jueves, 26 de abril de 2012

¿Es el progreso de España en las Ciencias o es el progreso de las Ciencias en España?

 Julio Rey Pastor pertenece a una nueva generación de científicos educada en la apertura hacia Europa y en la que pervive el afán regeneracionista; un grupo de científicos que se añade a la llamada "generación del 14", encabezada por Ortega y Gasset, y que incluye al propio Rey Pastor, Blas Cabrera y Gregorio Marañón.

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Julio Rey Pastor fue sin duda el matemático español más destacado de la primera mitad del siglo XIX.
Sus trabajos profundizan en terrenos como el Álgebra, el Análisis Matemático, la Geometría y la Historia de la Ciencia, disciplina de la que puede considerarse un pionero en España.

En 1915 pronuncia un discurso en el Congreso de la Asociación Española para el progreso de las Ciencias en el que  realiza una labor de revisión histórica de las Matemáticas en España. En él reúne multitud de críticas contra la comunidad matemática española y resalta la labor de de matemáticos anteriores a él, como García Galdeano, Echegaray o Torroja, en el objetivo de incluir en el trabajo histórico científico los progresos de la Ciencia en el país y los del país en la Ciencia.

El periodo de estancamiento en este terreno que, a su juicio, se produce en la España de principios del siglo XX, es el que le le lleva a mostrar un "tono beligerante inusitado en la comunidad científica española, en la que descuellan la valoración negativa de los elementos reaccionarios, parte fundamental y mayoritaria del colectivo estudiado… los hombres modernos son tan escasos que apenas si representan una proporción minúscula".

Por su actividad científica en el campo de las Matemáticas y por la reflexión que se contiene en sus discursos, Rey Pastor se inserta plenamente en la generación de españoles que protagoniza una época brillante y esperanzadora de la historia de España en torno al cambio de siglo.

El primer periodo del siglo XX español está caracterizado en lo cultural por el movimiento renovador y crítico cuyo alcance justifica la denominación que ha recibido de "Edad de Plata" de la cultura española. Y el ambiente científico no permanece aislado de este contexto expansivo general.

Por medio de la Junta para Ampliación de Estudios, fundada en 1907, cristaliza la labor científica de una serie de figuras a las que el propio Rey Pstor denominaba "el otro 98", y que incluye a Ramón y Cajal y Torres Quevedo.

Rey Pastor pertenece a una nueva generación de científicos, discípulos de aquéllos, educada en la apertura hacia Europa y en la que pervive el afán regeneracionista; un grupo de científicos que se añade a la llamada "generación del 14", encabezada por Ortega y Gasset, y que incluye al propio Rey Pastor, Blas Cabrera y Gregorio Marañón.

 Pues en este contexto pronuncia el discurso cuyos primeros párrafos reproducimos a continuación.

A la vista de la situación actual de la investigación y la ciencia españolas, el discurso, pronunciado hace casi 100 años, mantiene una vigencia estremecedora.

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Julio Rey Pastor
«¿Es el progreso de España en las Ciencias, o es el progreso de las Ciencias en España?»  
Asociación Española para el Progreso de las Ciencias.
Discurso inaugural del Congreso de Valladolid. 1915.


¿Es el progreso de España en las Ciencias o es el progreso de las Ciencias en España?

Firmemente creo que en tal retruécano está contenido el problema de la política pedagógica que convenga seguir nuestro país.

Enunciado de otro modo: ¿Podemos colaborar ya en la Ciencia universal, ó debemos todavía limitarnos a asimilarla?

Ignoro si para las demás Ciencias puede darse ya una contestación fundada; para la Matemática es todavía prematura la cuestión, y resolverla exige conocer antes la posición exacta de España respecto de la cultura mundial, en este orden de conocimientos.

Por su visión de este vital problema, pueden ser clasificados en dos grupos los matemáticos españoles:

Primero. Los hombres modernos, es decir, amantes del progreso, que se han dado cuenta más ó menos aproximada de nuestra posición, y desean vivamente su mejora.

Segundo. Los hombres que niegan la necesidad de este progreso; algunos de los cuales no son modernos, por desconocer la cultura matemática europea; otros, pesar de conocer algo de ella por viajes, noticias ó lecturas; otros, que ni la conocen, ni lo son, ni lo serían aunque la conocieran.

Fácil es predecir la actitud del segundo grupo al oír pronunciar por centésima vez esta fatídica palabra: revisión. Amantes de la semiobscuridad crepuscular, como los murciélagos, no toleran que un rayo de luz venga iluminar la penumbra de su cómoda posición, obligándoles, quizás, salir de ella.

Su estrategia defensiva dispone como armas de todos los tópicos conocidos.

Nos hablarán del patriotismo "ellos que nada útil producen" creyendo, sin duda, que la patria se engrandece con libros de texto y discursos vindicadores, compuestos de inexactitudes diluidas en retórica.

Nos hablarían de las "tradiciones nacionales hondamente arraigadas, que es insensato destruir, haciendo tabla rasa del pasado ", como si nosotros tuviéramos tradición en este género de estudios, ó pudiera tener alguna influencia el factor geográfico en disciplina tan esencialmente internacional como es la Matemática.

Nos hablarán del optimismo, sin tener en cuenta que los hechos presentes son realidades objetivas que sólo cabe conocer o ignorar, pero no discutir; y que optimismo y pesimismo son posiciones que adopta el ánimo para conjeturar el porvenir.

Sólo nos dirigimos, pues, los hombres del primer grupo, los de espíritu moderno, es decir, amantes del progreso y, por, tanto, patriotas; pero patriotas con hechos y no con discursos.

Ya en otra ocasión hemos revisado la herencia matemática de los pasados siglos; y, ciertamente, no fue tiempo perdido el empleado en descubrir cuán errónea era la idea que de esta herencia nos habíamos formado.

Falta ahora completar la labor, revisando la obra matemática española del siglo XIX.

Tal valoración es de todo punto necesaria como base para la construcción ulterior.

Por falta de ella han circulado largo tiempo, pasando ya a la categoría de axiomas, inexactitudes tales como la superioridad de nuestra cultura geométrica; graves errores de perspectiva respecto del valor de la Aritmética universal, de la Combinatoria, de la Descriptiva, de la Geometría cuadrática y de la Trigonometría, en el organismo matemático.

Hasta ha llegado a afirmar, en ocasión análoga ésta, uno de nuestros más distinguidos consocios, que "en cuanto la Geometría, es tan grande el desarrollo adquirido, que en la actualidad figuramos en primera línea en el concierto mundial".

Y esta visión, tan general como totalmente equivocada, según hemos de demostrar, es, sin duda, una de las causas del estancamiento de nuestra cultura durante un cuarto de siglo. Naturalmente, no mejora quien se cree perfecto.

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• Julio Rey Pastor: «¿Es el progreso de España en las Ciencias, o es el progreso de las Ciencias en España?» Asociación Española para el Progreso de las Ciencias. Discurso inaugural del Congreso de Valladolid. 1915.
• Las actas del congreso están disponibles en la Biblioteca Digital de Castilla y León. El discurso de Rey Pastor está en el Tomo I, página 9 y ss.
Ana Millán Gasca. El matemático Julio Rey Pastor. Colegio Universitario de La Rioja. Instituto de Estudios Riojanos. Logroño, 1988.

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• Esta entrada es la participación de DesEquiLIBROS en la Edición 3,141 del Carnaval de Matemáticas, de la que somos anfitriones.

Web del Carnaval de Matemáticas.
página de Facebook del Carnaval,
@CarnaMat

1 comentario:

  1. Es irónico (o confirmativo) que Pastor hable de "libros de texto y discursos vindicadores, compuestos de inexactitudes diluidas en retórica". Mi profesor de historia de matemáticas comento alguna vez que el libro sobre historia matemática de Pastor tiene varias erratas e inexactitudes.

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