miércoles, 16 de octubre de 2013

Vicepresidentes que llegaron a gobernar sin pasar por las urnas

Los Vicepresidentes suelen ser una prolongación política de su jefe, o, incluso, un mal menor cuando no un florero.
Pero muchos vicepresidentes, llamados a desempeñar labores complementarias o meramente institucionales, acabaron llegando a la cima del poder sin pasar por las urnas, debido a las especiales circunstancias que les tocó vivir; más bien, a las circunstancias de sus antecesores en el cargo, por obra y gracias de los cuales acabaron asumiendo responsabilidades a las que no estaban inicialmente destinados.
Premio a la fidelidad o casualidad histórica, que para todo hay.

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La figura del Vicepresidente es más importante de lo que se suele creer: es nada menos que la segunda autoridad del estado; es quien asume las labores del Presidente en caso de ausencia, incapacidad, destitución o dimisión del titular.

El caso más emblemático es el de Estados Unidos, aunque también afecta a las obsoletas monarquías todavía vigentes, en las que el jefe del estado tiene funciones meramente representativas, sin poder ejecutivo real; o a las repúblicas que mantienen al presidente como cargo únicamente institucional, como Alemania o Italia.
Quizá Francia es un caso especial porque el Presidente de la República sí posee amplios poderes ejecutivos y quien le sustituye es el Presidente del Gobierno, en esa bicefalia que a veces produce casos curiosos de cohabitación en el poder de dos partidos opuestos.

Lo cierto es que, pesar de la importancia del cargo, se suele elegir a personajes que más que atesorar grandes cualidades personales y políticas -que a veces las tienen-, sean más bien una fiel extensión política del Presidente o, también muy habitualmente, una cara popular y "adecuada" que contente a determinados sectores del partido polítco que sustenta al Gobierno o asuma el papel de "malo de la película" para evitar el desgaste de su jefe en tareas ingratas de pelea diaria.

Y es que, en el fondo, se considera que el "Vice" nunca tendrá que asumir las más altas responsabilidades del gobierno, salvo para ser la mano derecha en la sombra del Presidente. Conviene recordar que el Vicepresente no es un cargo electo, sino que es de libre designación del Presidente; la única excepción es el modelo estadounidense en el que se presentan como un tándem; pero no nos engañemos: el EE.UU. la gente vota al titular, no al suplente.

Pero…

Ha habido notables casos en los que aquellos que no estaban llamados a desempeñar grandes responsabilidades, ni a tomar grandes decisiones, acabaron desepeñando y tomando unas y otras, (con enormes repercusiones en sus países y a veces para el mundo entero), por las especiales circunstancias en las que se vieron envueltos.
Dicho de otra manera, por méritos propios o por designación "a dedo", estaban en el lugar adecuado en el momento adecuado, aunque las decisiones que tomaron no fueran acaso las que habrían tomado sus predecesores; o no tuvieron la visión suficiente para evaluar adecuadamente las consecuencias; o simplemente no supieron o pudieron estar a la altura del momento histórico que les tocó vivir.

O sí, según se mire y quién opine.

Veamos algunos casos que demuestran que estar a la sombra no supone pasar desapercibido.

Harry S. Truman.
Accedió a la presidencia de los Estados Unidos el 12 de abril de 1945, tras la prematura muerte de Franklin D. Roosevelt, que ostenta el récord de ser el único presidente que fue elegido para cuatro mandatos, desde las elecciones de 1932 hasta las de 1944. La vigésimosegunda enmienda de la Constitución de los EE.UU., aprobada en 1951, limitó el ejercicio de los presidentes a dos periodos consecutivos.

Bajo su primer periodo presendencial impulsó iniciativas como la formación de las Naciones Unidas o el Plan Marshall de ayuda a la europa destruida tras la II Guerra Mundial.

Pero su decisión más importante, por las implicaciones posteriores que provocó, fue la autorización del uso de la recién desarrollada bomba atómica. Y no una vez; sino dos, a pesar de que la historia ha demostrado que fueron completamente innecesarias. La Guerra Fría, seguramente, empezó en esos días de agosto de 1945.

A pesar de sus bajos índices de popularidad, ganó inesperadamente las elecciones de 1948, derrotando al cadidato republicano Thomas E. Dewey. Tan inesperada fue esa victoria que el Chicago Tribune, diario de claro corte republicano, publicó una famosa portada en la que daba por ganador a Dewey.


Lyndon B. Johnson.
Vicepresidente de John F. Kennedy, asumió la presidencia el mismo día del asesinato de JFK, 22 de noviembre de 1963, en el Air Force One.

Estos dos casos de sucesión "forzosa" en la presidencia, tan cercanos en el tiempo, dieron lugar a otra enmienda constitucional, la vigésimoquinta, en la que se establece definitivamente y sin ambigüedades el procedimiento de sucesión de la Presidencia en el caso de que presidente sea depuesto de su cargo, o en caso de su muerte o renuncia.
Terminó el mandato de Kennedy y ganó su propia elección en 1964, barriendo literalmente al candidato republicano Barry Goldwater

Su mayor logro fue seguramente la aprobación de la Ley de Derechos Civiles, que prohibía la segregación racial en las escuelas, en el trabajo y lugares públicos.

Sin embargo, tras el rotundo fracaso de su gestión de la Guerra de Vietnam, renunció a una segunda nominación en 1968, elecciones que ganó otro vicepresidente con aspiraciones: el que lo había sido con Dwight Eisenhower y había perdido la presidencia ante Kennedy: Richard Nixon.


Gerald R. Ford.
Apenas nueve meses después de su designación como vicepresidente, asumió la presidencia el 9 de agosto de 1974 tras la renuncia al cargo de Nixon, por los motivos que todo el mundo conoce y que le confieren el dudoso mérito de ser el único presidente norteamericano que ha renunciado a su cargo.
Antes de su desginación, fue uno de los miembros de la Comisión Warren, encargada de investigar el asesinato de Kennedy, y que llegó a tan "sorprendentes" conclusiones.

Apenas tuvo tiempo de ganarse un hueco en la historia, pero bajo su mandato se produjo la retirada defintiva de las tropas estadounidenses de Vietnam, y la lamentable caida de Saigón y la evacuación de la embajada norteamericana. Después de eso, Vietnam quedó en manos del Viet Cong y unificado bajo uno de los regímenes más sangrientos de la historia.

Derrotó a Ronald Reagan en las primarias del Partido Republicano, pero perdió las elecciones de 1976 contra un semidesconocido Jimmy Carter.

Cuatro ños más tarde, y aún con su prestigio relativamente intacto, era el candidato mejor posicionado para obtener la nominación a la Vicepresidencia, como segundo de Ronald Reagan. Y así debió haber sido de no ser por un desliz que le costó el cargo: en una entrevista para la CBS, el periodista le preguntó si su nominación como vicepresidente supondría "algo parecido a una co-presidencia".
Su respuesta de "Eso es algo que el gobernador Reagan debiera considerar" no gustó nada al equipo de Reagan, que finalmente optó por la candidatura de George H. W. Bush, que había sido rival de Reagan en las primarias y que, ocho años después, vio recompensada su fidelidad "heredando" la presidencia dejada por Reagan.


• John Major.
Ya había desempeñado diferentes cargos ministeriales en los gobiernos de Margaret Tatcher. Pero tras la renuncia de ésta en 1990, se convirtió en el líder del partido Conservador Británico -con el apoyo de su mentora, la Dama de Hierro- y, por ende en Primer Ministro un 28 de noviembre de ese mismo año.

No es exactamente la llegada al poder de un Vicepresidente pero sí la de un fiel colaborador de quien, y gracias a quien, le cede el mando. Fue reelegido en 1992.

La convulsa situación del país y de su partido le llevó a jugarse su destino político a la carta de renunciar a su cargo de líder conservador y postularse como su propio sucesor al frente del partido. Y lo logró en 1995. De no haber sido así, habría tenido que dejar el cargo de Primer Ministro de la misma forma en que lo alcanzó.

En 1994 consiguió el alto el fuego del IRA y de los grupos paramilitares protestantes norirlandeses. Suya es la frase "El político que nunca cometió un error nunca tomó una decisión".

A su presidencia debemos (más bien, deben los británicos) el enésimo triunfo del euroescepticismo al conseguir, en la firma del Tratado de Maastricht, dejar al Reino Unido fuera del Euro y mantener su moneda, la Libra Esterlina.
La crisis interna de su propio partido le hizo perder clamorosamente las elecciones de 1997 frente al laborista Tony Blair.


Gordon Brown.
Heredó el cargo del dimitido Tony Blair el 27 de junio de 2007.

De nuevo se repite el esquema por el que el colaborador fiel obtiene el apoyo necesario para alcanzar puestos de responsabilidad sin pasar por las urnas. Blair apoyó su nominación como líder laborista, lo que le aupó al puesto de Primer Ministro Británico.

Aunque no fue la primera baza de Blair. Un tal David Miliband era el candidato elegido, pero declinó tan amable invitación. Sí aceptó ser Ministro de Asuntos Exteriores con Brown, pero tras la derrota electoral de éste frente a David Cameron optó al liderazgo del partido laborista, aunque ese cargo lo obtuvo finalmente el actual líder, Ed Miliband, su hermano.
Quién sabe si perdió su oportunidad.

A Gordon Brown lo tocó afrontar en 2009 la retirada parcial de las tropas británicas destinadas en Irak.
Pero la sombra de su antecesor era muy alargada, y afirmó que la guerra de Irak fue una "buena decisión", a pesar de las evidencias que desmentían la existencia de las armas de destrucción masiva como argumento para la Guerra de Irak de 2003.

Su caracter irascible, entre otras cosas, no le hacía muy popular, ni siquiera entre sus correligionarios y colaboradores, y no consiguió mantener la presidencia en 2010.


Shimon Peres.
Accedió a ser primer ministro de Israel tras el asesinato de Isaac Rabin el 4 noviembre de 1995. No era la primera vez que ostentaba el cargo; ya lo había sido anteriormente en dos ocasiones, aunque una de ellas en funciones.
El caso israelí es bastante particular en lo que se refiere a sus primeros ministros, que han ido sucediéndose unos a otros repetidas veces sin que el cargo parezca quemar la trayectoria política de nadie.

Pero el caso de Peres es, cuando menos, curioso: perdió las elecciones a primer ministro de 1977, 1981, 1988 y 1996 y las presidenciales de 1999. Finalmente consiguió la presidencia del país en 2007, cargo que mantiene en la actualidad.

También cuenta en su haber con el Premio Nobel de la Paz de 1994, concedido junto a Yasser Arafat e Isaac Rabin.
Aunque su cargo de Ministro de Defensa isrelí en dos periodos diferentes no le hace ajeno a los problemas propios del cargo en esa particular región, su figura no se ha visto afectada por ninguno de los grandes sucesos del conflico árabe-israelí, como la Guerra de los Seis Días, la guerra del Yom Kipur o las dos invasiones del Líbano

Ha sido, seguramente, el político israelí que más ha promovido el diálogo con árabes y Palestinos para llegar a una solución negociada del conflicto.


Vladimir Putin.
Era el Primer Ministro cuando Boris Yeltsin renunció a su cargo de Presidente de la Federación Rusa. Así, según la constitución Rusa, Putin fue nombrado de forma interina como Presidente del país, hasta que ganó el cargo, esta vez sí, en las elecciones de 2000. Fue reelegido en 2004.

Pero cuando llegó 2008 Putin se encontró con el impedimento constitucional que no le permitia optar a un tercer mandato consecutivo.
Así que urdió la genial estrategia de permutar el puesto con su entonces Primer Ministro, Dmitri Medvédev, al que designó "a dedo" como candidato a la Presidencia del País. Medvédev, según lo acordado, nombró a Putin Primer Ministro para que siguiera de facto al frente del país.

El círculo se cerró definitivamente en las lecciones del 4 de marzo de 2012, cuando Putin recuperó su puesto de Presidente de la Federación Rusa y le devolvió a su fiel escudero Medvédev el puesto de Primer Ministro.
No tenemos tiempo ni espacio para glosar las venturas y desventuras del Vladimir Putin. Dos de ellas son suficientemente reveladoras: los casos de Anna Politkóvskaya y Alexander Litvinenko. Investiguen sobre el tema si quieren.


El caso italiano merece un capítulo aparte. Su Presidente es un cargo fundamentalmente honorífico, aunque no exento de cierto protagonismo: es quien designa al Primer Ministro, pero como sucede en España, esa nominación requiere de la aprobación del Parlamento, por lo que no suele haber sorpresas.  
La lista de Primeros Ministros que llegaron al cargo sin pasar por las urnas es larga, aunque no todos procedían de una vicepresidencia; muchos de ellos sí ganaron elecciones; otros ostentaron el puesto en varias ocasiones… la específica política italina y las diversas y variopintas alianzas parlamentarias han dado lugar a casos curiosos.

- Giulio Andreotti lo fue en 7 ocasiones, una de ellas, por el escaso periodo de menos de 5 meses y siempre se le relacionó de forma más o menos explícita con la mafia;
- Betino Craxi gobernó italia durante más de 5 años sin haber sido nunca el candidato más votado y, para colmo, acabó prófugo de la justicia por su implicación en los escándalos de corrupción que inventigó el caso Manos Limpias;  
- Aldo Moro también fue Primer Ministro en dos ocasiones, la última de las cuales acabó trágicamente con su asesinato el 9 de mayo de 1978;
- Su secesor Giovanni Leone, también lo fue en dos ocasiones y acabó siendo Presidente de la república;  
- Romano Prodi, el ínclito Silvio Berlusconi

En los últimos 40 años, italia ha tenido 25 primeros ministros.


Nicolás Maduro.
Nombrado Vicepresidente Ejecutivo de Hugo Chávez en octubre de 2012, tras la última victoria electoral del líder Bolivariano.

En diciembre de 2012, un Chávez enfermo terminal declaró que si él quedaba incapacitado, Maduro debía ser el Presidente de Venezuela… hasta la convocatoria de unas nuevas elecciones. Y por supuesto "recomendó" a los venezolanos que le votaran convenientemente.

El 5 de marzo de 2013 muere Chávez. Y Maduro, en cumplimiento directo de las consignas del finado, asume el cargo de Presidente "encargado" de Venezuela. Como quiera que Chávez nunca llegó a jurar el cargo por la enfermedad que padecía y por la que estaba sometido a tratamiento en Cuba, se provocó un conflicto constitucional ya que, en estos casos, la Constitución Venezolana establece que el presidente debía ser el Presidente de la Asamblea, Diosdado Cabello.

El tribunal constitucional hizo el requiebro necesario para validar esa designación y, por supuesto, Maduro, con la inestimable ayuda del "espíritu de Chávez", ganó, esta vez sí, las elecciones del 14 de abril de 2013. La limpieza del proceso es otro tema.


Leopoldo Calvo Sotelo.
También España tiene su caso. Aldolfo Suárez dimitió como Presidente del Gobierno el 29 de enero de 1981, aunque se mantuvo como presidente en funciones hasta el 26 de febrero. Y Calvo Sotelo, a la sazón Vicepresidente Segundo y ministro de economía, fue el elegido para sustituirle.

Seguramente todo el mundo recuerda su sesión de investidura, el 23 de febrero de 1981, interrumpida por la asonada militar de Tejero.

En diciembre de 1982 se celebraron las elecciones que dieron el poder al PSOE, y en las Calvo Sotelo ni siquiera era el cabeza de lista por Madrid. Solo obtuvo su escaño por la dimisión de Landelino Lavilla, presidente del Congrero en el 23F y líder de la UCD, partido hasta entonces en el gobierno y que acabó por desaparecer víctima de sus luchas internas y difícil equilibrio de poder.


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Y se han quedado con ganas de más, les invito a que refresquen su memoria sobre casos más domésticos y recientes:

Ana Botella, alcaldesea de Madrid por el mérito de ser la segunda (puesto en el que fue colocada por la larga sombra de su marido José María Aznar) de Ruiz Gallardón, cuando éste pasó a formar parte del gobierno de Mariano Rajoy.

Ignacio González. Presidente de la Comunidad de Madrid por obra y gracia de ser la mano derecha de Esperanza Aguirre, que renunció a su cargo "por motivos personales".

Susana Díaz, elegida por José Antonio Griñán como sucesora en la presidencia de la Junta de Andalucía.

Alberto Fabra, heredero de Francisco Camps en la presiencia de la Comunidad Valenciana.

Ni Ana Botella,  ni Ignacio González, ni Susana Díaz, ni Alberto Fabra tienen en su haber victoria electoral alguna como jefes de filas. Si bien es cierto que no han tenido tiempo porque todavía no se ha producido convocatoria electoral municipal y autonómica.

• El citado José Antonio Griñán alcanzó la presidencia de la Junta de Andalucía tras la renuncia de su mentor, Manuel Chaves, por su nombramiento como ministro en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Al menos Griñán sí concurrió a unas elecciones autonómicas que, aunque no ganó, le permitieron alcanzar de nuevo la presidencia de la Junta con el apoyo de Izquierda Unida.


Si tienen algún otro caso jugoso, con mucho gusto será incluido en la lista.

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Bibliografía y más información:
• Wikipedias varias para datos y fechas.
Perfil de Harry Truman en la web de la Casa Blanca
• Perfil de Lyndon Johnson.
• Perfil de Gerarld Ford.
• Web dedicada a John Major.
• Web dedicada a Gordon Brown
• Twitter de Shimon Peres.
Vladimir Putin en Rusopedia.
Presidentes del Consejo de Ministros de Italia.
Blog de Nicolás Maduro en persona.
• Perfil de Calvo Sotelo en la página de La Moncloa.
• Película Il Divo, biografía de Giulio Andreotti.
La historia no contada de Estados Unidos.

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