viernes, 23 de enero de 2015

Si decimos Modisto… ¿por qué no Taxisto, Dentisto o Pianisto?

Si no decimos taxisto, dentisto, astronauto, burócrato o pianisto para referirnos a estos grupos de personas, profesiones, actividades o atributos… ¿por qué sí está aceptado el término modisto?

Se trata de una anomalía gramatical.

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El otro día escuché a un afamado modisto reivindicar que él en realidad era un ModistA, no un ModistO.

Y su argumento era impecable desde el punto de vista gramatical: los sustantivos comunes terminados en -ista no admiten la forma masculina terminada en -isto.

Porque no decimos taxisto, pianisto, dentisto, electricisto, automovilisto
Así que él considerada que debía hacerse referencia a este grupo de profesionales en su forma original "Modista".

Me ha intrigado un poco esta reflexión porque la RAE incluye en su diccionario el término "Modisto" como "Hombre que tiene por oficio hacer prendas de vestir". Pero no encontrarán los demás términos mencionados.

¿Por qué? Veamos.

Según el "Manual de la Nueva Gramática de la Lengua Española"
Son comunes en cuanto al género los sustantivos de persona que designan tanto a hombres como a mujeres. Estos sustantivos no permiten distinguir el sexo de las entidades a que se refieren mediante el empleo de desinencias, sino solo a través de la concordancia con adjetivos y determinantes: el cónyuge / la cónyuge; el testigo / la testigo.
Y continúa definiendo las Clases morfológicas de los sustantivos comunes en cuanto al género (#2.2.2):

Entre los sustantivos que designan personas, suelen ser comunes en cuanto al género los siguientes:

- la mayoría de los los terminados en -E; conserge, cónyuge, detective, intérprete, pobre… No son posibles las formas feminizadas termiandas en -a.

- la mayor parte de los que acaban en -I o en Y (tónica o átona); maniquí, pelotari, yóquey…

- algunos terminados en -O: modelo, soprano, testigo, sabelotodo… no siendo aceptables tampoco sus equivalentes terminados en -a.

- algunos terminados en consonante;
* Casi todos los no agudos acabados en -R, -S, -T, como mártir, papanatas, pívot.
* También los agudos terminados en -AR o -ER, como auxiliar, canciller, mercader
* los procedentes de adjetivos que terminan en -AL, como comensal, corresponsal, heterosexual, profesional… (Algunos sí añaden -a para el femenino: colegial, español, zagal, concejal
Y ahora llegamos al punto clave para el tema que nos ocupa. Entre los sustantivos que designan personas, suelen ser comunes:

- muchos acabados en -A; normalmente de origen griego que denotan profesiones, actividades o atributos: astronauta, burócrata, cabecilla, demócrata, turista

Como habrán deducido, no son gramaticalmente correctas las formas maculinizadas terminadas en -o.

Entre estos sustantivos se encuentra un grupo numeroso de nombres comunes en cuanto al género que se forman con el sufijo -ISTA: artista, automovilista, dentista, pianista, taxista, violinista.

¿Por qué sí está aceptado ModistO?

La propia Gramática nos da la solución:
El sustantivo modista generó la forma —anómala morfológicamente, pero ya extendida— modisto (varón).
¡ea!

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Si tienen curiosidad por conocer la doctrina académica respecto al género y todos sus casos posibles, tendrán que acudir al Manual de la Nueva Gramática de la Lengua Española, el mamotreto de más de 1000 páginas, capítulo 2.
Y si lo prefieren, vayan directamente a la obra completa.

Por desgracia, un pdf del Manual que andaba colgado en la red ha desaparecido por incumplir las normas de uso de Google Drive.


P.D. Una vez terminado esta apunte encontré esta reflexión sobre el término Modisto en el Blog de Lengua de Alberto Bustos.

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