lunes, 2 de marzo de 2015

El bibliotecario impresentable

El oficio de bibliotecario goza de una cierta aureola de prestigio, quizá por la cantidad de brillantes escritores que lo fueron en algún momento de su vida. Tiene algo de vocacional, de amor a los libros, de celo en la defensa de la transmisión de cultura. En muchas ocasiones son la primera y la última, la única, línea de combate frente a la incultura.

Hasta que te encuentras con uno que ejerce de "funcionario", que representa a la perfección todos los tópicos peyorativos del trabajador público, acuñados a fuerza de que son individuos como este los que ejercen esa responsabilidad.

-----

a la puta calleNo todos los funcionarios son vagos, inoperantes, caraduras y malencarados. Los hay eficaces y comprometidos con su labor de servicio público y atención al ciudadano. Tampoco me gusta usar el prepotente "yo pago tu sueldo" como argumento para exigir un trato correcto o una dedicación profesional.

Conozco muchos funcionarios; de diferentes áreas, de distintos servicios, con responsabilidades diversas y variados rangos. No hay nada de humillante en estar en la parte baja de la pirámide del desempeño ni de extraordinario en estar en la cumbre.

Es más: el servicio a los demás es una de las actividades más dignificadoras del ser humano.

El oficio de bibliotecario goza de una cierta aureola de prestigio, quizá por la cantidad de brillantes escritores que lo fueron en algún momento de su vida. Tiene algo de vocacional, de amor a los libros, de celo en la defensa de la transmisión de cultura. En muchas ocasiones son la primera y la última, la única, línea de combate frente a la incultura.

Hasta que te encuentras con un bibliotecario que ejerce de "funcionario", que representa a la perfección todos los tópicos peyorativos del trabajador público, acuñados a fuerza de que son individuos como este los que ejercen esa responsabilidad.

Biblioteca Pública de Aragón. Lunes, 9:30 de la mañana.

Funcionario al frente del servicio préstamo.
Le entrego un libro para llevarme, con el carnet correspondiente. Ni me mira, ni me habla, ni extiende la mano para cogerlos y realizar la "compleja" gestión: pasar los códigos de barras respectivos por un lector para que quede registrada la operación.

No mueve un músculo de la cara; no responde al buenos días; no esboza una mueca que se aproxime a un saludo; ni sus cuerdas vocales vibran lo más mínimo para emitir un gruñido que parezca una fórmula de comunicación humana.

Únicamente señala con el dedo el mostrador para que deposite allí el libro y el carnet. Entonces sí, me mira desafiante mientras espera mi reacción. Reacción que debería haber sido algún tipo de recriminación por su actitud, pero me limito a depositar el libro en el lugar indicado. Lo coge con pasividad notoria y evidente desgana mientras su segunda mano permanece inmóvil, sobre su regazo.

Por un momento pienso que puede tratarse de algún tipo de minusvalía, en cuyo caso no tengo nada que objetar.

Pero no; al funcionario no le sucede nada. Simplemente ha sido lo más maleducado, apático y despectivo que me he encontrado en mi vida en los muchos años que llevo utilizando la Biblioteca.

Su indiferencia hacia mí y hacia el servicio que presta son notorios y manifiestos. No se molesta en mostrar que, a lo mejor, ha tenido una mala mañana y está de mal humor. No; simplemente ejerce de manera paroxística de "funcionario": le molesto, le estorbo, interrumpo su abulia y le produce suma contrariedad tener que hacer su trabajo. Trabajo, por cierto, que consiste en atender al público; trabajo que realiza de la peor forma posible.

Tampoco hay a la vista reivindicación alguna que me de una pista sobre que, a lo mejor, está realizando algún tipo de protesta en forma de huelga de celo. No; simplemente es maleducado, irrespetuoso, incívico… es un mal profesional, un digno merecedor de paro prolongado mientras ocupa un puesto que, a buen seguro, muchos otros ostentarían de buen grado.

Este es el momento en que piensas que la función pública carga con el intocable lastre de ineptos apoltronados que se limitan a cobrar a fin de mes y a protestar airadamente por lo mal que les trata la adminsitración.

A ti, bibliotecario impresentable, deberían ponerte cada día delante de una ventanilla regentada por un tipo como tú; igual que a Sísifo, sobre ti debería caer la maldición de vértelas a diario contigo mismo, en cada gestión de tu vida. Así verías lo que se siente y, además, podrías armarte de razones para seguir siendo cada día más inepto.

Hace algún tiempo tuve otra experiencia en esta misma biblioteca, delirante y ridícula, pero que en aquel momento justifiqué por la lementable situación de las bibliotecas.

Pero lo de hoy no tiene nada que ver con aquello. El responsable de lo de hoy eres tú y solamente tú, estúpido inútil, amargado despilfarrador de recursos públicos que, entre otros, pago yo.

¿Sabes dónde deberías ir?

5 comentarios:

  1. Siempre he dicho que en otra vida de profesión bibliotecaria, pero no de esos. Yo también he conocido alguno en mis tiempos mozos. Casualidad, mala suerte, no sé: eran todos varones.

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. Pués a mi me ha pasado con todo mujeres,
    ahora que está de moda,como siempre,
    pero mientras haya justicia(que no la hay) me importa un pepino,un güevo o una alcachofa,
    el sentido común ya hace tiempo,se ladra,pero ahora es que ni se labra(la culpa la tiene la ley de violencia de genero Margarita,quejate ahí),
    y bueno algún varón claro,y alguno más también,
    Yo venia hablar por lo de buenos días y tal,
    porque es cierto es que son así,pero es que no todo el mundo vale(vale porque es mucho lo que se pide),asi como en todos los lugares y en todas las profesiones,pero sobre todo
    si por ejemplo 1ºtienes responsabilidades,ante un usuari@,enseguida tienes problemas menos intimos y eso duele,además de no poder hacer nada,salvo topicos y largas,o 2ºsi las tienes ante el jefe/a también,con topicos y largas mutuas,pero en el caso del o la responsable,con un hasta más ver,te la tengo guardada hasta que mi escasa y oscura paciencia me derrote,y 3º hay que estar guai o sí o sí,(el o la de la pescaderia que vaya a comprar o curre allí,aguanta 10,lo piensa en un momento dado,y lo repiensa,o tal vez a la 1ª corta,en el caso de una buena ama de casa o un profesional las cosas quedan en tablas,por lo general,después de un arduo tal vez intercambio de puntos de vista,cuesta ser amable,pero oidas al parche,y es probable que se la guarden pero la proxima vez,tablas,vencedor/a o vencido/a,como buenas personas que son y se sienten,se lo agradeceran,si han tenido el recordatorio de un buen momento,pués el trayecto del día es largo,asi que mejor probar que sea justo,yo por ahora no estoy preparado para tanta materia,pero llegara,si me llega),sea como fuere,lo nunca visto en otra profesión,otras y otros por lo menos andan con "menos clientela",o directamente no se le exige,(la policia lo hace porque arresta a un par de ellos o de ellas al día),así pués ser amable,o cruzar casi por obligación,como dice Margarita,para llebarte un insulto,o un disgusto,o simplemente no escuchar lo que se oye y se repite una y otra vez,mejor callar,y hasta entrenar las malas formas y formas,y si no vas a la calle,como hacian nuestr@s antepasad@s,machistas y hembristas de todo la vida(hasta ahora,que el varon ya está directamente en la puta calle,o por lo menos con un pie fuera),en tu casa haz el bien y no mires con quién,
    pero el asunto es que yo venia hablar de los buenos días,asi que decir cada día de media unas 300 veces,"buenos días"tiene más esfuerzo,después de la 1ª vez,y eso aunque vengas cargad@ de casa,y decirlo la 1ª vez hasta le venga bien al funcionario/a(aunque eso tampoco esta de moda ya,como dice Margarita),a pesar de haber saltado de la cama y comido cereales,y en el bar el camarero te dijo no sé,os habeis pillado en un buen día se vé,asi que has hecho muy bien en decirselo tú,no te preocupes,sé feliz que se agradece,y además el o ella fijo te lo agredecerá,y tú también te lo agradeceras,hasta su jefe o jefa desde el más allá,es más cuando haces todo eso,sin que te moleste,y al final te despides con una mirada,seguramente obtienes mejores resultados,sino para el proximo día,aunque sin confianzas y caer en la inocencia eh,al rato o a la siguiente le cae con la misma la recompensa(las modas suelen estar en peligro de extinción,por eso las recoje otro/a),otra cosa es que tengan la biblioteca con defectos que no puedes dejar de protestar,y con razón,y el funcionari@ a su vez,tampoco a su jefe/a,y esta o este a su superior,hasta llegar a mismo conselleiro o ministro,que dice que las habichuelas se las han gastado en un cartel publicitario y además no hay más(por cierto era bueno poner más,habia uno en una comisaria que decia,"hoy hace un día maravilloso,ya verás como bien alguién y lo jode",el otro lo encontre en la pared de la 2ª planta de un juzgado,ponia "para el extres chocar la cabeza aquí",y en el sotano,hasta un retrato de Franco"conmigo podiais fumar",es el problema que tiene ser esclavo/a de la nicotina,por la cara.

    ResponderEliminar
  5. Pudo el autor comprobar si la mano en el regazo del bibliotecario estaba, en realidad, rascando solemnemente el augusto escroto del mismo? Se trata de una actividad muy importante - vital diría mismamente - entre el funcionariado y que no deberíamos subestimar...

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...