miércoles, 22 de julio de 2015

Mapa literario mundial: lugares, libros y autores. World Literary Atlas

¿Conoces alguna cita literaria en la que se mencione algún lugar o ciudad concretos?

¿Te gusta visitar sitios que hayan sido mencionados en algún libro?

¿Quieres saber qué dijeron escritores, poetas, dramaturgos… de los lugares en los que nacieron, vivieron o a los que retrataron en sus obras?

Pues este es tu sitio: con todos ustedes el World Literary Atlas.

El World Literary Atlas pretende rescatar el patrimonio literario de todas las ciudades, pueblos y lugares del mundo creando el primer atlas literario universal e interactivo de la historia de la humanidad.

Descubre qué se ha escrito sobre tus lugares favoritos.
Para consultar las citas ya subidas no necesitas registro. Está todo al alcande de una sencilla búsqueda.

world literary atlas. Lugares, libros y autores


Y no menos importante: ¿querrías compartir esas citas y situarlas en el mapa?

World Literary Maps. Mapa

Es fácil.

Entra en la web y publica una cita.
Puedes añadir una cita nueva de un lugar sin estar registrado.

Para modificar, corregir o ampliar un artículo ya existente debes de registrarte e iniciar sesion.

Para publicar un cita tendrás que completar una serie de datos que ayuden a comprender el contexto, el autor, la obra y, sobre, todo el lugar que describe o cita. Y podrás geolocalizarlo en el mapa y añadir una imagen.

No olvides citar la fuente de la información que citas; ponle las etiquetas que correspondan para facilitar la búsqueda, especifica a qué género literario pertenece y añade la fecha de la cita.

Si tu ciudad o lugar preferido aún no aparece en el World Literary Atlas y conoces algún autor que haya escrito sobre ellos, no dudes en publicar la primera cita. Por el contrario, si ya tiene una entrada propia, puedes colaborar con la página de tu ciudad aportando nuevas citas o ayudando a la contextualización de las ya existentes.

Et voilà.

La idea es iniciativa de Pablo Santiago y Elisabeth Breil.

¿Te animas a colaborar?

Aquí tienes los enlaces necesarios.

• web del World Literary Atlas;
World Literary Atlas en Facebook;
World Literary Atlas en Twitter.

viernes, 17 de julio de 2015

El triunfo de la mediocridad

Alberto Corazón, el diseñador más relevante de las últimas décadas, reflexiona sobre la mediocridad de estos tiempos y contesta a la inevitable pregunta sobre qué le parece el nuevo logotipo del Partido Popular (PP): "es una evidencia de pensamiento mediocre y absolutamente feliz de serlo".


Nuevo logotipo del PP: el triunfo de la mediocridad
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Alberto Corazón es seguramente el diseñador más relevante de las últimas décadas. Su trayectora es extensa y brillante y suficientemente accesible y conocida.

En estos días está teniendo lugar en la Fundación Telefónica la exposición Diseño: la energía del pensamieto gráfico: 1965-2015 que recoge cincuenta años de historia a través de los diseños de Alberto Corazón.

Alberto Corazón. Fotografía: Pablo Almansa
Alberto Corazón. Fotografía: Pablo Almansa

Y son numerosas las menciones en prensa y entrevistas en diversos medios que se están haciendo eco del evento.

En una de esas entrevistas, en el reducto cultural del informativo nocturno de la Cadena Ser, que se emite en el tramo final del informativo Hora 25, entre las 23:40 y la medianoche, Alberto Corazón reflexiona sobre el compromiso del diseñador con el encargo y su trabajo como profesional, no como artista. Este es un extracto de sus palabras:
"El diseño es una herramienta para mejorar nuestra relación con lo que nos rodea. Sea un libro, un teléfono, un servicio público, el trabajo del diseñador debe ser una actividad inteligente. Vivimos en un momento de apoteosis de la mediocridad".
"El diseño es una radiografía en tiempo real de la sociedad que lo demanda. El origen del diseño es un encargo y la primera obligación del diseñador es defender ese encargo y está con su trabajo diciendo el día a día del entorno social y económico."
"El entono social, económico y cultural de los últimos años se ha caracterizado por un triunfo incomprensible y en toda regla de la mediocridad".
"La mediocridad se ha convertido en un valor dominante por encima de la excelencia. Si a eso unimos el otro componente del diseño que es su conexión con la actividad empresarial y económica, hemos vivido unos años de "tormenta perfecta": nos ha invadido un conjunción imbatible de mediocridad y codicia".

Hacia el final de la entrevista, surge la inevitable y oportuna pregunta: ¿cuál es su opinión como diseñador del nuevo logotipo del Partido Popular (PP)?
Es un ejemplo del triunfo de la mediocridad. El Partido Popular lo presenta a bombo y platilla como una imagen renovada.
Si ellos mismos consideran que eso es renovar una imagen, es una evidencia de pensamiento mediocre y absolutamente feliz de serlo.
Desde el punto de vista gráfico es absolutamente mediocre; es incluso una regresión.
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Escúchale decirlo al mismo Alberto Corazón.
Y si queréis una eplicación más detallada y técnica: ¿Por qué el nuevo logotipo del PP es malo?

miércoles, 8 de julio de 2015

¿Qué fue lo primero que dejó el ser humano en la cima del Everest?

Al llegar a la cima del Everest, con frecuencia, los acontecimientos no transcurren de la manera heroica o dramática que narran las crónicas. Sino de forma mucho más prosaica, como Hillary tuvo la oportunidad de comprobar… por culpa del exceso de limonada.

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Tenzing Norgay en la cumbre del Everest. 29 de mayo de 195329 de mayo de 1953; 11:30 del mediodía. Un espigado y desgarbado neozolandés y un menudo y enjuto sherpa nepalí coronan por primera vez en la historia la cima más alta de la tierra: el monte Everest. La peripecia ha quedado adecuadamente documentada en numerosos libros y documentales que tienen a Edmund Hillary y a Tenzing Norgay como autores o protagonistas.

Más allá de los aspectos heroicos de su hazaña, la historia siempre se centra en los aspectos más controvertidos de la expedición. Algunas de las cuestiones tales como si fueron realmente los primeros en llegar, o quién fue el primero de los dos en pisar la cumbre, si alguno de los dos asumió mayor protagonismo en la ascensión o el diferente trato oficial recibido posteriormente por ambos han sido prolijamente debatidas y han quedado más o menos resueltas.

Pero en lo que la historia se centra menos es en los aspectos más cotidianos y más prosaicos de la proeza, como si no tuvieran su importancia para humanizar el mito.

La pregunta es: ¿Qué hicieron Hillary y Tenzing en la cima del Everest en los escasos 15 minutos que permanecieron en ella?

Vamos allá.

Cuenta la leyenda que al llegar a la cima Hillary dejó pasar a Tenzing en primer lugar como reconocimiento a su esfuerzo. El gesto es coherente con la tradicional caballerosidad británica, bajo cuya influencia se crió el neozelandés. Aunque es poco probable. Fue Hillary quien talló en la nieve los escalones que les permitieron avanzar en la última cornisa así que no creo que se detuviera a esperar en el último momento sin tener la certeza de haber llegado al punto más alto.
"Le tendí el brazo para estrecharle la mano, pero aquello no fue suficiente para Tenzing, quien me rodeó los hombros en un fuerte abrazo".
Fotos de Tenzing en la cima del Everest tomadas por HillarySin embargo, sí es Tenzing Norgay el que posa en la histórica foto de la cumbre, piolet en mano, con las banderas británica, nepalí, de la India y de las Naciones Unidas. Por cierto; a nadie se le había ocurrido llevar una bandera británica, así que a última hora tuvieron que tomarla prestada del coche del embajador británico en Katmandú.

Hillary disparó su cámara tres veces hacia su compañero. Pero las otras dos no eran tan icónicas: una salió demasiado oscura; en la otra, la pose de Tenzing no era muy heroica. Cuando le preguntaron por qué no había una foto suya en la cima y sí de Tenzing su explicación fue de índole práctica:
“no me preocupé de hacer que Tenzing me sacase otra foto a mí. Me pareció que él jamás había tomado una antes y la cumbre del Everest no es un lugar muy propicio para dar lecciones".
Además, y quizá sabedor de que una única imagen podía no ser prueba suficiente, también fotografió el paisaje circundante en todas direcciones. Y en ellas sí que es posible ver un fondo reconocible de montañas (Makalu y Kanchenjunga hacia el este; Lhotse hacia el sur; Cho Oyu hacia el oeste, además de otras cumbres menores pero conocidas) todas ellas claramente por debajo de ellos.

Makalu en primer plano y el Kanchejunga al fondo, desde la cima del Everest. Foto tomada por Hillary el 29 de mayo de 1953. Vista hacia el este
El Makalu desde la cima del Everest.
Foto tomada por Edmund Hillary el 29 de mayo de 1953.
Al fondo a la izquierda, el Kanchejunga. Vista haca el este.
El Lhotse desde la cima del Everest. Foto tomada por Hillary el 29 de mayo de 1953. VIsta hacia el sur
El Lhotse (en primer plano) desde la cima del Everest.
Foto tomada por Edmund Hillary el 29 de mayo de 1953.
Vista haca el sur.
El Cho Oyu desde la cima del Everest.
Foto tomada por Edmund Hillary el 29 de mayo de 1953.
Vista haca el oeste.
El Changtse (7.543 m) desde la cima del Everest.
Foto tomada por Edmund Hillary el 29 de mayo de 1953.
Vista haca el norte.

Hillary también contó que tuvo el inevitable recuerdo hacia Irvine y Mallory (los pioneros que fallecieron en 1924 en su intento de ser los primeros en doblegar el Everest) y miró a su alrededor  
“con la ligera esperanza de encontrar alguna señal de que hubieran llegado a la cumbre, pero no pude ver nada”. 
De haber encontrado alguna prueba del éxito anterior se habría echado a perder una de las mejores historias de misterio del alpinismo. Pero aunque así hubiera sido, no resulta factible que un objeto sobreviva casi treinta años en las condiciones de la cumbre del Everest.

Los alpinistas que coronan cimas de más de ochomil metros reaccionan de las más diversas formas al llegar a la cumbre: descansan, maldicen, gritan, ríen, lloran, sufren, agradecen, recuerdan a sus seres queridos, a los amigos desaparecidos, realizan ofrendas, se abrazan a sus compañeros, rezan, toman fotos, revisan sus equipos, miran la hora, hablan con los campamentos inferiores para comunicar incidencias… Todo eso y más.

Pero Hillary hizo algo que no he visto reflejado en niguna otra crónica alpinística:
Ed (Hillary) dijo que su primera sensación fue de alivio, mezclada con un vago sentimiento de asombro ante el hecho de haber sido el afortunado de estar allí.
Me contó que, una vez presentados sus respetos a la montaña más alta del mundo, y como había bebido mucha limonada, no le quedó más remedio que orinar allí mismo.
¡Todo un alivio, desde luego!1
Tenzing dejó en la nieve la cuerda con las banderas y comanzaron a bajar. Así que aquellos banderines de la histórica foto de la cumbre fue lo segundo que quedó en la cima del Everest.

A día de hoy, decenas, quizá cientos de expediciones después (y también muchas anteriores), el asunto del exceso de excrementos humanos en las laderas del Everest se ha convertido en un verdadero problema, no solo medioambiental sino también sanitario.
Hillary no fue el primero en orinar en el Everest, pero sí el que lo hizo más arriba: en la cumbre.

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Bibliografía:
• George Lowe y Huw Lewis-Jones; La conquista del Everest del Everest1.
• "Everest. 50 años después". Especial National Geographic, 2003.
• Edmund Hillary; Aventura en la cumbre. Autobiografía. Ed. AHR. Barcelona 1956.
Everest. Ammonite Press, AE Publications, Royal Geographical Society, 2013
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