miércoles, 8 de mayo de 2013

Filípides existe. Libros y maratón

Un homenaje a los miles de atletas que, cuando en cualquier lugar del mundo corren una maratón, renuevan la legendaria hazaña de aquel soldado griego que hace casi 2500 años recorriera la distancia entre Maratón y Atenas para anunciar la victoria sobre los persas.

Hoy no hablaremos de deporte exclusivamente, sino de libros que hablan de la maratón.

Tres libros diferentes, de estilos y autores completamente distintos, que abordan la maratón desde puntos de vista casi opuestos pero complementarios: el deportivo, el histórico y el literario:

- Correr; de Jean Echenoz,  
- De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami y
- Filípides existe; de Alfredo Varona y Antonio Serrano.

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De entre todas las disciplinas deportivas, muchas de ellas prostituidas por la masificación, el papel cuché, el periodismo vocifereante y por los abusos del márketing, del dopaje y de la estupidez humana, hay una que no ha perdido el halo épico que la rodea a pesar de su popularidad: la maratón.

Hace algunos años os contábamos algunas cosas que (quizá) no sabes de la Maratón. Allí hablábamos de curiosidades históricas como el nombre de la prueba, la distancia, su protagonista, y algunos aspectos más directamente relacionados con la prueba en sí tal y como la conocemos hoy en día, como la marca, su evolución, el desarrollo de la prueba y algunos nombres propios.

Los recientes acontecimientos de la Maratón de Boston me han llevado a reflexionar sobre mis tiempos de (ex) maratoniano popular: en una de aquellas carreras llegué a meta, después de un enorme "pinchazo", en el mismo tiempo que marcaba el cronómetro en el momento de las explosiones de Boston.

Pero hoy no voy a hablaros de deporte exclusivamente, sino de libros que hablan de la maratón.

Tres libros diferentes, de estilos y autores completamente distintos, que abordan la maratón desde puntos de vista casi opuestos pero complementarios: el deportivo, el histórico y el literario:



Correr; de Jean Echenoz.
Traducción de Javier Albiñana. Anagrama (Barcelona, 2010)

Jean Echenoz es uno de los más brillantes representantes de la literatura francesa actual. Y en este libro retrata la figura y las peripecias de uno de los más grandes Atletas, con máyusculas, de la historia: Emil Zátopek.

Aunque ya había destacado en los JJ.OO. de Londres 1948 con un oro en 10.000 y plata en 5.000, sus proezas atléticas llegan a su máxima expresión en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952: lo ganó todo: oro en 5.000, 10.000 y maratón.

Una gesta única que nadie ha podido repetir. Solo se le acercaron otros nombres ilustres: Lasse Viren (oro en 5.000 y 10.000 metros en Munich 72 y Montreal 76), Kenenisa Bekele (oro en 5.000 y 10.000 metros en Pekín 2008 y en los mundiales de Berlín 2009), Sebastian Coe (oro en 1500 y plata en 800 en Moscú 1980 y Los Ángeles 1984), y Haile Gebrselassie (oro en 10.000 metros y plata en 5.000 en los mundiales de Stutgart 1993).
En el atletismo femenino, ni siquiera Paula Radcliffe, la gran dominadora del fondo femenino de  los últimos tiempos, pudo alcanzar nada similar.

La novela recorre la biografía de Zátopek, pero no se centra únicamente en sus logros deportivos, sino que lo sitúa en el contexto político del régimen checoslovaco de la época, títere de la URSS en plena guerra fría, y las penurias y manipulaciones que tuvo que soportar.



• De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami.
 Traducción de Francisco Barberán. Tusquets (Barcelona, 2010).

Murakami no necesita presentación, espero. Ha sido nominado para el Nobel de Literatura en varias ocasiones y aunque ese premio puede ser tachado de oportunista y poco objetivo, da idea del alcance crítico y social de un autor.

Pero además de un brillante y original narrador es también corredor de Maratón.

Y en este libro, que no es novela, reflexiona sobre las relaciones inevitables entre su labor como escritor y profesor y su afición a correr.

Para Murakami correr no es únicamente una actividad física, sino que ejerce una enorme influencia en su vida y en su obra literaria. Escribir y correr son dos actitudes vitales inseparables y llenas de paralelismos: trabajo duro y afán de superación.

Él mismo reconoce que comenzó a correr con 33 años: la misma edad que le situó en el "verdadero punto de partida como novelista". Así que ambas actividades van inseparablemente unidas.

Sus reflexiones autobriográficas son un impagable ejercicio de sinceridad y justificación como deportista y como novelista.



• Filípides existe; de Alfredo Varona y Antonio Serrano.
Alianza. Madrid 2001

Este sí es un libro sobre "los secretos de la preparación de los maratonianos de élite".

Antonio Serrano es uno de los mejores maratonianos que ha dado este país. Batió el récord de España de Maratón en Berlín 1994. Su mejor marca de 2h:09:13 es de un nivel enorme, si tenemos en cuenta que compartió época y pista con otros ilustres como Martín Fiz o Abel Antón, por citar solo a los más laureados en competiciones internacionales.

Así que sabe de lo que habla cuando desvela sus secretos de entrenamiento y nos ayuda a comprender el porqué fue capaz de batir el récord de España en su primera maratón.

Alfredo Varona es periodosta y maratoniano popular. A él corresponde la tarea de relatar los planes de entrenamiento, dietas, estrategias mentales, día a día, de los principales maratonianos españoles.

Se trata de un libro técnico y divulgativo a partes iguales. En él podemos ver en qué consiste un plan de entranemiento para Maratón, cómo se organiza y se ejecuta, los sacrificios que implica y su puesta en práctica el día de la carrera.

Y a lo largo de todo el libro irán apareciendo muchos maratonianos ilustres: sus manías, sus métodos, sus logros y, también, algunos de sus fracasos: Fiz, Antón, Diego García (a cuya memoria está dedicado el libro), Alberto Juzdado, Fabián Roncero, Julio ReyAna Isabel Alonso, María Luisa Muñoz, Griselda González.
Seguramente echarán en falta otros nombres como los de Chema Martínez, José Ríos, María Abel o Luisa Larraga. Pero el libro es de 2001. Y no cabe todos.

Un ameno recorrido destinado tanto para "atletas de buen nivel como para los miles de aficionados que cuando en cualquier lugar del mundo corren una maratón, renuevan la legendaria hazaña de aquel soldado griego que hace casi 2500 años recorriera la distancia entre Maratón y Atenas para anunciar la victoria sobre los persas".

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