jueves, 20 de junio de 2013

Sherlock Holmes: el inventor de la Ciencia Forense

Fue habitual en su tiempo la creencia de que era un personaje real. Y también fue seguramente el primer personaje de ficción más famoso que su propio creador (con permiso de Don Quijote, añadiría): juegos de rol entre sus seguidores, clubes de fans repartidos por todo el mundo y decenas de adaptaciones cinematográficas y televisivas de sus aventuras.

Crédito de la imagen
Hasta tal punto llegaba su popularidad que cuando Conan Doyle decidió terminar con el personaje, haciendo que se despeñara por una cascada junto a su archienemigo Moriarty, en "El problema final"
Bastarán sólo algunas palabras para el relato de lo poco que aún queda por contar. Un examen realizado por técnicos apenas si deja dudas acerca de que la lucha personal entre los dos hombres acabó, como no tenía más remedio que acabar, en semejante situación, cayendo ambos al abismo, abrazados el uno al otro.
…se vio obligado a resucitarlo poco después ante la demanda generalizada de los lectores y sus editores.

Incluso llegó a haber gente que se paseaba por Londres con un brazalete negro en señal de luto.

Pero Sherlock Holmes fue (es) algo más que un audaz investigador con la inteligencia siempre a punto para resolver los más complejos crímenes haciendo frente a las más perversas mentes criminales.
Un "me aburro" era siempre el comienzo de una nueva aventura.

Fue el precursor de muchas de las técnicas de investigación que hoy en día aceptamos como habituales y que en la época en la que fueron escritas las novelas no estaban en absoluto establecidas ni generalizadas en los procedimientos policiales y foreneses.

En los tiempos en los que Conan Doyle escribía las aventuras del conspicuo detective no existía la Ciencia Forense; se le llamaba "jurisprudencia médica", y eran los médicos los que aportaban sus conocimientos. La policía no contaba con ningún procedimiento establecido.

De hecho, a finales del XIX la escena del crimen era un escenario caótico: no se hacían bocetos adecuados, desaparecían pruebas, no se llegaban a recoger o se destruian intencionadamente por miedo a disturbios. Carecían de método. Obviamente, esto no contribuía a la resolución del crimen.
"Ni una manada de elefantes que hubiera entrado dando tumbos habría causado un estropicio mayor"
Sherlock Holmes

Holmes proponía examinar exhaustivamente cada cadáver en el lugar en el que aparecía y no después de su traslado a la morgue, en el que siempre se perdían pruebas.

Y nos hizo comprender que el examen forense y el razonamiento deductivo eran métodos que había que aplicar.
"Uno de los principios básicos para la resolucion de crímenes es no pasar nunca nada por alto, por trivial que parezca"
Sherlock Holmes

Los cuerpos policiales de todo el mundo y las universidades donde se enseña investigación forense se basan en Sherlock Holmes y lo citan como modelo en sus clases. Contribuyó a sentar las bases de la investigación moderna sobre la escena de un crimen.

El propio Conan Doyle reconoció en una entrevista que le fastidiaba que la resolución de los crímenes se debiera a algún golpe de suerte o alguna afortunada casualidad.

Seguramente, este cambio de filosofía a la hora de afrontar una investigación se debe a que Conan Doyle era médico. Hoy sabemos que gran parte de la ciencie forense se basa en procedimientos médicos. Y Conan Doyle tuvo un profesor en su época de estudiante, llamado Joseph Bell, que influyó decisivamente en su concepción de la aplicación del método deductivo.

Se trataba de una especie de precursor del "doctor House", que solía llevar a clase a enfermos aquejados de alguna enfermedad compleja, y hacía un diagnóstico basándose únicamente en su capacidad de obervación.

Conan Doyle siempre pensaba que "si Bell se hubiera dedicado al mundo de la investigación no habría dejado nada a la casualidad; habría llegado a conclusiones paso a paso, trabajando científicamente".
Pruebas, mi querido amigo; necesitamos pruebas
Sherlock Holmes

En los años 20 del siglo pasado, los relatos de Sherlock Holmes llamaron la antención de un médico forense francés, Edmon Locard, que fue quien desarrolló la teoría de que "todos los crímenes dejan un rastro".

Locard escribió que Sherlock Holmes inspiró sus teorías sobre pruebas indiciarias, y marcó el rumbo de los equipos de investigación de crímenes: los C.S.I. del siglo XXI.
Para Locard, quien quisiera dedicarse a la ciencia forense debía leer los casos de Sherlock Holmes, sobre todo "El signo de los cuatro".

En los relatos de Holmes aparecen técnicas de investigación forense de lo más variadas: análisis químico, inspección microscópica, identificación de huellas, balística, análisis grafológico, residuos de explosivo, tipografía, ampliaciones fotográficas…
Todas ellas se aplicaban en la ficción antes de que los CSI las aplicaran en la vida real.
"Deme el criptograma más abstruso, al análisis más intrincado y estaré en mi medio natural".
Sherlock Holmes
Joseph Bell inspiró a Conan Doyle para utilizar la autopsia como instrumento de resolución de crímenes. Doyle popularizó su uso en la ficción mucho antes de que se pusiera en práctica. Actualmente la autopsia es la norma universal.

En el relato "los Hacendados de Reigate", Holmes introduce la noción del análisis balístico para deteminar el arma que había disparado la bala. Actalmente los expertos coinciden con Holmes en que no hay dos armas iguales.

Y en "Estudio en escarlata", se muestra por primera vez el análisis de una muestra de sangre para averiguar a quién pertenecía, 13 años antes de que comenzara a aplicarse esta técnica y casi un siglo antes de las pruebas de ADN.

Había nacido la Ciencia Forense.

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Bibliografía:
Sherlock Holmes .es
Sherlock Holmes, ficción o realidad.
Entrevista con Conan Doyle sobre Sherlock Holmes.
La ciencia de Sherlock Holmes.

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