martes, 10 de enero de 2012

La hermosa taquígrafa, el joven ordenanza y el centenar de lingüistas

Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüística y Afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y sus papeles y se dirigió a la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, semiólogos, críticos estructuralistas y deconstruccionalistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazamiento con una admiración rayana en la glosemática.

De pronto, las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica:

- ¡Qué sintagma,
- qué polisemia,
- qué significante,
- qué diacronía,
- qué centrar ceterorum,
- qué Zungenspitze,
- qué morfema!

La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas.

Solo se la vio sonreír, halagada y, tal vez, vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído:

- ¡Cosita linda!








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Un amable comentarista anónimo me dejó este delicioso texto de Mario Benedetti, que no conocía, en la entrada Editado un Manual de estilo para que los Jueces escriban con claridad.

Después de investigar un poco, se trata del cuento titulado Lingüistas, al que nos hemos permitido el lujo nada menos que de cambiar el título, en un ejercicio osado e irreverente de homenaje al único poeta que pudo con el fútbol.

#RecomiendoLeer los Cuentos de Mario Benedetti.

2 comentarios:

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