jueves, 29 de mayo de 2014

El insultador: la herramienta definitiva para insultar

¿Harto de escuchar, leer y pronunciar mediocres insultos, procaces exabruptos, calificativos zafios o toscos epítetos? 

¿Quieres devolver la originalidad perdida al arte del insulto y acabar con el monopolio de los insultos de siempre? 
 
Aquí tienes El insultador: la herramienta definitiva para crear insultos.

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Ilustración de Quevedo obra de Alberto Sintes¿Harto de escuchar, leer y pronunciar mediocres insultos, procaces exabruptos, calificativos zafios o toscos epítetos?

¿Preferirías proferir ingeniosas acometidas verbales, finas provocaciones o sugerentes improperios?

Mentecato, fatuo, tontivano, lipendi, estulto, cretino… ¿están fuera del alcance de tu vocabulario?

Mequetrefe, boludo, zopenco, memo, pendejo, mendrugo, bobo, zoquete… ¿no son suficiente?

Gilipollas, imbécil, idiota, tontolaba, hijoputa… ¿están ya demasidado vistos?

Bujarrón, maricón, puto, chapero, mariposón, bollera, tortillera… ¿ni siquiera son políticamente correctos?

Y es que ya se sabe que no insulta quien quiere sino quien puede. Así que…
¿Quieres devolver la originalidad perdida al arte del insulto y acabar con el monopolio de los insultos de siempre?
Lo primero que debes saber es que los insultos se pueden inventar. Para ello solo tienes que seguir esta sencilla norma, enorme descubrimiento filológico de Eduardo Basterrechea:

Conjuga cualquier verbo en tercera persona del singular del presente de indicativo y pégale detrás un sustantivo en plural.

Et Voilà.

Si seguís la norma anterior, seguro que llegaréis fácilmente a dos insultos bastante populares usando los verbos "soplar" y "abrazar" y los sustantivos "polla" y "farola".

Pero igual queréis elevar un poco el nivel de esos insultos; nivel intelectual y cultural se entiende.

Así que, para desarrollar tu résped, aquí tienes... 


El insultador: la herramienta definitiva para crear insultos


El insultador de Molino de Ideas


Tienes cuatro niveles diferentes de dificultad, a semejanza de los escritores que les dan nombre:
- nivel Unamuno, básico, directo y sencillo; "coleccionabarras"; "lavanovelas"; "amargamenús".

- nivel Galdós, más correcto y escogido; "planificatornillos"; "pescafilosofadores"; "confinaoyentes".

- nivel Valle Inclán, sutil y mordaz; "espaciasujetalibros"; "apilagarraderos"; "contemporizapastiches".

- y, finalmente, en lo más alto del olimpo del insulto, nivel Quevedo, maestro de maestros de la imprecación: "remiragarrulidades"; "atordeceatonías"; "ampollaesfeniodes".
Y de postre, puedes enviarle el insulto por correo electrónico a tu mejor enemigo; o directamente en twitter.

Envia tu insulto a un amigo con El Insultador
Puedes estar tranquilo, no guardamos ninguna información personal, solo insultamos.
El insultador es una creación de Molino de Ideas, una empresa que se dedica a desarrollar "programas informáticos capaces de analizar el lenguaje, proporcionar información léxica de las palabras y extraer automáticamente conocimiento a partir de textos".

Y todos estos desarrollos se pueden incorporar a cualquier proyecto que necesite de tecnología lingüística.

En el MolinoLabs tenéis a vuestra disposición todas estas herramientas…

Herramientas lingüísticas de MolinoLabs.com


…algunas de ellas tan brillantes como el Lematizador, que te permitirá identificar el lema de una palabra:
Un lematizador es capaz de separar la raíz o lexema de una palabra de sus correspondientes terminaciones, de tal manera que puede asociar a una misma palabra las diferentes formas que se obtienen como resultado de la adición de sufijos."
De esta forma, por ejemplo, puede ayudar a los motores de búsqueda a obtener los mejores resultados de la forma más eficiente, permitiendo mayor flexibilidad en las búsquedas y evitando redundancia en los resultados.

Dicho lo cual, os dejo con la conferencia que impartió Elena Álvarez sobre "Todo lo que un filólogo no sabe que sabe hacer", a la que llegué gracias a Los Filólogos.




Tengo que darle la razón en que suelen tener más éxito este tipo de desarrollos lúdicos (como el insultador) que los meramente académicos o científicos. Pero también es cierto que son más de andar por casa.

Y si queréis saber cómo se las gastaban algunos clásicos a la hora de insultar, aquí os dejo algunos ejemplos brillantes, a modo de apresurada antología del insulto:

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Apunte escrito con la desinteresada colaboración de:
Diccionario de la lengua española.
Diccionario inverso de la Real Academia Española.
• @ebaste.
@lirondos.
@losfilologos.
• La caricatura de Quevedo está sacada de la galería de Fickr de la Fundación Francisco de Quevedo. Y es obra de Alberto Sintes.

Ningún animal ha sufrido daño alguno en la elaboración de este apunte.
Solo, quizá, -y solo quizá- google tenga algún problema con este texto dado el jaez de su contenido.

4 comentarios:

  1. Ya lo dice la canción: hijo de puta, hay que decirlo más

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  2. Me niego a llamar mentecato o bribón a un hijoputa. Por ejemplo, a Gallardón le gustaría encarcelar a los que ayudana a los sin papeles, y Andrea Fabra dice ¡Que se jodan! cuando le retiran el subsidio a un parado. ¿Voy a llamar besugo a unos canallas de este calibre? ¡NO!. ¿Y qué hay del chorizo marranode Urdangarín? ¿Quien le llamaría malandrín a semejante ruin y vil que roba a los niños con síndrome de Down?

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  3. Muy bueno. Algunos son verdaderamente divertidos.
    P.D.: Gracias por referenciar.

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    Respuestas
    1. De nada Alberto.

      Me alegro de que hayas llegado hasta aquí y te hayas visto citado.

      Un placer!

      Eliminar

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