lunes, 7 de septiembre de 2015

Lugares que solo existen en la literatura

Muchos lugares, ciudades, incluso mundos enteros no existen en la realidad sino que nacieron y habitan en las páginas de las más diversas obras de creación, fruto del ingenio de sus autores: literatura, cómic, cine… Algunos son recreaciones de la sociedad en que vivieron o paisajes necesarios; otros son acaso delirios de mentes atormentadas o solitarias; hay simples decorados pero también detallados universos.
Estos son algunos de ellos.


Hay lugares, sobre todo ciudades, que han sido escenarios, incluso protagonistas, de numerosas obras literarias o que han servido de inspiración para notables autores: París en Cortázar o Hugo; Dublín en Joyce o Swift; Londres en la obra de Conan Doyle o en Mary Poppins; Praga en Kafka; Nueva York en Auster, Martín Gaite o García Lorca; la Barcelona de Mendoza; San Petersburgo en Dostoievki; Comala, México, en el Pedro Páramo de Rulfo… Legión han sido y son los libros de todo género en los que se cita o describe alguna ciudad o ciudades entre cuyas calles o parajes transcurre una trama.
Acudan, si no me creen, al World Literary Atlas y compruebenlo ustedes mismos.

Todo lugar literario, sea ciudad, país, comarca, tierra, planeta… sirve para contextualizar personajes o intenciones, para dotarles del necesario espacio físico en el que desarrollar sus peripecias o para describir una realidad social.

Sin embargo ha habido escritores a los que se les ha quedado pequeño el universo real y han creado sus propios escenarios imaginarios. Algunos de esos escenarios ya han sido adecuadamente identificados, como la Vetusta de La Regenta, que es Oviedo, o Macondo de Cien años de soledad, inspirada en Aracataca.

La lista de ciudades y lugares que solo existen en los libros es larga, y algunos de ellos son más populares y conocidos que muchos lugares y ciudades reales. Veamos los que nos parecen más relevantes, sin ánimo de hacer un estudio canónido del tema ni intención cronológica.

Sancho como gobernador de la Insula Barataria
"Un lugar de la Mancha…" y la Ínsula de Barataria. Don Quijote. Miguel de Cervantes.
La obra más universal de la literatura en castellano comienza con un enigmático octosílabo que nos sitúa en un innombrable lugar indefinido. Mucho se ha especulado sobre la ubicación exacta de ese lugar, aunque, en nuestra opinión, ese dato es irrelevante, como el mismo Cervantes creyó en su momento.
La Ínsula de Barataria, gobernada durante un tiempo por Sancho Panza, por el contrario, sí está localizada en el entorno del municipio zaragozano de Alcalá de Ebro, "un lugar de hasta mil vecinos… Diéronle a entender que se llamaba «la ínsula Barataria», o ya porque el lugar se llamaba «Baratario» o ya por el barato con que se le había dado el gobierno".

Ilustración de la portada de La Saga/Fuga de JB, ed. Destino
Castroforte del Baralla: La saga/fuga de J.B. Gonzalo Torrente Ballester.
Publicada en 1972, es una de las novelas más sobresalientes de la literatura española del siglo XX. El universo literario de Torrente es inmenso y en la Saga/fuga lo recrea en la ciudad imaginaria de Castroforte del Baralla, a través de su heterónimo José Bastida (J.B.). Que los estudiosos de Torrente hayan identificado a esta ciudad con Pontevedra responde con seguridad a la gran influencia cultural y social que su Galicia natal imprimió en toda su obra.
La censura de la época emitió un divertido dictamen sobre su publicación: "La denegación no encontraría justificación, y la aprobación sería demasiado honor para tanto cretinismo e insensatez. Se propone se aplique el SILENCIO ADMINISTRATIVO".

País de Nunca Jamás
Nunca Jamás (Neverland): Peter Pan. J.M. Barrie.
Allí los niños no crecían y vivían en permanente felicidad, si exceptuamos el detalle de que, en realidad, eran niños perdidos, sin filiación conocida. Y su población la componían todo tipo de variopintos ciudadanos: sensatas hadas voladoras, recorosos piratas con severas amputaciones, hambrientos reptiles con fijación por los piratas, aguerridos nativos americanos, celosas sirenas y temibles calamares gigantes, amén de otras criaturas menores.
Su ubicación también es conocida: "girar en la segunda estrella a la derecha, volando hasta el amanecer".

Alicia en el País de las Maravillas
El país de las maravillas (Wonderland). Alicia en el país de las maravillas. Lewis Carrol.
Un elegante e impuntual conejo blanco llama la atención de una aburrida Alicia que decide seguir sus pasos hasta introducirse en su madriguera. Después de una larga caída llega a un curioso mundo, lleno de personajes enigmáticos: malhumoradas y caprichosas cartas que gobiernan, sonrientes y enigmáticos gatos con el don de la desaparición, un sobrerero loco (que no lo estaba tanto) y orugas fumadoras, entre otros.
Alicia es especialmente interesante por la compleja personalidad de su autor, y por la novela discurren desde edificantes enigmas matemáticos hasta perniciosas intereses pedófilos, seguramente malinterpretados.

El Mago de Oz
Oz. El maravilloso mago de Oz. Lyman Frank Baum.
El éxito de esta primera obra provocó que su autor escribiera toda una saga de novelas, trece, sobre el mundo de Oz. Dorothy, la joven protagonista, decide escapar de casa con su perro en busca de una vida mejor "en algún lugar sobre el arco iris".
Un oportuno tornado provoca el desmayo de Dorothy como conscuencia de un golpe y este es el momento en que comienza el viaje de verdad.
En Oz habitan providenciales hadas, malvadas y benéficas brujas, leones cobardes, descerebrados espantapájaros, descorazonados pseudorrobots y, por supueto, un brillante mago que resulta ser un farsante.
Hasta la publicación de El mago de Oz los cuentos infantiles estaban escritos, protagonizados y ubicados por autores, personajes y paisajes europeos. Oz es, en realidad, una recreación de la realidad estadounidense de finales del XIX.

Si ha visto la película Matrix, de los hemanos Wachowski, quizá recuerden las referencias tanto al Conejo Blanco de Alica como a la Dorothy de Oz.

Viajes de Gulliver
Liliput y Brobdingnag. Los viajes de Gulliver. Johnattan Swift.
Johnattan Swift es seguramente uno de los autores más brillantes de su tiempo por la cantidad y calidad de los asuntos a los que se enfrentó en sus obras. El naufragio del buque Antílope da con los huesos del médico del barco, Lemuer Gulliver, narrador de la historia, en el "noroeste de la Tierra de Van Diemen (Tasmania). Hecha la estima, nos encontrábamos a 30 grados 2 minutos de latitud sur". Aquí comienza la peripecia.
Los liliputienses, doce veces más peqeños que un ser humano, y los Brobdingnagienses, tan altos como un campanario de una iglesia, son solo el comienzo de una serie de comunidades con las que Gulliver se va encontrando en su devinir, entre las que no me resisto a mecionar Laputa, ciudad levitadora cuyos habitantes disfrutan con las matemáticas y la música, hasta el punto de que tenían identificados los dos satélites de Marte, un siglo antes de su descurimiento real, además de un sinfín de estrellas y cometas.

Infierno, Purgatorio, Paraíso. La divina Comedia. Dante.
Con un cicerone como Virgilio cualquier cosa es posible en una obra tan enciclopédica como árida y críptica para los no iniciados.
Aunque ahora nos digan que el infierno, en realidad, no es un lugar físico sino un estado del alma, en la obra de Dante está compuesto por nueve niveles: cuanto más grave es el pecado, más abajo caes; por orden de menor a mayor gravedad: paganos virtuosos (no bautizados); lujuriosos, glotones, avariciosos, coléricos; (ahora la laguna Estigia marca la frontera entre los pecados más leves y los verdaderamente graves); herejes, violentos, fradulentos (corruptos, ladrones…) y finalmente los traidores, el peor pecado en el que se puede incurrir.

Los caballeros de la Tabla Redonda
Camelot. El ciclo artúrico, iniciado por Chrétien de Troyes.
Mítico reino y castillo donde habita el Rey Arturo y en el que se reúnen en torno a una mesa redonda sus caballeros más distinguidos. De este universo con ciertos origenes históricos pero edulcorado por las fábulas, han llegado hasta nosotros algunos de los referentes literarios más revisitados aunque su origen se remonta en realidad a la tradición clásica: el mago Merlín, la espada Excalibur, el caballero Lanzarote del Lago, el Santo Grial

Utopia, de Tomas Moro
Amaurota (sin muros), Utopia. Libro Del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía. Tomás Moro.
Esa ciudad y la comunidad que la habita han pasado a la historia como sinónimos de pefección, armonía; de lo política, social y culturalmente deseable, aunque Moro no forzosamente le atribuía tanta bondad. En realidad se trató de un análisis crítico de la sociedad británica de su tiempo y el sentido del término raramente se usa hoy en día con otro matiz que no suene peyorativo.
“Amaurota está situada en la falda de un monte y su forma es casi cuadrada. Se extiende cosa de dos millas y está unida con la otra orilla, no con pilares ni con pilotes de madera, sino con un admirable puente construido con arcos de sillería”.

Otros mundos, ciudades y paisajes han sido creados y recreados en famosas sagas y obras, incluido el cine, o han alojado las aventuras de personajes nacidos en el cómic:  
• El Señor de los anillos de J.R.R. Tolkien,  
• La historia interminable de Michael Ende,  
• Las crónicas de Narnia de Clive Staples Lewis, 
• Harry Potter de JK. Rowling,
Metrópolis, de la película homónima de Fritz Lang,
La guerra de las galaxias:  Coruscant, Naboo, Endor, Tatooine, Hoth, Alderaan, Dagobah, Kamino; Mos Eisley, Ciudad Nube…
Juego de tronos, de George R.R. Martin;
• La Atlántida de Platón,
• La Gotham City de las aventuras de Batman,
• Las Smallville y Metrópolis de Superman,
• Moulinsart o Los Dópicos de Tintín,
• Los cuatro fantásticos y Attilan,
• La Springfield de Los Simpson,
• La Arkham de H.P. Lovecraft,
El Dorado, Shangri-La, La Atlántida, Sión…

todas estas obras, mundos o ciudades, algunos asociados a lugares conocidos o directamente inspirados en sitios reales o completamente inventados, han servido de telón de fondo necesario e insustituible de los universos narrativos de sus autores y de las peripecias de sus personajes.
Espero que sepan disculpar que no me centre mucho en ellos, pero me parece que poco se puede aportar que no haya sido ya prolijamente desarrollado en otros foros o en ambientes más especializados. Queden aquí como botón y como muestra de que no las hemos olvidado.

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Bibliografía:
Las ciudades ficticias creadas por la literatura; Miriam Vivar Benjumea.
Ciudades en la Literatura; Asunción Rallo Gruss.
Las ciudades de la literatura.
Historia de las ciudades imaginadas; Hernán Lameda.

3 comentarios:

  1. ¡Magnífico trabajo! Me permitiría añadir la (maravillosa) Oleza de Gabriel Miró que, según carta de Miguel de Unamuno al autor, reflejaba perfectamente la sociedad española de entonces, dominada por una clerecía obtusa y egoísta.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias José María. No la conocía.

      La buscaré en la biblioteca.

      Saludos

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  2. Entre los cientos de planetas y lugares espaciales de la Ciencia Ficción:
    Trantor - Fundación de I. Asimov
    Dune / Arrakis - Dune de F. Herbert
    Vulcano - Star Trek

    Y tan popular, pero más reciente:
    Hedestad - Millenium

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