencias habidas y por haber.
No voy a entrar en un debate sobre qué es más difícil; seguramente Historia tiene mucho más de memorístico que Matemáticas, pero para mí que Biología tiene también mucho de memorístico, más que, a mi entender, la gramática latina o de cualquier otra lengua, bien enseñada. ¿Cuánto tiene Medicina de memorístico?

¿Por qué se desprecia tanto la memoria, uno de los fundamentos de la inteligencia? Pero sigo adorando tanto el latín como la biología. En cualquier caso, ponerse a pelear sobre qué es más difícil me parece más propio de un patio de preescolar que de ciudadanos que se consideran cultos e inteligentes.

Enseñad a todos todo cuanto podáis, aprended todo cuanto podáis. Especialmente lo que consideréis más inútil. Y si luego el banco te quiere contratar como asesor fiscal, ¡caray!, que te enseñe el banco. El dinero de mis impuestos destinado a la educación pública quiero que se destine a formar ciudadanos, y no agentes comerciales.

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Nada más que añadir. Salvo que este texto debería estar grabado a fuego en todos los libros de texto y en los centros educativos. Y en los despachos de los políticos.

4 comentarios:

  1. Eurípides, Sófocles y Esquilo22 de septiembre de 2011, 13:59

    Y en los despachos de los profesores!! Que a veces da hasta pena ver los líos y malos rollos que se traen entre departamentos...

    Muy buena entrada!

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  2. También los maestros deberían leer esto y no estar tan preocupados si ahora hay más o menos nivel que antes y enseñar a los niños a saber encontrar respuestas a sus interrogantes, usando la memoria, el razonamiento...
    Un saludo.

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  3. Felicidades por el artículo. Tenéis toda la razón en lo que comentáis.
    Saludos

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  4. A mi me interesa fundamentalmente el último comentario: Y si luego el banco te quiere contratar como asesor fiscal, ¡caray!, que te enseñe el banco. Y me interesa porque creo que ese es uno de los errores que se está cometiendo en la universidad con todo lo de Bolonia. Se da mucha importancia a lo que necesitan las empresas, a lo que quieren las empresas... Poco a poco, todo conocimiento que no sea directamente aplicable en la práctica parece condenado a desaparecer, que es un poco lo que también decís vosotros. Antes, la formación en la universidad era más universal, más "generalista". La especialización llegaba después, cuando, como dice Elias, la empresa te formaba. Ahora se pretende que sea la universidad la que especialice a los trabajadores. Y la universidad pare titulados a la medida de las empresas, y a cargo del dinero público. Sencillamente aberrante.

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