martes, 6 de marzo de 2012

Papá: esto… ¿qué es?

Fin de semana en casa de unos familiares. Una niña de 7 años, curiosa, inspecciona las estanterías del salón. La mayor parte del mobiliario le resulta conocido y cotidiano. Pero dos objetos llaman su atención: no tiene la menor idea de qué son.

- Papá: esto… ¿qué es?

Los mira sin atreverse a manipularlos por temor a romperlos y sin tener ni idea de para qué pueden servir.

• El primero de ellos es de forma extraña, color gris claro, con un cable negro que se conecta a la pared a un enchufe muy pequeño y raro; tiene una ruleta circular con números consecutivos de 1 al 9 y uno más al final de la secuencia: el 0; de la parte trasera del objeto sale otro cable, más gordito que el anterior, todo enrollado como en espiral, extensible, que termina en una especie de sombrero que descansa en la parte superior del aparato. En el centro de la ruleta numerada hay un vetusto logotipo de una marca desconocida.

Por si no se hacen a la idea de qué objeto estamos describiendo, se lo presentaré:



Pues sí: un teléfono.

No sé cuántos de estos quedan instalados. Pero les aseguro que la niña de 7 años no solo no había visto ninguno con anterioridad sino que los actuales terminales de telefonía, tanto fijos como móviles, poco o nada tiene que ver ya con este vetusto artefacto.



Los siguientes minutos se convirtieron en un tutorial sobre el uso del teléfono:

- Se agarra el "sombrerito", se coloca en la oreja y se escucha un pitido contínuo. Eso es que hay línea para poder llamar;
- Para marcar, se introduce el dedo en los agujeros de la ruleta numerada y se hace girar la ruleta, en el sentido de las agujas del reloj, hasta el tope metálico que hay justo encima del cero. Esta operación se repite con cada número;
- El pitido deja de ser continuo y pasa a sonar a intervalos: cortos si el número comunica; largos si está sonando al otro lado… hasta que alguien descuelga y contesta con un "dígame";



Para salir de dudas, nada mejor que hacer una prueba real y llamar a los abuelos.



Y funciona, oiga.
Solo tiene una pega: no se puede jugar a Angry Birds; ni enchufar en el coche; ni llevar en el bolsillo; ni mandar mensajes de texto; ni…


• El siguiente objeto estaba guardado en una caja/funda de piel con asa y cerradura; de color negro, un poco polvoriento y muy desgastado; teclas por doquier con letras, un cinta bicolor de calco, herrajes metálicos… Pero este objeto, con ser desconocido, inmediatamente lo asocia con otro más próximo a su realidad diaria.

Déjenme que haga también las presentaciones:


Sí señores: la máquina de escribir.

- ¡Es como un teclado de ordenador! ¡Con la barra espaciadora y todo!

En este caso no hizo falta "tutorial". Pero sí una prolija explicación sobre su función, uso, historia y desaparición.

Para una próxima visita a otro domicilio familiar, les mostraré otro objeto de tecnología obsoleta que nuestros hijos ya no usarán: la cadena del váter, de los tiempos en los que, efectivamente, había que estirar de una cadena para descargar la cisterna del váter.

Seguramente estos artilugios harán las delicias de Tecnología Obsoleta.

4 comentarios:

  1. ¡Que delicia de artículo! Eso sí, es puramente de abuelo cebolleta, y peor si cabe, me veo identificado por el contenido, pero dejando todo eso de lado... ¡que delicia de artículo amigo! :)


    Un detalle, con esto de que usted siendo muy "vintage" escribe a máquina de escribir y borrar era harto dificultoso (yo lo sé) se que ha pasado de corregir la tercera palabra del último párrafo, "artiligios" en una reminiscencia romántica a estos "artiligios" :P

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  2. Aarón: hablando de "artilijios", creo que dentro de no muchos años merecerá una entrada como esta el Tipex…

    Gracias por tus amables palabras. Un abrazo

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