martes, 28 de agosto de 2012

En una isla remota. Annika Thor

"Steffy y Nelly, dos hermanas judías de 7 y 12 años, se ven obligadas a salir de Austria debido a la persecución de los nazis.

Viajan a Suecia, donde son acogidas por familias del país. Allí deben esperar a sus padres para luego, todos juntos, marchase a América. Sin embargo, como en la propia vida, los planes son modificados por la realidad".

Annika Thor. En una isla remota. Colección Alhambra joven. Editorial Pearson. Madrid 2012.

Hasta aquí el texto de la contraportada.

Siempre leo los textos de la contraportada. No por que eso condicione -que lo hace- la decisión de lectura, sino porque suelen estar redactados por los propios autores o por las editoriales. Así, con esas breves líneas, podemos hacernos una idea de qué es lo que a juicio de unos y otros es lo más relevante de la obra.

Cuando la Editorial Pearson tuvo a bien enviarme un ejemplar de este libro, mi primer pensamiento fue que me encontraba ante la enésima novela que transcurre con la persecución de los judíos por los nazis como telón de fondo. Y, de entrada, esto me provoca una cierta desconfianza, por lo sobreexplotado del tema en la literatura europea de los últimos 70 años.
Un fenómeno similar ha sucedido en la literatura española después de la Guerra Civil de 1936.

Pero superado ese prejuicio inicial, me encuentro con una historia fresca, sencilla, contada en primera persona por una niña de 12 años, que muestra de forma efectiva y verosímil los sentimientos y contradicciones de una mente que apenas alcanza a comprender lo que sucede.

Su mundo se desmorona y su éxodo particular, acompañada de su hermana de 7 años, de quien debe cuidar, da con ellas en sendas familias de acogida en la neutral Suecia. Cada una de ellas afronta la situación de diferente manera, y la novela va desgranando su adaptación a la nueva situación, alejadas de sus padres y entorno social.

El drama no es explícito; no es necesario. El lector debe ser capaz de aportar sus propios sentimientos para comprender las dudas, reacciones, motivaciones… de los protagonistas.

Es una historia juvenil, sin juicios de valor ni análisis. La crisis que viven los protagonistas y Europa entera se muestra a través de la vida cotidiana, siempre con la mente puesta en otro tiempo y en otro lugar, pasados y futuros, que se antojan mejores, y que hacen del presente una especia de pesadilla de la que despertar en cualquier momento.

Pero, como el lector puede imaginar, el despertar no se produce. Y el presente se convierte en el comienzo de un futuro completamente distinto al imaginado inicialmente.

La obra destila, a través de sus protagonistas, de todos ellos, el espíritu de superación, la solidaridad, la amistad y la integración, con sus luces y sus sombras. Y lo hace sin dramatismos innecesarios, sin escenas explícitas, sin descripción de horrores ni narración de acontecimientos cruentos. Solo son personas. Y eso la convierte en humana.

En una isla remota, que es el entorno en que se desarrolla la novela, es una obra claramente dirigida a un público juvenil, en el que lector reconocerá perfectamente las situaciones y sentimientos que se muestran. No hay hadas, ogros ni poderes mágicos; ni siquiera hay buenos y malos. No hay motivaciones ocultas ni deseos de venganza. Solo hay gente corriente afrontando los acontecimientos sin maniqueísmos ni poses.
La estructura narrativa es lineal, directa, sin digresiones ni saltos temporales. La evolución de los personajes es cronológica, en el transcurso de un año de sus vidas. Un año que las cambiará definitivamente.

Pero también sirve para un público adulto que quiera redescubrir el placer de las historias sencillas, cotidianas, narradas con sencillez y eficacia, sin efectos ni sorpresas.

Una historia humana.

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Entrega de agosto de 12 meses, 12 libros.

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