viernes, 26 de abril de 2013

Sr. Gallardón: ¿ha leído usted a Delibes?

Eso parece, cuando lo cita interesadamente para justificar la reforma de ley del aborto que tiene previsto aplicar. O quizá no; o, cuando menos, ha hecho una lectura fragmentaria y tendenciosa. Así que no creo que le importe que yo haga lo mismo.

El Delibes de “No hay nada más progresista en la vida que defender la vida”, es el mismo de Los Santos Inocentes. Y usted, señor Gallardón, se comporta como el señorito Iván en su cortijo:
- ¡no tire, señorito, es la milana!
pero el señorito Iván notaba en la mejilla derecha la dura caricia de la culata, y notaba, aguijoneándole, la represión de la mañana y notaba, asimismo, estimulándole, la dificultad del tiro de arriba abajo, en vertical y, aunque oyó claramente la voz implorante del Azarías,
¡señorito, por sus muertos, no tire!
no pudo reportarse, cubrió al pájaro con el punto de mira, lo adelantó y oprimió el gatillo y, simultáneamente a la detonación, la grajilla dejó en el aire una estela de plumas negras y azules, encongió las patas sobre sí misma, dobló la cabeza, se hizo un gurruño, y se desplomó, dando volteretas, y, antes de llegar al suelo, ya corría el Azarías ladera abajo, los ojos desorbitados, regatenado entre las jaras y la montera, la jaula de palomos ciegos bamboleándose ruidosamente en su costado, chillando,
¡es la milana, señorito! ¡me ha matado a la milana!
y el señorito Iván tras él, a largas zancadas, la escopeta abierta, humeante, reía,
será imbécil, el pobre,
como para sí, y, luego elevando el tono de voz,
¡no te preocupes, Azarías, yo te regalaré otra!
milana bonita, milana bonita,

y el señorito Iván, a su lado
debes disculparme, Azarías, no acerté a reportarme, ¡te lo juro!, estaba quemado con la abstinencia de esta mañana, compréndelo…
(…)

y el señorito Iván,
a ver si aciertas a consolar a tu cuñado, Paco, le he matado el pájaro y está hecho un lloranduelos,
reía, y, a renglón seguido, trataba de justificarse.
Tú, Paco, que me conoces, sabes lo que es una mañana de aguardo sin ver pájaro ¿no? bueno, pues eso, cinco horas de plantón, y, en éstas, esa jodida graja pica de arriba abajo, ¿te das cuenta?, ¿quién es el guapo que sujeta el dedo en estas circunstancias, Paco?

explícaselo a tu cuñado y que no se disguste, coño, que no sea maricón, que yo le regalaré otra grajilla, carroña de ésa es lo que sobra en el Cortijo
(…)

Como dice haber leído a Delibes, le entiendo conocedor de cómo acaba la historia. Ni por un momento sospeche que le deseo el mismo desenlace, pero sí que modifique su comportamiento de señorito Iván y deje de tratarnos como Azarías.


Detesto a los políticos de prostituyen la literatura para ponerla a su servicio. Porque me obligan a hacer lo mismo.

La próxima vez que quiera parafrasear a un "escritor" le recomiendo el mucho más afín Juan Manuel de Prada y su inefable "Yo no soy de derechas; yo soy premoderno". Le pega mucho más.

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