jueves, 31 de julio de 2014

Esas cantidades que no sabías que tienen una palabra (1)

¿Qué tienen en común palabras como Serventesio, Carrón, Ñaque, Arrapo, Maquila, Parvo, Quintal, Escrúpulo? 
Pues que, aunque no lo parezca, todas ellas hacen referencia, de una forma u otra, a cantidades; unas concretas, otras indefinidas o genéricas.
Hoy os mostramos algunas palabras que indican un cierto número de unidades o porciones, más o menos indeterminadas, de algo. Solo las que nos han parecido más curiosas, desconocidas o edificantes.

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Si hace unos días os mostrábamos Esos periodos de tiempo que no sabías que tienen una palabra, hoy os traemos otras palabras, igual de curiosas, que representan cantidades, y que igual tampoco conocías.

Unas designan cantidades concretas; otras se refieren a cantidades genéricas o indefinidas. No encontraréis aquí los numerales, derivados, múltiplos, divisores o prefijos y sufijos más habituales: millón, -ésima, tri-, penta-, mega-, kilo-, -ava,… ni términos técnicos o científicos. No porque les tengamos manía, sino porque creemos -igual incorrectamente- que son suficientemente conocidos.

Como podréis comprender, no están todas las que son; solo una selección personal de las que nos han parecido más edificantes, desconocidas o sorprendentes. Y sed un poco comprensivos si creéis que hemos usado el término "cantidades" de forma demasiado laxa.

• Cantidad:
La propia palabra Cantidad tiene una acepción que seguramente no recuerdas, si es que alguna vez la has sabido: en fonética, fonología y métrica, se refiere al tiempo de emisión de las vocales y sílabas, clasificadas habitualmente en breves y largas; sobre todo en ciertas lenguas, como el griego y el latín.

• Millardo: 
Dejadme que introduzca este término, que significa mil millones. Hasta que no empezamos a tener problemas con el billion sajón, nadie sabía que existía esta palabra. Y las confusiones al traducir billion a billón eran una buena manera de comprobar si el hablante sabía lo que decía.

• Infinito: no me resisto a incluir esta palabra por la definición que dio de ella un profesor de matemáticas: "el número más grande que puedan imaginar, pero mucho más".

• Métrica:
La métrica es una auténtico filón de palabras que expresan cantidades. Es el arte que trata de la medida o estructura de los versos, de sus clases y de las distintas combinaciones que con ellos pueden formarse.
Así que hay muchas palabras que hacen referencia al número de sílabas de un verso o al número de versos de una estrofa. Así, tenemos:

- Versos por número de sílabas: bisílabo (2), trisílabo (3)… Pero me quedo con estos:
Octosílabo: 8, por ser el más usado en lengua castellana; En un lugar de la Mancha, Cervantes. (Ya sé que no es un poema, pero es un octosílabo).
Endecasílabo: 11, seguramente, el más elegante; Érase un hombre a una nariz pegado, Quevedo.

Alejandrinos: 14; de origen medieval pero muy del gusto de poetas más modernos: Puedo escribir los versos más tristes esta noche, Neruda.

- Estrofas por número de versos:
Pareado, terceto, cuarteto, sextina, octava,… ¿Os acordáis de las clases de lengua del colegio? ¿Y de lo que era el arte mayor o arte menor? De las principales estrofas me gustan especialmente estas palabras:
Serventesio: estrofa de cuatro versos de arte mayor que riman el 1º con el 3º, y el 2º con el 4º.
Cuaderna Vía: cuatro versos alejandrinos que riman todos.
Décima o Espinela: estrofa de diez versos octosílabos, invención de Vicente Espinel.

• Elementos agrícolas o relacionados con las actividades del campo:
- Yunta: par de bueyes, mulas u otros animales que sirven en la labor del campo o en los acarreos.
- Morralada, esportonada, saquilada, cozolada, brazadoCantidades indefinidas que caben, respetivamente, en un morral, esportón, saco, cazuela o en los brazos (sobre todo, la leña)
- Carrón: Esta merece capítulo propio; te interesa si te dedicas a la construcción: "Cantidad de ladrillos que puede llevar una persona de una vez."

• Juegos de cartas: una pareja o un trío son fáciles de entender; pero a lo mejor no juegas ni al Mus ni al Póker, así que aquí van algunas palabras que también expresan algún tipo de cantidad relacionda con el juego, además de un tipo de jugada:

- Póquer: cuando tienes 4 cartas iguales de los 4 diferentes palos.
- Medias: si eres jugador de Mus sabrás que son tres cartas iguales en su valor. (El debate de si hay que jugar con 4 u 8 reyes lo dejamos para otro día).
- Duples: si reúnes dos parejas o cuatro cartas de un mismo valor, las tienes.
- Juego y Punto: último lance del juego del Mus. Se suma el valor de las cartas: las figuras valen 10; el resto su valor numérico. Si suman 31 -que es el mejor- o más, tienes juego. Si no llegan a 31, entonces se juega al punto, que es la mejor aproximación a 31.

- Envite: no nos referimos al ofrecimiento que se hace de algo a alguien, con la esperanza de que no acepte; para invitaciones verdaderas prefiero convite.
Un envite es una apuesta que se hace en algunos juegos, sobre todo de naipes, que puede cuantificarse como 2 en el mus u otra cantidad segun las normas.

- Postura: cantidad que arriesga -apuesta, "pone"- un jugador en cada suerte del juego. Además, si tu billete de un sorteo tiene la última cifra igual que el número agraciado con el primer premio, te la devuelven; vamos, el reintegro.

• Mucho, poco o todo lo contrario:
Porrón, pizca, pastón, miaja, mogollón, pico… elijan ustedes el matiz que mejor se adapte a la conversación.
Pero si había barbaridad de gente es que había muchísima gente; o si algo les gusta horrores, es que les gusta mucho, pero mucho, mucho. Pero es más por la zona de mi pueblo.

- Arrapo: pequeña cantidad, sin especificar.
- Adarme: porción mínima de algo.
- Parvo: curiosa palabra que lo mismo significa una porción pequeña de comida o un montón o cantidad grande de algo. Ustedes verán.


• Pesos y medidas:
Otro filón de palabras poco conocidas, por lo general por su escasa utilización o por haber quedado obsoletas.
- Iguala. Una especie de tarifa plana que se establecía entre médico y paciente por el que aquel le presta a este sus servicios. Podía ser una cantidad en metálico o en especie.
- Quintal. Na da que ver con cinco o con quinientos. La palabra procede del árabe hispánico qintár, que procede del latin centenarium. Así que, en realidad, hace referencia a 100; libras en Castilla o kilos el sistema métrico.
- Arroba: Supongo que ya conocen el origen del símbolo @; era una unidad de masa que oscila entre los 10 y las 12,5 kilos, según las regiones. Y era la cuarta parte de un quintal.
- Libra: Otra unidad de peso, todavía en uso en los países sajones, y que fue bastante popular en España hasta la adopción del sistema métrico decimal.
- Maquila: porción de grano, harina o aceite que corresponden al molinero por la molienda. También se aplica el término a medio celemín, que era otra medida usada en las zonas agrícolas.
- Escrúpulo: En astronomía, cada una de las 60 partes en que se divide un grado del círculo; pero también era una medida antigua utilizada en medicina.
- Cuarto y mitad: seguramente era una cantidad que usaban vuestras abuelas cuando iban al mercado. Un cuarto de kilo más una mitad de cuarto; o sea,  250 + 125 = 375 gramos. 
- Gruesa: 12 docenas, aunque es derivación de su acepción más común, eufemismo de gordo.

• Editorial:
También el mundo editorial tiene algunos términos que hacen referencia, de una u otra forma, a cantidades. Así: 
- pliego: conjunto de páginas -normalente, múltiplos de 4- que se imprimen en una misma hoja y con una misma plancha, y que después de impresos serán plegados, cortados y cosidos para formar un libro o plublicación.
- Libro: a efectos legales, un libro es todo impreso no periódico que contiene 49 páginas o más.
Ya ven, en alguna cantidad había que poner el límite que lo diferenciase de un folleto, que es un impreso de entre 5 y 48 páginas.
Si les interesa el tema, en este glosario de edición encontrarán muchas más palabras: cuadratín, cícero, pica, punto

No quiero aburrirles. De momento, les dejo con este Ñaque.

En otra entrada abordaremos el resto de las palabras que hemos encontrado.
Verán que los términos castrenses y bancarios y los grupos de gente dan mucho juego.

jueves, 24 de julio de 2014

Internet vergonzante o la nueva brecha digital

La nueva brecha digital la establece el gobierno, con la castración de uno de los derechos fundamentales de cualquier usuario, divulgador o investigador: el derecho de cita y enlace.

Es imposible comprender por qué adopta el gobierno, con la lamentable complicidad del principal partido de la oposición, una norma innecesaria y retrógrada; a menos, claro, que sea una forma de pagar servicios prestados con la implantación de un privilegio a cuenta de futuros servicios por prestar.

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Como seguramente ya sabes, el pasado día 22 de julio la Comisión de Cultura del Congreso español aprobó el texto del anteproyecto de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, que supone la aprobación de “la tasa Google”, aunque sería mejor denominarla el “canon AEDE

No me voy a extender en explicar en qué consiste y cuales son las implicaciones que supone; ya lo han hecho otros, bastante mejor: Ricardo Galli, Enrique Dans o @lex, entre otros.

Solo quiero dejar constancia, para que no quede duda, de mi absoluto rechazo a esta norma que demuestra:

- la ignorancia e incompetencia de nuestros gobernantes y su paroxístico alejamiento de la realidad;
- su sumisión al poder e influencia de determinados grupos de comunicación; en concreto, a los miembros de AEDE, Asociación de Editores de Diarios Españoles. (Disculpen que no ponga el enlace a su web porque eso sería inclumplir la norma recién aprobada y lo mismo me toca pagar por hacerlo)
- el pago de favores por los servicios prestados;
- el pago anticipado de servcios por prestar.

Uno de los primeros problemas que tuvo que afrontar internet desde sus comienzos fue el tema de la "Brecha Digital".

En los comienzos, el acceso a internet venía determinado por una cuestión fundamentalmente económica, técnica o de infraestructura: falta de implantación, situación monopolística de los operadores proveedores de servicios de internet, tarifas abusivas, avaricia mercantilista de estas mismas empresas y la ceguera de los gobiernos de turno, que impedían la universalización de un servicio, claramente destinado a socavar las jerarquías.

En pocos años está situación cambió. Aunque sigue habiendo zonas del mundo completamente desconectadas por las razones antes expuestas, en general se puede afirmar que internet ya está consolidado como servicio accesible.
Pero las tarifas siguen siendo deliberadamente caras, las velocidades de conexión intencionadamente lentas, las políticas de las empresas opacas y la actitud de los gobiernos, intervencionista.

Hasta antesdesayer la "Brecha digital" estaba más en el tejado de los usuarios que no alcanzan a sacarle todo el provecho posible a internet, no les interesa por una cuestión de edad, o tienen temores a que internet les robe una parte de su alma si hacen uso de ella (desde conspiranoicos a desconfiados o simplemente inmovilistas).

Desde antesdeayer, literalmente el día de la aprobación del #canonAEDE, la brecha digital la establece el gobierno, con la castración de uno de los derechos fundamentales de cualquier usuario, divulgador o investigador: el derecho de cita y enlace.

Es imposible comprender por qué adopta el gobierno, con el apoyo del principal partido de la oposición, una norma innecesaria y retrógrada; a menos, claro, que sea una forma de pagar servicios prestados con la implantación de un privilegio a cuenta de futuros servicios.

Desde estas líneas lo único que podemos hacer es manifestar nuestro rechazo a esta norma y nuestro más profundo desprecio a su instigadores, implantadores, beneficiarios y cómplices necesarios.

Hace más de dos años manifestamos una declaración de intenciones: No pienso volver a enlazar un medio español. Entonces era por una cuestión de endogamia, de escasa calidad y de denuncia del sensacionalismo imperante.
Y aunque no he sido del todo fiel a ese principio, hoy el tema ha evolucionado a peor y digo que No pienso volver a enlazar un medio AEDE; es más, como ya planteamos en A plagiar se ha dicho, me reservo el derecho de "apropiarme" de cuantos contenidos considere interesantes para mis lectores y no enlazaré la fuente, siempre que ésta sea de un medio AEDE.
Si se sienten perjudicados, que me lo digan.

No me extrañaría que el próximo capítulo de esta vergonzosa historia será la de los medios AEDE lloriqueando ante sus "mecenas" legisladores porque sus contenidos, tan celosamente protegidos, acaban igualmente propagándose por la red pero, esta vez, en sitios terceros y sin la mención al autor original.

Volverá el "visto en internet" que tanto hemos combatido desde estas páginas en aras de proteger y reconocer la autoría de los generadores de contenidos.

A día de hoy el uso de internet se ha vuelto vergonzante.

jueves, 17 de julio de 2014

El autocorrector te hace mejor persona

¿Has intentado mandar a alguien a la "muerda"? ¿O al querer mentarle la madre la has llamado "pura"? ¿O has querido llamar a alguien tonto o lelo y en su lugar le enviaste "gominolas"? ¿O un tontolaba mejoró su condición al verse transformado en "otomana"?
Eso es porque el autocorrector te hace mejor persona.

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Decía @lirondos en una conferencia que el autocorrector de los procesadores de texto, móviles incluidos, le hace mejor persona, porque le sugiere que mande a la gente a la "muerda".

Quién no se ha encontrado con ese impertinente sugeridor de palabras, empeñado en modificar nuestras intenciones iniciales en aras de la corrección…

Ejemplos hay muchos, algunos bastante compartidos por las redes sociales, más o menos ingeniosos, quizá apócrifos. Pero, como dice el aforismo clásico "se non è vero, è ben trovato".



Siempre está la opción de desactivar el autocorrector, para que no decida por nosotros, pero lo mismo es peor el remedio que la enfermedad.


Pero no es necesario recurrir a ejemplos de cuya veracidad podemos dudar. Basta con hacer unos breves intentos en nuestro propio teléfono para comprobar la gran verdad que sirve de título a este apunte:

¿Un auténtico estúpido vio su estulticia endulzada?



¿Esa persona ignorante y de cortas entendederas vio de pronto cómo su lugar de nacimiento era Turquía?



¿Mandar al guano se transformó en poética metáfora?



¿La madre del interfecto cambió completamente de profesión?



¿Ese enfermo de idiocia, de pronto, se volvió políglota?



¡Déjate seducir por el autocorrector!
Mejorará tu vocabulario, tu ortografía y tu prosodia.

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Si tenéis más ejemplos edificantes, y tenéis tiempo y ganas de enviárnoslas, con mucho gusto las incluiremos en esta apresurada antología.

miércoles, 9 de julio de 2014

La certeza “matemática” de ser valorado por sus propios méritos

Las matemáticas son una gran conquista del espíritu humano, pero al servicio de la deshumanización de una sociedad o una economía álgidamente perfectas pueden ser muy muy peligrosas...

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Vuelve el interés por Hans Fallada (1893-1947, seudónimo de Rudolf Wilhelm Friedrich Ditzen) que en sus libros nos hace vivir la atmósfera en Alemania en los años de la República de Weimar que acabaron con la llegada de Hitler al poder.

Este escritor alemán fue traducido en España en los años treinta, pero ahora tenemos ediciones recientes de sus libros: quizá porque nos hablan también de nuestra época, con sus recetas para “racionalizar” las empresas y las economías de países enteros, y su ilusión de presuntas certezas matemáticas, como las de los modelos financieros que fueron una causa importante de la crisis económica iniciada en septiembre de 2008 (descrita genialmente en la película Margin Call o El precio de la codicia).

La Alemania de los años que siguieron a la Primera Guerra Mundial, aun con las consecuencias de la derrota, era el país pionero en la aplicación de la racionalización matemática, con técnicas de vanguardia, por ejemplo, en el control estadístico de calidad y la organización de las redes de almacenamiento y distribución en la industria o en los flujos del servicio postal.

Fallada nos explica cómo esta mentalidad empapa la vida de cada día de los alemanes en su novela Pequeño hombre, ¿y ahora qué?: un día el protagonista, al volver a casa, cuenta a su mujer, a la que llama afectuosamente Corderita, que hay novedades en Mandel, la tienda (con muchos dependientes) en la que trabaja:
– Han contratado a un supervisor. Se encargará de reorganizar toda la empresa, medidas de ahorro y tal.
– Pues en vuestros sueldos no pueden ahorrar.
– Cualquiera sabe lo que piensan ellos... Ya se le ocurrirá algo. Lasch ha oído que va a cobrar tres mil marcos al mes.
– ¿Qué? –Exclama Corderita–. Tres mil marcos, ¿y a eso llama ahorrar Mandel?
– Sí, pero él tiene que ganárselos, ya encontrará el modo.
– Pero ¿cómo?
– Dicen que en nuestra empresa van a poner a cada vendedor una cuota fija, tanto y cuanto tienes que vender, y el que no lo consiga, a la calle.
– ¡Me parece una canallada!¿Y si no acuden clientes? ¿Y si no tienen dinero? ¿Y si no les gusta vuestro género? ¡Eso no debería estar permitido!
– Pues lo está – recalca Pinneberg –. Y están todos enloquecidos. Lo llaman razonable y ahorrativo, así averiguan quién no vale. Todo es una mierda. Lasch, por ejemplo, está un poco asustado. Hoy mismo ha comentado que como verifiquen su talonario de ventas, estará todo el tiempo atemorizado por si lo consigue o no... y entonces de puro miedo no venderá nada.
– Además eso da igual – dice Corderita echando chispas –. Aunque él realmente no venda tanto ni sea tan eficaz, ¿qué clase de gente es esa que por ese motivo arrebata a una persona cualquier posibilidad de ganancia, de trabajo y de alegría de vivir? ¿Acaso pretenden borrar del mapa a los más débiles?¡Mira que valorar a una persona por los pantalones que sea capaz de vender?
– ¡Madre mía! – exclama Pinneberg –, hay que ver cómo te pones, Corderita...
– Es verdad, esas cosas me sacan de mis casillas.
– Pero ellos dicen que no pagan a una persona por ser buena, sino por vender muchos pantalones.
– Eso no es cierto – arguye Corderita –. Eso no es cierto, chico. Ellos quieren que las personas sean decentes. Pero lo que hacen ahora, con los obreros ya hace mucho y ahora también con nosotros, es crear un montón de animales feroces, y ya verán lo que es bueno, chico, te lo aseguro.
– Desde luego que lo verán –. La mayoría de nosotros ya son nazis.
¿A eso llama ahorrar Mandel? – exclama la protagonista ante el supersueldo del nuevo fichaje. La ironía un poco amarga de Fallada se vislumbra a través del encantador personaje de la protagonista. Pasa un poco de tiempo y del nuevo “manager” (como diríamos ahora) no hay noticias; pero en realidad está estudiando, y al fin llega con su receta para el éxito:
Enero, sin embargo, fue un mes sombrío, oscuro, depresivo. En diciembre, el señor Spannfuss, el nuevo supervisor de la firma Mandel, se había limitado a estudiar por encima la empresa, pero en  enero empezó su labor a pleno rendimiento. El cupo de ventas para cada vendedor, su recaudación, quedó fijado en confección de caballeros en veinte veces el salario mensual. El señor Spannfuss lo justificó con un breve discurso, aduciendo que obraban así en interés de los empleados, pues ahora cada uno de ellos tendría la certeza matemática de que sería valorado por sus propios méritos.

– ¡Se han terminado las zalamerías y las adulaciones, la coba a los superiores, tan perniciosa para la moral! – exclamó el señor Spannfuss
–. ¡Denme su talonario de caja y sabré qué tipo de hombre son!
Para saber los efectos de tanta certeza matemática y moral en el pequeño mundo de los protagonistas hay que leerse la novela (publicada ahora por la editorial Maeva, de cuya traducción hemos citado); como acabamos de ver, en esta novela, publicada en el 1932, Fallada alude discretamente a la adhesión al nazismo (y en la misma conversación, más adelante, se alude a la alternativa de entonces, el comunismo).

Pero volviendo a la cuestión general, querría recordar que la matemática industrial alemana ayuda a explicar la perfecta organización de la red de campos de concentración y de la operación de deportación y eliminación física de la Alemania nazi –ayudada por la tecnología de la información proporcionada por una filial alemana de la IBM (interesante lectura al respecto es el libro IBM y el Holocausto, de Edwin Black, en castellano publicado por la editorial Atlántida de Buenos Aires, 2001).

Otro ejemplo importante pero menos estudiado es la Unión Soviética que en los años treinta vivió una industrialización acelerada.

Las matemáticas son una gran conquista del espíritu humano, pero al servicio de la deshumanización de una sociedad o una economía álgidamente perfectas pueden ser muy muy peligrosas...

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Ana Millán Gasca.
Investigadora en Historia de la Ciencia y de la Técnica.
Profesora de matemáticas del Departamento de Educación de la Universidad Roma III

martes, 8 de julio de 2014

Palabras que empiezan por Ze- y Zi- (y no son faltas de ortografía)

En contra de la norma ortográfica que dice que en castellano el sonido "z" seguido de las vocales -e o -i debe escribirse ce- ci-, sí existen palabras en castellano que empiezan por ze- zi-. Son pocas, ciertamente, pero bastante particulares.

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Una de las mayores sorpresas que esconde esta bitácora, al menos a ojos de su autor, es que de las 10 entradas que más visitas han recibido en toda su historia, 3 hablan de palabras terminadas en "z", de palabras terminadas en "i" que no son formas verbales, o de las palabras acabadas en "-s" que no son plurales.

Estas entradas tenían sentido en su momento porque, además de tratarse de excepciones a las normas ortográficas vigentes, o simples ejercicios de divertimento, no hay diccionario que indexe las palabras por la letra por la que terminan; y porque se han ido completando con las aportaciones de muchos lectores.

Pero, héteme aquí que, hoy en día, con la popularización del uso de internet como medio de información y consulta, la mayor parte de sus usuarios ya no manejan diccionarios en papel, con sus entradas ordenadas alfabéticamente, sino que hacen búsquedas online, bien en rae.es, bien directamente en google.

Así que empieza a tener sentido, también, hacer entradas de palabras que comiencen por letras, o sílabas, inusuales.

Este es el caso de las palabras que empiezan por ze- zi-, excepciones a la norma que dice que en castellano ese sonido "z", junto a las vocales -e o -i se escribe ce- ci-.

Son pocas, ciertamente, y todas bastante particulares. Veamos:
(se han excluido los derivados, algunos términos técnicos y otras palabras de uso excesivamente local)


Zebra: équido solípedo, rallado, propio del África austral. Pero esta ortografía está en desuso, según el RAE, así que recomienda su forma regular: cebra.

Zeda: es el nombre de la letra zeta; aunque ya nadie lo usa, el RAE todavía lo admite como correcto. De su diminutivo obtenemos la Zedilla, signo ortográfico que se representa como ç.

Zegrí:  Individuo de una familia del reino musulmán de Granada. Si fuiste buen estudiente de literatura, sabrás que Ginés Pérez de Hita, seguramente el inventor de la novela histórica, publicó en 1595 una obra titulada Historia de los bandos de los Zegries y Abencerrajes, caballeros moros de Granada, de las civiles gueras que vio en ella, y batallas singulares que se dieron en la vega entre cristianos y moros, hasta que el rey don Fernando Quinto ganó ese Reino.
Lástima que ya no se hacen títulos así.
Si exceptuamos a Les Luthiers en su célebre "Cantata del adelantado Don Rodrigo Díaz de Carreras, de sus hazañas en tierras de Indias, de los singulares acontecimientos en que se vio envuelto y de cómo se desenvolvió".

Zéjel: un tipo de estrofa poética, de origen árabe. Quizá alguna vez hayáis leído alguno, aun sin saberlo.

Zelanda: provincia de los Países Bajos que, como ha ocurrido en muchos otros casos de colonialismo, ha dado nombre a un país.

Zelote: Persona perteneciente a un grupo religioso del pueblo judío. Quizá te suene porque un tal Simón, también llamado el Zelote, fue uno de los 12 apóstoles de Jesucristo.

Zen:  Escuela budista bastante extendida en occidente. Pobablemente casi nadie la entiende de verdad o conoce su historia, pero se suele aplicar a gente sosegada, equilibrada, inalterable.

Zendo, da:  críptico adjetivo relativo al Avesta, que no es sino una colección de libros sagrados donde se expoenen las doctrinas de Zoroastro. ¡Hala!

Zendal: Así se les llama a los pertenecientes a un grupo indígena que habita en el estado de Chiapas, México.

Zenit: lo mismo que cénit, pero poco usado con esa ortografía, aunque todavía correcta.

Zepelín: era un apellido, pero como el tipo inventó un globo dirigible, se le dió su nombre.

Zepto-: no está recogida por la RAE, pero me gusta porque es un prefijo del sistema internacional de medidas que significa la miltrillonésima parte de algo.

Zetta-: otro prefijo que es justo lo contrario del anterior: mil trillones de veces.

Zeta: última letra del alfabeto; también se puede escribir "ceta".

Zeugma: figura retórica que consiste en utilizar una única vez una palabra que es necesario emplearla más veces en el texto o discurso. Quizá no sepas usarla pero la lees a diario.

Zigoto: también conocido como cigoto. Si atendiste en clase de ciencias, recordarás que es la "célula resultante de la unión del gameto masculino con el femenino en la reproducción sexual de los animales y de las plantas".

Zigurat: si fuiste buen estudiante recordarás que es un tipo de torre escalonada y piramidal, característica de la arquitectura religiosa asiria y caldea. Incluso está desaconsejada la ortografía "cigurat".

Zigzag: no creo que haga falta explicarla, salvo que, según Corominas, es palabra de origen francés, que parece proceder del compuesto de dos variantes del alemán zacke.
Si habéis visto la película "Comando en el mar de China", os invito a que recordéis el final.

Zinc: esta es fácil; elemento químico que ocupa el puesto 30 de la tabla periódica de los elementos, debido a su número atómico. Su símbolo es Zn: la primera mayúscula, la segunda minúscula y sin punto final, salvo que sea final de frase.

Zíngaro: palabra de origen italiano para referirse al pueblo gitano. A veces se utiliza como eufemismo.

Zíper:  proviene del inglés zipper, y en algunos países latinoamericanos se usa directamente para referirse a su significado en aquella lengua: la cremallera de las prendas de vestir.

Zipizape: quizá penséis que su origen son Zipi y Zape, los personajes de José Escobar pero no; es una voz de origen onomatopéyico en la que el ínclito dibujante se inspiró. Zape es una interjección coloquial para ahuyentar o mostrar extrañeza, miedo o rechazo.

Ziranda:  si estás en México, así le llaman a la higuera. Recuerda que México es el país del mundo con mayor número de hispanohablantes, con más de 100 millones.

Zirconio: como ya hemos hablado del Zinc nos ahorraremos explicaciones; este es el elemento químico de número atómico 40: Zr.

Zis: lo mismo que zas. Voces onomatopéyicas que, juntas, dan zigzag; sí, como lo leen.

Que lo disfruten.
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