miércoles, 4 de abril de 2012

¿Cifras o letras? Cómo escribir cantidades


La cifra es el símbolo de una cantidad; su nombre es una palabra. 
Como norma general, en literatura técnica o científica, lo más correcto será expresar cualquier cantidad mediante su notación simbólica; en cambio, en narrativa lo más habitual y correcto será indicarla mediante su correspondiente notación léxica.

En narrativa será infrecuente citar cantidades exactas muy altas o sumamente precisas; y en lenguaje técnico será infrecuente encontrar cantidades imprecisas, aproximadas o demasiado inmediatas para el lector. 

Cuando es necesario “dar fe”, en la literatura documental (textos notariales, recibos, correspondencia comercial) es habitual que a una cantidad expresada en cifras siga entre paréntesis la expresión de esa misma cantidad en letras.

Es arbitrario indicar una cantidad por debajo de la cual ha de expresarse en letras, y por encima de ella, en cifras. Se trata de una regla presente en la mayor parte de las normas editoriales y que fija ese límite en 10 (diez). Pero es una norma arbitraria y, por lo tanto, aceptable o no.
 

Veamos algunas normas que se deben tener en consideración a la hora de escribir correctamente cantidades.


• Las cantidades en obras narrativas

En obras narrativas las cantidades suelen escribirse con letras:


- Las cantidades que aparecen en modismos y frases hechas:
Un pillo de siete suelas.

- Las cantidades aproximadas, enteras o fraccionadas:
Acudieron a recibirle más de quinientos seguidores.
Dos terceras partes de la humanidad viven en la pobreza
.

- Las cantidades que no se refieren a unidades de medida:
Una multitud de cinco mil personas.
Sin embargo, cuando de una cantidad total se enumeran las partes de las que se compone, se utiliza la cifra:
De las 5 000 personas que asistieron, 1 000 se situaron en la platea, 2 000 en el anfiteatro y las 3 000 restantes en los pisos superiores.

- Los ordinales que indican rango:
Un vagón de primera clase.

- Las fechas conmemorativas:
El Primero de Octubre.
El Catorce de Abril.


- En narrativa las edades de las personas, las indicaciones horarias y la décadas expresadas por su decena inicial:
Eran las dos y media.
Cumplió sesenta y cinco años.
La generación de los ochenta.



• Las cantidades en obras técnicas


En las obras técnicas solo deberían escribirse con letras las cantidades aproximadas que, por su naturaleza, no fueran sometidas a verificación ni fueran necesarias para la precisa comprensión de los datos.

En una obra técnica resulta más absurda que en cualquier otra parte la división de criterios a partir de la cifra 10 a la hora de anotar cantidades. Los valores se suponen tan exactos para 1 ó 2 como para 25 657,02.


• Las cantidades en textos periodísticos

El periodismo tiene sus propias normas de estilo definidas tanto por la restricción de espacio, como por la pretendida inmediatez de comprensión por parte del lector. Tanto por uno como por otro motivo, los textos periodísticos tienden a utilizar más la cifra (frente a un texto narrativo, por ejemplo), ya que se ahorra espacio y las cifras siempre son más inmediatas para el lector.


 

• Normas ISO y UNE sobre escritura de cifras

Las notaciones simbólicas de cantidades, es decir, las cifras, están sometidas a unas normas nacionales e internacionales (ISO 31/0-1981 y UNE 5010) que pretenden homogeneizar las expresiones.


Curiosamente, estas normas apenas se han empezado a aplicar en las editoriales españolas, y muchas todavía desconocen su existencia.


• Magnitudes

En las magnitudes las cifras se separan en grupos de tres, antes y después de la coma, si la llevan. Esta separación, según la norma ISO ha de realizarse con un espacio fino y no mediante el signo de punto. La norma UNE es más explícita en este extremo: 

“Para formar grupos de números de muchas cifras no deberán emplearse puntos ni comas, sino espacios”. 
Para una norma universal que existe, adoptémosla, pues, de una vez por todas.

Los grupos de tres se establecen tanto hacia la izquierda de la coma como hacia su derecha. Normalmente traducimos π, 3,141592, "como tres, catorce, dieciséis"; debería ser "tres, ciento cuarenta y uno, quinientos noventa y dos".

Por convención de uso, algunas magnitudes que se han convertido en códigos siguen sus propias normas. Por ejemplo, los números de teléfono que, a partir de la introducción de los prefijos se separan XXX XXX XXX, y de otras formas en otros países; los códigos del ISBN, los códigos postales, etcétera. 


Como convención más arbitraria, en las normas editoriales y de la biblioteconomía se encuentran magnitudes de cuatro o más cifras sin separación ternaria: años, numeración de billetes, de páginas, de cotas biblioteconómicas, etcétera.

Las abreviaturas y símbolos referidas a una magnitud solo deben utilizarse cuando tal magnitud se expresa en cifras. Si la magnitud se expresa en letras, toda la expresión debe figurar por extenso: 15 km, 15 kiómetros o quince kilómetros, pero no quince km. 


En narrativa y obras de divulgación, en ningún caso se recomienda utilizar abreviaturas o símbolos, en beneficio de la compresión del lector, incluso en notaciones estadísticas: 15 por ciento, mejor que 15%.
    
Frente a esta norma se presenta toda la literatura científica y técnica anglosajona utilizando el punto como signo decimal, lo que representa una dificultad añadida para los trabajos de traducción y de revisión (y rectificación), en especial de las series de cifras tabuladas.


El elemento entero y la fracción de una cantidad deben transcribirse de la misma manera: todo en cifra o todo en letras. Sin embargo, se recomienda la forma mixta en cantidades muy grandes (en notación horaria: "3:30" o "tres y media", pero no "las 3 y media"; en cambio, "La cantidad defraudada se calcula en 3,2 miles de millones de pesetas"). Por otra parte, fuera de las obras especializadas, las fracciones del sistema métrico expresadas en quebrados, deben transcribirse a su forma decimal.




• Ortotipografía para cantidades

Las cantidades expresadas en cifras no se deben dividir en dos líneas, excepto, en obras especializadas, las series numéricas muy largas.
 

En beneficio de la fluida comprensión del lector, no se considera correcto separar en dos líneas por una parte los numerales escritos en cifras y, por otra, los sustantivos a que se refieren, o los símbolos que les siguen.
 

Tampoco se considera correcto empezar o terminar una frase con un número escrito en cifras.
 

Es incorrecto abreviar la primera de dos cifras que indican una aproximación:
El número de manifestantes fue de 5 a 50 000, según el Ayuntamiento y los convocantes, respectivamente (expresión correcta: de 5 000 a 50 000).
Las abreviaciones, como veremos más adelante, sirven para apuntes particulares, pero constituyen una falta de respeto para con el lector. Tómense tiempo el autor y los correctores: escribir las notaciones completas de cifras les va a llevar muy poco.


• Fechas

Por lo general (excepto en el lenguaje jurídico y en algunas relaciones cronológicas) los meses deben ponerse por extenso en la transcripción de las fechas; los días y el año suelen ponerse en cifras, excepto en literatura estricta

En una anotación cuidadosa deberán ponerse siempre las partículas correspondientes: Domingo, 13 de julio de 1969.


Por supuesto, en las traducciones al castellano peninsular hay que poner, por este orden: día del mes del año; no tenemos necesidad alguna de someter algo tan común en nuestra lengua a los modos anglosajones, por mucha admiración que nos merezcan.


En caso de abreviatura forzada, lenguaje administrativo, tablas, listados, cuadros cronológicos..., se admite la fórmula DD/MM/AA o DD/MM/AAAA; la barra puede sustituirse por el guion corto.


Cuando los datos de fechas hayan de ser tabuladas por ordenador, téngase en cuenta que todas las cifras de los días han de tener dos dígitos, por lo que a las nueve primeras se les antepondrá un cero


Las abreviaturas correctas de los meses, en tres letras son: ENE, FEB, MAR, ABR, MAY, JUN, JUL, AGO, SEP, OCT, NOV, DIC. 

Lo mismo para las abreviaturas de los días de la semana: LUN, MAR, MIE, JUE, VIE, SÁB, DOM. 

En cuanto a los años, en este tipo de tablas, no pueden mezclarse sus formas abreviadas de dos dígitos con las completas de cuatro.


• Cifras romanas

El sistema de numeración romana se funda en el empleo de siete letras y su equivalencia en el sistema decimal es el siguiente: I (1), V (5), X (10), L (50), C (100), D (500), M (1000). 


El sistema de escritura en cifras romanas se basa en los siguientes principios:

- Si a la derecha de una letra se escribe otra de valor igual o menor, repetida como máximo tres veces, el valor de la primera letra queda aumentado por el valor de la segunda, y el número escrito se obtiene haciendo la suma de todos los valores que lo componen:

VIII = 5 + 1 + 1 + 1 = 8
CLVII = 100 + 50 + 5 + 1 + 1 = 157

- Si a la izquierda de una letra se escribe otra de orden inmediatamente inferior, el valor de la primera letra queda disminuido en el valor de la segunda:

IV =  1 + 5  = 4
XL = 10 + 50 = 40

- El valor de una letra queda multiplicado por 1 000 si se coloca sobre ella un trazo horizontal, y por un millón si se colocan dos.

Esta exposición es correcta para realizar hoy una numeración romana, pero nos creará algunos problemas si queremos transcribir, traducir o simplemente entender notaciones romanas producidas en los tiempos reales de los romanos.


La principal sorpresa será ocasionada por la repetición de una cifra más de tres veces. Así, 4 999 se expresó por MMMMDCCCCLXXXXVIIII. Cuidado, pues, a la hora de corregir: la representación de 4, 9 y 400 como IV, IX y CD, respectivamente, procede del Renacimiento, no del Imperio.


Por otra parte, hoy puede sorprendernos un sistema decimal sin presencia del cero: parece que el concepto del cero llegó a Europa (o volvió a ella) con los árabes.


• Ortotipografía para fórmulas y textos matemáticos

La composición de las fórmulas constituyó un oficio exquisito en la tipografía clásica, comparable al de la tipografía musical. Hoy, en nuestros sistemas informáticos, debe emplearse el editor de fórmulas. 


Veamos a continuación las normas ortotipográficas más elementales que debemos aplicar a cualquier expresión matemática:

- Van en tipo redondo en todo texto matemático: las cifras, los signos de operación, los corchetes y paréntesis, las unidades de medida, los símbolos químicos.


- Se ponen en letra cursiva todas las variables, vayan en la base, numerador, denominador, subíndice o superíndice. Las letras que expresan valores constantes van en redonda:

a + b x + y = c
l = longitud; h = altura
K = constante
El número y el número e.

- Siempre se debe dejar un espacio antes y después de los signos de operación, al igual que entre la cifra y la unidad de medida:

2  (2 + 3) = 10
a  b
15 m
17 s

- No hay espacio entre la cifra y el símbolo de porcentaje, ni entre la cifra y el símbolo de grado sexagesimal. Para expresar grados centígrados (ºC) se separa el símbolo anterior por un espacio de la cifra:

25%
Un ángulo de 25º
20 ºC



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El texto, ligeramente adaptado, ha salido de unos apuntes sobre corrección de estilo del módulo correspondiente de un Curso de Postgrado en Edición que realicé en el año 2001.

El tutor de aquel módulo era Sebastián Bonilla Álvarez, profesor de la Universidad Pompeu Fabra. Desconozco si el texto es de su autoría pero lo menciono a él porque era el responsable del área.
He buscado la referencia del texto en internet y no la he encontrado.

9 comentarios:

  1. Una entrada muy interesante, sin embargo, tenía ideas diferentes respecto a algunas cosas. Por ejemplo, tengo entendido que los números de cuatro cifras se agrupan, sin necesidad de dejar espacios de separación (1532) y así lo recoge el «Diccionario panhispánico de dudas» y José Martínez de Sousa en su artículo «La numeración». Por otro lado, entre las cifras y el signo de % suele dejarse un espacio, así lo reconoce ya el Diccionario panhispánico de dudas (tras la reciente Ortografía) y he leído que esto se corresponde, además, con la práctica tipográfica tradicional española y con lo establecido en las normas de Sistema Internacional de Unidades y la ISO 80000 para la escritura de símbolos.
    Por lo demás, la entrada es de lo más útil y necesaria para aprender a escribir bien las cifras que en tantas ocasiones nos dan grandes quebraderos de cabeza. Saludos y espero no haber importunado con las observaciones (las normas cambian a veces con tanta rapidez que cuesta abarcarlas todas en todo momento).

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  2. Berta. Tienes razón.

    Lo cierto es que el texto tiene ya algún tiempo y algunas de las normas han cambiado o se han modificado.

    Gracias por tu aportación.

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  3. Gracias a vosotros por compartir conocimientos de interés...

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  4. ¡Mil millones de gracias por este artículo! Respondió todas y cada una de las dudas que tenía y me dejó feliz. ¡Gracias! <3

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  5. Muuuuy bno de acuerdo con Andrea.. ñ.ñ

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  6. Muy interesante.
    Comentar que en el siglo XVIII se usaba una notación astrológica para los días de la semana. Cada día de la sema se indicaba por símbolo astrológico del planeta asociado al dios clásico que daba nombre al dia. Así: Lunes Luna, Martes, Marte, Miercoles ¿Mercurio? Jueves Jupiter etc.

    No se hasta que punto estaba estendido pero tengo el libro de viajes del barcelonés Ali Bey y usa esta notación y era un hombre muy científico nada dado a astrologías y magufadas.

    Como es un post tan minucioso pensé que estaría bien añadir esta notación si bien su valor es meramente anecdótico.

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  7. quiero saber como se escribe esta cantida 9.843.657.87,23

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  8. En la traduccion de textos del inglés encuentro escrito: There were six (6) children missing. ¿Cuál es la norma en español? ¿Está aceptado?

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