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martes, 14 de enero de 2014

El bipartidismo (según Pérez Galdós, hace más de 100 años)

"Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el Poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto".

"Tendremos que esperar como mínimo 100 años más para que en este tiempo, si hay mucha suerte, nazcan personas más sabias y menos chorizos de los que tenemos actualmente".

Pues ya han pasado más de 100 años; y la cosa no ha mejorado.

Veamos lo que escribía Benito Pérez Galdós en 1912.

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"Los dos partidos que se han concordado para turnarse pacíficamente en el Poder son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto.

Carecen de ideales, ningún fin elevado los mueve; no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza, pobrísima y analfabeta.

Pasarán unos tras otros dejando todo como hoy se halla, y llevarán a España a un estado de consunción que, de fijo, ha de acabar en muerte.

No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos...

Si nada se puede esperar de las turbas monárquicas, tampoco debemos tener fe en la grey revolucionaria (...)

No creo ni en los revolucionarios de nuevo cuño ni en los antediluvianos (...)

La España que aspira a un cambio radical y violento de la política se está quedando, a mi entender, tan anémica como la otra. Han de pasar años, tal vez lustros, antes de que este Régimen, atacado de tuberculosis étnica, sea sustituido por otro que traiga nueva sangre y nuevos focos de lumbre mental.

Tendremos que esperar como mínimo 100 años más para que en este tiempo, si hay mucha suerte, nazcan personas más sabias y menos chorizos de los que tenemos actualmente".

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Benito Pérez Galdós. "La fe nacional y otros escritos" (1912). Editado por Rey Lear editores.

El texto pertenece al Episodio Nacional "Cánovas".

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Vía Facebook.

martes, 7 de enero de 2014

Si al público le das mierda, comerá mierda; pero si le das un manjar, comerá un manjar

Actualmente campan a sus anchas lamentables productos y personajes televisivos, periodísticos, históricos y divulgativos de lamentable factura y nulo nivel intelectual.

Tomás de Iriarte ya condenó esas prácticas a mediados del XVIII, en su fábula de "El asno y su amo", que arremete contra los malos escritores que justifican su falta de estilo y calidad en que le dan al lector lo que prefiere leer.

Perfectamente extrapolable a nuestros días.

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Tomás de IriarteTomás de Iriarte es uno de los máximos representantes de la literatura castellana del período de la Ilustración.

Por desgracia esta época es poco conocida en el terreno literario, eclipsada por los brillantes exponentes inmediatamente anterior y posterior, a saber, el Siglo de Oro (siglos, en realidad, desde la publicación por Nebrija de la primera gramática castellana en 1492 hasta la muerte de Calderón de la Barca en 1681), y el romanticismo y realismo del XIX (Bécquer, Larra, Rosalía; Galdós, Clarín, Pardo Bazán…).

Al siglo XVIII pertenecen autores como los Fernández de Moratín (Nicolás y Leandro, padre e hijo respectivamente), José de Cadalso, Gaspar Melchor de Jovellanos, Benito Jerónino Feijóo, Diego de Torres Villarroel… autores que a buen seguro habrán tenido que "padecer" los estudiantes de literatura en el bachiller pero que apuesto a que nadie ha vuelto a leer con posterioridad.

A la pluma de Iriarte debemos personajes como el "fachenda", retratado en su comedia Hacer que hacemos; ese tipo que, con apariencia de estar permanentemente ateareado, nunca hace nada. ¿A que les suena?

Pero es más conocido por sus Fábulas Literarias, publicadas en 1782. Iriarte se jactó de ser el primer escritor español en utilizar este género ("esta es la primera colección de fábulas enteramente originales que se ha publicado en castellano"), y eso no gustó nada a su, hasta entonces, amigo Samaniego, el otro gran fabulista español, que había publicado su colección de Fábulas un año antes.

Y, la verdad, tratándose de un autor del siglo XVIII, la vigencia de su obra es indudable, lo que le convierte en un clásico por derecho propio.

Y para muestra, un botón.

Les dejo con su Fábula "El asno y su amo", en la que arremete contra los malos escritores que justifican su falta de estilo y calidad en que le dan al lector lo que prefiere leer.

Y esto es perfectamente extrapolable a nuestros días, en los que campan a sus anchas productos y personajes televisivos, periodísticos, históricos y divulgativos de lamentable factura y nulo nivel intelectual, justificados en que es lo que los espectadores quieren consumir; expresado en román paladino: si el público quiere mierda, demosle mierda.

Pues bien: Iriarte ya condenó esas prácticas a mediados del XVIII.

Ni el público, ni nadie, prefiere comer mierda antes que un manjar; simplemente come mierda porque no le dan, o no puede o no sabe acceder a, otra cosa.
El "mal gusto" del público es conscuencia del mal gusto de los autores, creadores y productores, no al revés. 

Así que #RecomiendoLeer a Iriarte, sobre todo a aquellos que, de una forma o de otra, generan (mos) contenidos con intención de que sean consumidos por un público injustamente tratado con demasidada frecuencia.

Suya (nuestra) es la responsabilidad de hacer crecer el nivel intelectual de nuestros contemporáneos.

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El asno y su amo

«Siempre acostumbra hacer el vulgo necio
de lo bueno y lo malo igual aprecio;
yo le doy lo peor, que es lo que alaba».

De este modo sus yerros disculpaba
un escritor de farsas indecentes;
y un taimado poeta que lo oía
le respondió en los términos siguientes:

«Al humilde jumento
su dueño daba paja, y le decía:
‘Toma, pues que con eso estás contento’.
Díjolo tantas veces, que ya un día
se enfadó el asno, y replicó: ‘Yo tomo
lo que me quieres dar; pero, hombre injusto,
¿piensas que sólo de la paja gusto?
Dame grano, y verás si me lo como’».

Sepa quien para el público trabaja,
que tal vez a la plebe culpa en vano,
pues si, en dándola paja, come paja,
siempre que le dan grano, come grano.

Moraleja: Quien escribe para el público, y no escribe bien, no debe fundar su disculpa en el mal gusto del vulgo.

Tomás de Iriarte. Firma







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Tomás de Iriarte. Fábulas literarias. Fábula XXVII

Si sabrá más el discípulo. Grabado de Goya

No me resisto a ilustrar el apunte con este edificante grabado de Goya.

lunes, 30 de diciembre de 2013

El día que murió la inteligencia

Pocas defunciones tienen fechas tan unánimemente aceptadas. No nos referimos a personas, lógicamente, sino a valores intangibles; por ejemplo, la música murió un martes 3 de febrero de 1959; la inocencia en el deporte, un 26 de septiembre de 1988; Las novelas de Caballerías murieron en enero de 1605, cuando un complutense escribió la mejor y definitiva; …


¿Y la inteligencia? La inteligencia murió un 31 de diciembre… de 1936.

El día en que Miguel de Unamuno cumplió los deseos de Millán Astray, expresados en su "mejor" aportación a la posteridad:
- ¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!
El episodio, acaecido el 12 de octubre de 1936 en la Univesidad de Salamanca, de la que Unamuno era Rector, es sobradamente conocido, como también lo es la poliédrica personalidad de D. Miguel.

Pero su respuesta ha quedado para la historia como el reflejo de la España que surgió del golpe de estado de Franco y que todavía, pese a quien pese, no hemos conseguido superar definitivamente:
 «¡Este es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país.

Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho».

De aquél acto intitucional tuvo que salir escoltado por nada menos que Carmen Polo de Franco, en la que seguramente fue también su mejor aportación a la posteridad.

Unamuno fue destituido de su cargo de Rector de la Universidad de Salamanca por el propio Franco solo unos días más tarde, y recluido a arresto domiciliario.

El 31 de diciembre murió en su casa, humillado intelectualmente aunque liberado de llegar a ver hasta qué punto sus palabras se hicieron realidad.
"Pero cualquier día me levantaré —pronto— y me lanzaré a la lucha por la libertad, yo solo. No, no soy fascista ni bolchevique; soy un solitario".

Uno de los asistentes al acto, José María Pemán (conocido, entre otras cosas, por ser el autor de la letra del himno español, vigente hasta la muerte del dictador), publicó el 26 de noviembre de… ¡1964! su versión de los hechos, bajo el título "La verdad de aquel día" (disponible también en digital).

Y esta era su conclusión:
Ni Unamuno ni Millán Astray eran hombres a los que les gustara pasar inadvertidos en una sesión en la que hubo, con tanta abundancia, ovaciones y entusiasmos. Los dos estaban acostumbrados a exponer el pecho a cuerpo limpio, el uno a las ideas contrarias y el otro a las balas enemigas...
Eran dos españoles. Dios los tenga en su gloria, en el lugar que reserva a los santos y mártires de la vehemencia española.
Les dejo con unos versos de Pemán, que todavía es posible reconocer en muchos periodistas y políticos de este país:
«¿Para qué esas libertades
que nunca el pueblo ha buscado?
Libertad siempre la hubo
Para lo bueno y lo cristiano:
Si quieren otra...es que quieren
Libertad para lo malo».
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Pero no se me despisten: este apunte es un modesto homenaje a Miguel de Unamuno, cuya obra encarecidamente #RecomiendoLeer.

La ciudad de Salamanca y su Alma Mater le devolvieron los honores años después, cuando ya era tarde.

lunes, 2 de diciembre de 2013

El inventor de la máquina del tiempo

H.G.Wells ha pasado a la historia de la literatura como autor de novelas de Ciencia Ficción. La más conocida, seguramente, es La Guerra de los Mundos, que aterrorizó a los norteamericanos con la dramatización radiofónica que realizó Orson Welles el 30 de octubre de 1938.

Otra de las aportaciones de Wells (que no Welles) es la invención de la máquina del tiempo en su novela homónima de 1895. En ella narra las pericias de un viajero en el tiempo aunque no se detiene mucho a profundizar en las paradojas temporales en las que luego se han detenido otros autores.

Tampoco se detiene a hacer una descripción muy detallada ni científica del artilugio, como sí solía hacer Julio Verne, al que describe muy someramente, en un claro intento de dejar al lector el trabajo de visualización mental.

El Anacronópete, de Enrique Gaspar y Rimbau
Lo que poca gente sabe es que la máquina del tiempo no lo inventó H.G. Wells, sino un tal Enrique Gaspar y Rimbau, escritor y autor teatral español. Y en 1887 publica una obra titulada el Anacronópete:
“…debe su nombre a tres voces griegas: aná que significa “hacia atrás”, cronos “el tiempo” y petes “el que vuela”, justificando de este modo su misión de volar hacia atrás en el tiempo;
porque en efecto, merced a él, puede uno desayunarse a las siete en París, en el siglo XIX; almorzar a las doce en Rusia con Pedro el Grande; comer a las cinco en Madrid con Miguel de Cervantes Saavedra -si tiene con qué aquel día- y, haciendo noche en el camino, desembarcar con Colón al amanecer en las playas de la virgen América.”

Iba a extenderme en la semblanza de Don Enrique Gaspar y en la obra, pero este trabajo ya lo hicieron hace unos años en "Enrique Gaspar y la primera máquina del tiempo", en "El anacronópete, la primera máquina del tiempo", en "Para máquina del tiempo, la de don Enrique Gaspar", y en "HG Wells or Enrique Gaspar: Whose time machine was first?", así que no nos extenderemos más.

Sirva esta entrada para dejaros la obra digitalizada íntegramente para su consulta y lectura: el Anacronópete.

El Anacronópete, la primera máquina del tiempo, de Enrique Gaspar y Rimbau



viernes, 27 de septiembre de 2013

Pasar la censura con la verdad por delante

El dramaturgo español Alejandro Casona sufrió el exilio tras la Guerra Civil. Como sucedía con todos los autores exiliados, sus obras estaban prohibidas y sus nombres, olvidados.

Sin embargo, los empresarios teatrales se las ingeniaron para poder estrenar sus obras en España sorteando a la censura. ¿Cómo? Con la verdad por delante y un poco de ingenio.

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Hubo unos años en los que en España había que aguzar mucho el ingenio para poder pasar la censura del régimen, impuesta sistemáticamente a todo aquello que sonara, siquiera lejanamente, a inmoral, crítico, alejado del ideario impuesto, o simplemente, porque no eran del gusto del censor de turno.

Hay que señalar que los censores solían ser personajes con poco o nulo conocimiento de las parcelas que les tocaba "retocar" y "adaptar"; en su exceso de celo, pensando únicamente en agradar a sus jefes, siempre fueron "más papistas que el papa", llegando casi siempre a situaciones absurdas y ridículas.

Un ejemplo es lo que le sucedió a La saga/fuga de JB de Torrente Ballester; autores como Cela, Marsé o los Goytisolo sufrieron la censura; y cualquier autor exiliado veía sus obras prohidas y su publicación o estreno teatral y cinematográfico, imposible (investiguen sobre el caso de "Viridiana" de Buñuel).
Un ejemplo más: la película "Senderos de gloria" de Stanley Kubrick, filmada en 1957, no se estrenó en España hasta… ¡1988! O el caso de la película Mogambo, que provoca sonrojo por lo patético.

Si alguna ventaja obtuvimos de esa oscura época fue que los creadores, editores y empresarios, se dedicaran estos a la literatura, al teatro o al cine, se las compusieron, a base de ingenio, para sortear la tijera y conseguir sacar sus obras adelante, dejando así aún más en evidencia a ese rancio y vetusto sistema de adoctronamiento.

Esto es lo que sucedió con Alejandro Casona.

Perteneciente a esa "otra" Generación del 27 -la del treatro, junto a Miguel Mihura, Muñoz Seca o Jardiel Poncela-, tuvo, como tantos otros, que exiliarse tras la Guerra Civil, a pesar de ser uno de los autores de mayor éxito de los años preguerra; o precisamente por eso, al considerársele uno de los estandartes culturales de la República.

Pasó por varios países antes de recalar en Argentina, país en el recibió numerosas distinciones y en el que consiguió un notable éxito, hasta su vuelta a España en 1962, donde murió en 1965.

En esos años de exilio en América escribió, publicó y estrenó la mayoría de sus mejores obras. Y su difusión llegó a Europa y el resto del mundo. Así, consiguió reconocimiento en todas partes menos en su país.

Siempre se le acusó de desarrollar un teatro de evasión y aburguesado, alejado del compromiso social "exigible" a los autores del exilio. Sin embargo, tras su regreso a España, que generó una enorme controversia,
 "Casona fue víctima clara del exilio: por un lado, se desvinculó de su ambiente natal. Por otro, su vuelta produjo efectos contradictorios, a los que él era totalmente ajeno: el gran público lo recibió con entusiasmo y lo convirtió, durante tres años, en su autor favorito. A la vez, la crítica joven y comprometida, lo juzgaba con mucha dureza, por anacrónico. En realidad, él no había cambiado: seguía haciendo el mismo tipo de teatro. El problema consistía en que no había llegado, en su momento, a su destinatario lógico".
VV.AA., Diccionario de Literatura Española e Hispanoamericana, Edición de Ricardo Gullón, Madrid, Alianza, 1993, vol. I, pág. 302.

gozó del éxito robado en el pasado y sus obras se representaron con profusión por todo el país.

Sin embargo, durante sus años de exilio, sus obras sí se estrenaban en España. ¿Cómo?

Los empresarios teatrales acompañanan al título de la obra el verdadero nombre del autor: Alejandro Rodríguez Álvarez, y así sorteaban a los cretinos de los censores.

Y es que siempre se ha dicho que hay que ir con la verdad por delante.

Lo de Casona era un homenaje a su tierra; era asturiano.

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Bibliografía:
Pasar la censura firmando como Rodríguez.
Las increibles historias de la censura.
Monográfico de Alejandro Casona.

lunes, 16 de septiembre de 2013

¡Póngase usté en mi lugar!

Cuando oigáis a alguien reclamar que os pongáis en su lugar, o cuando lo hagáis vosotros, recordad los versos de Leopoldo Alas "Clarín", allá por 1868.
Disputando el chusco Pedro
ayer estaba con Juan
y este a voces le decía:
«¡Póngase usté en mi lugar!              
y veremos lo que hace!».            
Pedro, sin querer oír más,
se fue derecho a la cuadra
y se puso a rebuznar.

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#recomiendoleer  La risa en la literatura española


viernes, 5 de julio de 2013

El robot que desobedeció la Primera Ley

Mike Donovan contempló su vacía jarra de cerveza, se sintió aburrido, y decidió que ya había escuchado lo suficiente. Dijo en voz alta:  

-Si tenemos que hablar acerca de robots poco habituales, yo conocí una vez a uno que desobedeció la Primera Ley.  

Foto: blogs.elpais.com
Y, puesto que aquello era algo completamente imposible, todo el mundo dejó de hablar y se volvió para mirar a Donovan.  

Donovan maldijo inmediatamente su bocaza y cambió de tema.  

-Ayer me contaron uno muy bueno -dijo en tono conversacional- acerca de...  

MacFarlane, en la silla contigua a la de Donovan, dijo:  

-¿Quieres decir que sabes de un robot que causó daño a un ser humano?  

Eso era lo que significaba la desobediencia a la Primera Ley, por supuesto.  

-En cierto sentido -dijo Donovan-. Digo que me contaron uno acerca de...  

-Cuéntanos eso del robot -ordenó MacFarlane.  

Algunos de los otros hicieron resonar sus jarras sobre la mesa. Donovan intentó sacarle el mejor partido al asunto.  

-Ocurrió en Titán, hará unos diez años -dijo, pensando rápidamente-. Sí, fue en el veinticinco. Acabábamos de recibir cargamento de tres nuevos modelos de robots, diseñados especialmente para Titán. Eran los primeros de los modelos MA. Los llamados Emma Uno, Dos y Tres -hizo chasquear los dedos pidiendo otra cerveza, y miró intensamente al camarero-. Veamos, ¿qué viene a continuación?  

-He estado metido en robótica toda mi vida, Mike -dijo MacFarlane-. Nunca he oído hablar de ninguna serie MA.  

-Eso se debe a que retiraron todos los MA de las cadenas de montaje inmediatamente después... inmediatamente después de lo que voy a contarles. ¿No lo recuerdan?  

-No.  

Apresuradamente, Donovan continuó:  

-Pusimos inmediatamente a los robots a trabajar. Entiéndanlo, hasta entonces, la base era completamente inutilizable durante la estación de las tormentas, que dura el ochenta por ciento del período de revolución de Titán en torno a Saturno. Durante las terribles nevadas, no puedes encontrar la base ni siquiera aunque estés tan solo a cien metros de ella. Las brújulas no sirven para nada, puesto que Titán no posee campo magnético.  

“La virtud de esos robots MA, sin embargo, era que estaban equipados con vibrodetectores de un nuevo diseño, de modo que podían trazar una línea recta hasta la base a través de cualquier cosa, y eso significaba que los trabajos de minería podían proseguir durante todo el período de revolución. Y no digas una palabra, Mac. Los vibrodetectores fueron retirados también del mercado, y es por eso por lo que ninguno de ustedes ha oído hablar de ellos -Donovan tosió-. Secreto militar, ya saben." 

 Hizo una breve pausa y prosiguió:  

-Los robots trabajaron estupendamente durante la primera estación de las tormentas. Luego, al inicio de la estación de las calmas, Emma Dos empezó a comportarse mal. No dejaba de huronear por los rincones y bajo los fardos, y tenía que ser sacada constantemente de allí. Finalmente, salió de la base y no regresó. Decidimos que debía de haber algún fallo de fabricación en ella, y seguimos con los otros dos. Sin embargo, eso significaba que andábamos constantemente cortos de manos, o cortos de robots al menos, de modo que cuando a finales de la estación de las calmas alguien tuvo que ir a Kornsk, yo me presenté voluntario para efectuar el viaje sin ningún robot. Parecía bastante seguro; no esperábamos ninguna tormenta en dos días, y en el término de veinte horas estaría de vuelta.  

“Estaba ya en mi camino de vuelta, a unos buenos quince kilómetros de distancia de la base, cuando el viento empezó a soplar y el aire a espesarse. Hice aterrizar inmediatamente mi vehículo aéreo antes de que el viento pudiera destrozarlo, me orienté hacia la base y eché a correr. Podía correr una buena distancia sin dificultad en aquella baja gravedad, pero ¿cómo correr en línea recta? Esa era la cuestión. Mi reserva de aire era amplia y los calefactores de mi traje satisfactorios, pero quince kilómetros en medio de una tormenta titaniana son el infinito.  

“Entonces, mientras las cortinas de nieve lo oscurecían todo, convirtiendo el paisaje en un lóbrego atardecer, haciendo que desapareciera incluso Saturno y el sol se convirtiera apenas en una mota pálida, me detuve en seco, inclinándome contra el viento. Había un pequeño objeto oscuro directamente frente a mí. Apenas podía verlo, pero sabía lo que era. Era un cachorro de las tormentas, la única cosa viva capaz de resistir una tormenta titaniana, y la cosa viva más maligna con la que puedas encontrarte en ningún lado. Sabía que mi traje espacial no iba a protegerme una vez viniera por mí, y con aquella mala luz tenía que esperar a asegurarme un blanco perfecto o no atreverme a disparar. Un solo fallo, y saltaría sobre mí.  

“Retrocedí lentamente, y la sombra me siguió. Se iba acercando, y yo empecé a sacar mi lanzarrayos con una plegaria, cuando una sombra mayor gravitó de pronto sobre mí, y lancé una exclamación de alivio. Era Emma Dos, el robot MA desaparecido. No me detuve ni un momento en preguntarme qué podía haberle pasado o preocuparme por sus dificultades. Simplemente aullé:  

“-¡Emma, muchacha, encárgate de ese cachorro de las tormentas, y luego llévame a la base!  

“Ella se me quedó mirando como si no me hubiera oído y dijo:  

“-Amo no dispare. No dispare.  

“Echó a correr a toda velocidad hacia aquel cachorro de las tormentas.  

“-¡Encárgate de ese maldito cachorro, Emma! -grité.  

"Y, efectivamente, se encargó de él. Lo cogió en sus brazos y siguió caminando. Le grité hasta que me quedé afónico, pero no regresó. Me dejó para que muriera en medio de la tormenta."  

Donovan hizo una dramática pausa.  

-Naturalmente, todos ustedes conocen la Primera Ley: Un robot no puede dañar a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño. Bien, pues Emma Dos simplemente se marchó con aquel cachorro de las tormentas, dejándome atrás para que muriera. Quebrantó la Primera Ley. 

 “Afortunadamente, conseguí ponerme a salvo. Media hora más tarde, la tormenta amainó. Había sido una racha prematura y temporal. Es algo que ocurre a veces. Corrí apresuradamente a la base, donde llegué con los pies hechos polvo, y las tormentas empezaron realmente al día siguiente. Emma Dos regresó dos horas más tarde que yo, y el misterio se aclaró entonces finalmente, y los modelos MA fueron retirados inmediatamente del mercado."  

-¿Y cuál era exactamente la explicación? -quiso saber MacFarlane.  

Donovan lo miró seriamente.  

-Es cierto que yo era un ser humano en peligro de muerte, Mac, pero para ese robot había algo más que pasaba por delante de eso, que pasaba por delante de mí, que pasaba por delante de la Primera Ley. No olvides que esos robots pertenecían a la serie MA, y que ese robot MA en particular había estado buscando escondites durante algún tiempo antes de desaparecer. Es como si estuviera esperando que algo especial y muy íntimo le ocurriera. Aparentemente, ese algo había ocurrido.

Donovan alzó reverentemente los ojos y su voz tembló.  

-Ese cachorro de las tormentas no era ningún cachorro de las tormentas. Lo llamamos Emma júnior cuando Emma Dos lo trajo consigo al volver. Emma Dos tenía que protegerlo de mi arma. ¿Qué es la Primera Ley, comparada con los sagrados lazos del amor materno?

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Issac Asimov no solo es el "creador" de las 3 leyes de la robótica, sino que desarrolló una amplia labor literaria en el terreno de la Ciencia Ficción. Y en ella también se adentró en el terreno de la naturaleza humana a través de las contradicciones y paradojas que sus 3 leyes podían plantear. 

El relato se titulaba originalmente "Primera Ley" y fue escrito en 1956.

jueves, 20 de junio de 2013

Sherlock Holmes: el inventor de la Ciencia Forense

Fue habitual en su tiempo la creencia de que era un personaje real. Y también fue seguramente el primer personaje de ficción más famoso que su propio creador (con permiso de Don Quijote, añadiría): juegos de rol entre sus seguidores, clubes de fans repartidos por todo el mundo y decenas de adaptaciones cinematográficas y televisivas de sus aventuras.

Crédito de la imagen
Hasta tal punto llegaba su popularidad que cuando Conan Doyle decidió terminar con el personaje, haciendo que se despeñara por una cascada junto a su archienemigo Moriarty, en "El problema final"
Bastarán sólo algunas palabras para el relato de lo poco que aún queda por contar. Un examen realizado por técnicos apenas si deja dudas acerca de que la lucha personal entre los dos hombres acabó, como no tenía más remedio que acabar, en semejante situación, cayendo ambos al abismo, abrazados el uno al otro.
…se vio obligado a resucitarlo poco después ante la demanda generalizada de los lectores y sus editores.

Incluso llegó a haber gente que se paseaba por Londres con un brazalete negro en señal de luto.

Pero Sherlock Holmes fue (es) algo más que un audaz investigador con la inteligencia siempre a punto para resolver los más complejos crímenes haciendo frente a las más perversas mentes criminales.
Un "me aburro" era siempre el comienzo de una nueva aventura.

Fue el precursor de muchas de las técnicas de investigación que hoy en día aceptamos como habituales y que en la época en la que fueron escritas las novelas no estaban en absoluto establecidas ni generalizadas en los procedimientos policiales y foreneses.

En los tiempos en los que Conan Doyle escribía las aventuras del conspicuo detective no existía la Ciencia Forense; se le llamaba "jurisprudencia médica", y eran los médicos los que aportaban sus conocimientos. La policía no contaba con ningún procedimiento establecido.

De hecho, a finales del XIX la escena del crimen era un escenario caótico: no se hacían bocetos adecuados, desaparecían pruebas, no se llegaban a recoger o se destruian intencionadamente por miedo a disturbios. Carecían de método. Obviamente, esto no contribuía a la resolución del crimen.
"Ni una manada de elefantes que hubiera entrado dando tumbos habría causado un estropicio mayor"
Sherlock Holmes

Holmes proponía examinar exhaustivamente cada cadáver en el lugar en el que aparecía y no después de su traslado a la morgue, en el que siempre se perdían pruebas.

Y nos hizo comprender que el examen forense y el razonamiento deductivo eran métodos que había que aplicar.
"Uno de los principios básicos para la resolucion de crímenes es no pasar nunca nada por alto, por trivial que parezca"
Sherlock Holmes

Los cuerpos policiales de todo el mundo y las universidades donde se enseña investigación forense se basan en Sherlock Holmes y lo citan como modelo en sus clases. Contribuyó a sentar las bases de la investigación moderna sobre la escena de un crimen.

El propio Conan Doyle reconoció en una entrevista que le fastidiaba que la resolución de los crímenes se debiera a algún golpe de suerte o alguna afortunada casualidad.

Seguramente, este cambio de filosofía a la hora de afrontar una investigación se debe a que Conan Doyle era médico. Hoy sabemos que gran parte de la ciencie forense se basa en procedimientos médicos. Y Conan Doyle tuvo un profesor en su época de estudiante, llamado Joseph Bell, que influyó decisivamente en su concepción de la aplicación del método deductivo.

Se trataba de una especie de precursor del "doctor House", que solía llevar a clase a enfermos aquejados de alguna enfermedad compleja, y hacía un diagnóstico basándose únicamente en su capacidad de obervación.

Conan Doyle siempre pensaba que "si Bell se hubiera dedicado al mundo de la investigación no habría dejado nada a la casualidad; habría llegado a conclusiones paso a paso, trabajando científicamente".
Pruebas, mi querido amigo; necesitamos pruebas
Sherlock Holmes

En los años 20 del siglo pasado, los relatos de Sherlock Holmes llamaron la antención de un médico forense francés, Edmon Locard, que fue quien desarrolló la teoría de que "todos los crímenes dejan un rastro".

Locard escribió que Sherlock Holmes inspiró sus teorías sobre pruebas indiciarias, y marcó el rumbo de los equipos de investigación de crímenes: los C.S.I. del siglo XXI.
Para Locard, quien quisiera dedicarse a la ciencia forense debía leer los casos de Sherlock Holmes, sobre todo "El signo de los cuatro".

En los relatos de Holmes aparecen técnicas de investigación forense de lo más variadas: análisis químico, inspección microscópica, identificación de huellas, balística, análisis grafológico, residuos de explosivo, tipografía, ampliaciones fotográficas…
Todas ellas se aplicaban en la ficción antes de que los CSI las aplicaran en la vida real.
"Deme el criptograma más abstruso, al análisis más intrincado y estaré en mi medio natural".
Sherlock Holmes
Joseph Bell inspiró a Conan Doyle para utilizar la autopsia como instrumento de resolución de crímenes. Doyle popularizó su uso en la ficción mucho antes de que se pusiera en práctica. Actualmente la autopsia es la norma universal.

En el relato "los Hacendados de Reigate", Holmes introduce la noción del análisis balístico para deteminar el arma que había disparado la bala. Actalmente los expertos coinciden con Holmes en que no hay dos armas iguales.

Y en "Estudio en escarlata", se muestra por primera vez el análisis de una muestra de sangre para averiguar a quién pertenecía, 13 años antes de que comenzara a aplicarse esta técnica y casi un siglo antes de las pruebas de ADN.

Había nacido la Ciencia Forense.

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Bibliografía:
Sherlock Holmes .es
Sherlock Holmes, ficción o realidad.
Entrevista con Conan Doyle sobre Sherlock Holmes.
La ciencia de Sherlock Holmes.

viernes, 14 de junio de 2013

La primera novela interactiva: Rayuela

Mucho antes de internet, mucho antes del 2.0, mucho antes del hipervínculo, de los navegadores, de las webs, blogs y de las redes sociales… mucho antes, hubo un escritor que tuvo la genialidad de hacer, de una novela publicada en papel, un anticipo analógico de la navegación digital.

Corría el año 1963. Y todavía se escribía a mano o, como mucho, con las ya vetustas máquinas de escribir.

Borges ya había hablado, 20 años antes, de la biblioteca universal y anticipado el concepto de una biblioteca virtualmente infinita donde recopilar todo el conocimiento humano, y la colaboración anónima en beneficio del trabajo intelectual.

Sus relatos "La biblioteca de Babel" y "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius" son un preclaro anticipo del destino de la humanidad realizado por una "persona del Viejo Mundo con visión futurista".

Pues bien; a comienzos de los 60 del siglo pasado, un escritor, conspicuo representante de uno de los fenómenos más singulares y prolíficos de la literatura del s XX, y acaso de la literatura universal, se saca de la manga una novela que rompe con las normas tradicionales de la creación, de la escritura y, sobre todo, de la experiencia de la lectura.

Se trata de 155 capítulos, dispuestos físicamente en un determinado orden, obligado por el sistema de impresión en papel, pero para los que el propio autor propone dos formas diferentes de lectura, a elección del lector:

- una secuencial, desde el primer capítulo hasta el 56. Allí se puede dar por teminada la lectura "sin remordimientos".
…un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico. (…)
…diciéndose que al fin y al cabo algún encuentro había, aunque no pudiera durar más que ese instante terriblemente dulce en el que lo mejor sin lugar a dudas hubiera sido inclinarse apenas hacia fuera y dejarse ir, paf se acabó.

- otra, comenzando por el capítulo 73, y saltando después a los capítulos que indica el propio autor al final de cada uno, rompiendo la secuencia cronológica, para adentrarse en una experiencia interactiva que permite profundizar en el universo creativo de la obra.
Cuántas veces me pregunto si esto no es más que escritura, en un tiempo e n que corremos al engaño entre ecuaciones infalibles y máquinas de conformismos. Pero preguntarse si sabremos encontrar el otro lado de la costumbre o si más vale dejarse llevar por su alegre cibernética, ¿no será otra vez literatura?

Desde el momento de su publicación se la calificó de novela abierta dejando abiertas las puertas a innumerables interpretaciones, lecturas y análisis.

No es novela fácil, para qué les vamos a engañar, pero su magisterio creativo y narrativo ha influido en todas las generaciones posteriores de escritores.
Fue elegida entre las 100 mejores novelas en castellano del siglo XX.

Hace unos años, un amigo que se enfrascó en un largo viaje de borrón y cuenta nueva, eligió para cargar en su exiguo equipaje, de entre todos los libros posibles, esta novela. Él tuvo claro qué libro llevarse a una isla desierta.

Dicho lo cuál, #recomiendoleerRayuela, de Julio Cortázar.
Este año se cumplen 50 años de su publicación.

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Bibliografía:
¿Predijo Borges Internet?
Borges tuvo una visión de futuro.
Julio Cortázar, cartas sobre "Rayuela".
Cinco razones para volver a leer "Rayuela" de Julio Cortázar.

jueves, 13 de junio de 2013

Polémicas entre escritores: "La puñalada como arte"

Las polémicas literarias permiten a los contendientes desarrollar el ingenio o el résped y a veces dan como resultado páginas memorables, rebosantes de ironía y maldad, tras las que se esconden cabezas bien amuebladas; a veces son sólo vómito airado que refleja una personalidad difícil o un engreimiento desmedido. No siempre queda claro quien es el retratado si el autor o el criticado.

 
Elijan Vds. a qué categoría pertenecen estas perlas, extraídas del libro de Albert Angelo Escritores contra escritores, que "dibuja una posible historia secreta de la literatura a través de sus rencillas, descalificaciones y desafíos".

El libro está organizado en orden alfabético de víctimas. Bajo el epígrafe de cada uno aparecen las perlas que les dedicaron otros. A veces el "reconocimiento" es mutuo. Como verán, hay autores que se repiten; y también víctimas propiciatorias.


Dicen de Hemingway:
"¿Qué otra cultura podría haber producido a alguien como Hemingway y ni ver la broma?". Gore Vidal

"Jamás ha utilizado una sola palabra que pudiese mandar al lector en busca de un diccionario". William Faulkner

(respuesta de Hemingway: "Pobre Faulkner: ¿De veras cree que las grandes emociones surgen de las grandes palabras? ¿Cree que no conozco las palabras altisonantes? Las conozco de sobras. Pero hay palabras más viejas y más simples, y esas son las que uso")

"Leí a Hemingway por primera vez a mediados de los cuarenta, algo sobre toros, pelotas y campanas*, y me repugnó". Vladimir Navokov
(* Juego de palabras orginal: "bulls, balls and bells")


"Compré un ejemplar de The New Yorker, el número en el que viene el perfil de Hemingway. Me pareció muy entretenido; por Dios, es idiota del todo". Truman Capote


De Henry James:
"La viejecita más encantadora que he conocido nunca". William Faulkner

"Tenía una mente tan perfecta que ninguna idea podía profanarla". T.S.Eliot


De Jack Kerouak, dijo Juan Luis Panero:
"Walt Witman recitado por un camionero, el budismo al alcance de los lectores del Reader's Digest y una inacabable palabrería de borracho pseudofilosófico".


De Neruda:
"La literatura chilena gira en torno a un sol muerto que se llama Pablo Neruda y que es la principal coartada para que exista esa entelequia que llaman Literatura chilena". Roberto Bolaño

"Como poeta sería maricón o si acaso loca, como Whitman y Blake. Neruda y Paz, en cambio, son maricas". Roberto Bolaño

"Escribe una poesía fácil, bobalicona, al alcance de cualquier plumífero. Es la poesía especial para todas las tontas de América". Vicente Huidobro

"¿Es forzoso bajar de plano y hablar de cosas mediocres? Usted sabe que no me agrada lo clugoso, lo gelatinoso. Yo no tengo alma de sobrina de jefe de estación". Vicente Huidobro, respondiendo a una pregunta sobre el poeta chileno


Isabel Allende vs Roberto Bolaño:
"Me parece una mala escritora simple y llanamente. Ni siquiera creo que sea escritora, es una escribidora";

"Bolaño hablaba mal de todo el mundo. Era una persona extraordinariamente conflictiva que nunca dijo nada bueno de nadie... Es un buen escritor que desgraciadamente murió, pero eso lo hace mejor persona".


Sobre Orwell:
"No podía sonarse la nariz sin tener que moralizar sobre la industria del pañuelo". Cyril Connolly


De Boris Pasternak:
"Dr. Zhivago es una cosa lamentable, chapucera, trivial y melodramática, llena de situaciones manidas, abogados voluptuosos, mujeres poco creibles y coincidencias trilladas". Vladmir Navokov


Navokov recibió lo suyo: 

 "Qué hijo puta. Ese tipo es un completo galimatías. Representa todo lo que está mal en la mitad de los novelistas estadounidenses y ha jodido a muchos bobos de aquí...". Kingsley Amis 

"No he leido Lolita y no pienso hacerlo, ya que la longitud del género novelesco no coincide ni con la oscuridad de mis ojos ni con la brevedad de la vida humana". Borges


Y Borges también:
"Turiferario a sueldo, vendido y envilecido". Ezequiel Martínez Estrada

"Sus libritos, engendrados sin sangre y sin fuerza en sus entrañas mal alimentadas, van apareciendo año tras año, pero muertos". Enrique Anderson Imbert


No podía faltar Pérez Reverte:
"No está Marsé, ni Juan Goytisolo, ni Eduardo Mendoza... no recuerdo si está Álvaro Pombo (probablemente si está se deba a una equivocación), pero está Pérez Reverte. Bueno, también está Paulo Coelho en la Academia brasileña". Roberto Bolaño, sobre que Pérez Reverte forme parte de la RAE

"Pérez Reverte o Isabel Allende. Da lo mismo. Feuillet era el autor francés más leído en su época" De nuevo Bolaño


Y claro, Umbral:
"Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni Umbral. Sí leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en ningún modo a Cela y a Umbral. Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura". Bolaño en todos los "fregaos"

"Umbral escribe como mea". Miguel Delibes

"Umbral no escribe literatura: él es literatura. Y si la gente no le lee es porque no le interesa la literatura; no porque no lo interese Umbral, ni porque le repugne, por ejemplo, el sexo turbio que impregna sus novelas; más turbio aún cuando nos imaginamos al propio Umbral practicándolo" Pérez Reverte, con quién se las tuvo de todos los colores.


Cela también merece un hueco:
"Hace treinta años que no lo leo. Es un pelmazo". Rafael Sánchez Felosio

"Un figurón que repugna a nuestra madurez, ora con estentóreos desplantes que son obras maestras de la grosería y vulgaridad, ora con desfasadas pompas de aristócrata parvenu que entran simplemente en el terreno de la ridiculez". Brillante Terenci Moix

"Distingo entre narradores e intelectuales, y otros que ni son narradores ni intelectuales, que sólo escriben pura cháchara y retórica, como Cela, que es un plúmbeo". Juan Marsé

"No me importa el culo de Cela. Lo que le haya sucedido a él en el culo es asunto suyo". Antonio Gala (Quiero creer que en referencia a esta anécdota de Cela en la tele)


Los clásicos también han sido blanco "puñaladas".

De Shakespeare:
"Está absurdamente situado demasiado alto y acabará cayendo. No tenía la menor inventiva en cuanto a historias. Sacó todas sus tramas de novelas antiguas y les dio forma dramática a sus historias de una manera tan poco reflexionada como la que usted y yo usaríamos al devolver sus obras al estado de cuentos en prosa". Lord Byron

"Shakespeare nunca hizo ni seis líneas sin un fallo". Samuel Johnson

"Recuerdo que los actores, en un intento de honrarle, mencionan a menudo que Shakespeare nunca tachó una línea de su prosa. Mi respuesta siempre ha sido: ojalá hubiese tachado mil". Ben Johnson

"Después de todo, lo único que hizo fue hilar montón de viejos refranes populares". H.L. Mencken


Sobre Sócrates dijo Thomas Banington Macaulay:
"Cuanto más lo leo, menos me extraña que lo envenenaran"


Sobre Miguel de Cervantes:
"Recuerdo con delite la vez en que, para gran turbación de mis colegas más conservadores, hice trizas el Don Quijote, ese libro crudo y cruel, ante seiscientos estudiantes". Navokov"de poetas, no digo: buen siglo es éste. Muchos están en cierne para el año que viene, pero ninguno hay tan malo como Cervantes ni tan necio que alabe Don Quijote"

Lope de Vega


Sobre Lope de Vega, dice Góngora:
"Por tu vida, Lopillo, que me borres
las diez y nueve torres del escudo,
porque, aunque todas son de viento, dudo
que tengas viento para tantas torres"


La lista es larga. Lean el libro. Que lo disfruten.

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Más sobre polémicas literarias:

Quevedo vs. Góngora o el arte de insultar

"A mí no me gusta hablar a tontas y a locas" 

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Bibliografía:

- Angelo, Albert; Escritores contra escritores, El Alhep Editores, Barcelona 2006
- Texto de la introducción de Jordi Costa

martes, 11 de junio de 2013

La voz de una niña frente a los odios del fascismo

Un 12 de junio, una niña que cumple 13 años recibe como regalo un librito de autógrafos que había visto unos días antes en un escaparate. En seguida comienza a rellenar las páginas con sus experiencias, temores, sentimientos… lo normal en una adolescente. Pero un día tuvo que dejar de escribir su diario…
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Pocos días antes de cumplir los 13 años, una niña, paseando con su padre, le señala un librito encuadernado en tela a cuadros, rojo y negro. El 12 de junio lo recibe como regalo en su décimotercer aniversario. La niña ya tiene decidido que lo va a usar como diario. En seguida comienza a rellenar las páginas con sus experiencias, temores, sentimientos… lo normal en una adolescente.

Y las páginas de ese diario recogen su día a día de los siguientes dos años. Le dio tiempo a hablar de sus miedos, de los conflictos con sus padres, del chico que le gustaba, del colegio, de su naciente vocación de escritora, de su incipiente sexualidad, de la realidad convulsa que le rodeaba, de la naturaleza humana…

Ana Frank
Escribe a escondidas, lejos de miradas indiscretas y de lectores entrometidos. Pero un día tuvo que dejar de escribir; el día en que un segundo cambio forzoso de "domicilio" (el anexo, como ella lo llamaba), un 4 de agosto, le obliga a abandonar su diario para evitar que caiga en manos que, sin duda, harían mal uso de su contenido y de sus confidencias.

Afortunadamente, dos de sus antiguos "vecinos" encuentran esas páginas y deciden conservarlas.

Solo un año más tarde, esta niña, ya con casi 16 años, murió de tifus sin poder recuperar su diálogo con lo que ella llamaba "Kitty, su amiga del alma", y que soñaba con poder publicar. Era un 12 de marzo, apenas un mes antes de que su situación hubiera podido recobrar la normalidad.

Su padre recuperó el diario de manos de esos antiguos vecinos y consiguió, no sin poco avatares, cumplir el sueño de hija de publicarlo. Eso fue 5 años después del regalo.

El primer título elegido fue "La casa de atrás"; y en la primera traducción al español apareció como "Las habitaciones de atrás". Incluso fue adaptado al teatro en 1955 y la obra ganó el Premio Pulitzer de teatro. Desde entonces a esta obra se la conoce por el título de aquella pieza teatral.

Diario de Ana Frank
La autora adolescente se apellidaba Frank, de nombre Ana;  murió en un campo de exterminio nazi un mes antes de la liberación del campo por las tropas británicas; y su Diario ha pasado a la historia como uno de los más elocuentes relatos, en la voz de una niña, de "todos los odios del fascismo, mejor que todas las evidencias de los juicios de Núremberg juntas".

Aunque hay quien piensa que el Diario resulta demasiado "porno" para alumnos de 7º curso.

No hemos aprendido nada.

Habría cumplido 84 años.

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Ana Frank
Casa Museo de Ana Frank en Amsterdam.
Diario de Ana Frank.

jueves, 30 de mayo de 2013

Todos los hombres son iguales, pero algunos son más iguales que otros

Animal Farm (Rebelión en la Granja, en su traducción al castellano) es la novela escrita por George Orwell en la que se hace una crítica mordaz del sistema de gobierno estalinista de la extinta Unión Soviética.

Pero la visión que ofrece de la corrupción del poder, que acaba conviertiéndose en tiranía absoluta, hace de esta novela un referente obligado que trasciende el caso concreto que parodia.

Básicamente, el argumento presenta a los animales de una granja, comandados por los cerdos,  revelándose contra la dominación del granjero (de todos los humanos, en realidad) y creando un sistema igualitario basado el siete mandamientos intachables, expuestos públicamente:

1.- Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo.
2.- Todo lo que camina sobre cuatro patas, o tenga alas, es un amigo.
3.- Ningún animal usará ropa.
4.- Ningún animal dormirá en una cama.
5.- Ningún animal beberá alcohol.
6.- Ningún animal matará a otro animal.
7.- Todos los animales son iguales.

Como todo el mundo sabe (y si no, aquí comienza el spoiler) ese régimen, bajo la férrea dirección de los cerdos, va introduciendo matices en esos mandamientos y manipulándolos y adaptándolos a su favor.
Esto es posible porque la inteligencia y habilidades porcinas son superiores a la del resto de los animales, que escasamente saben leer o hacer otra cosa que la que se les ordena, tal es su docilidad y mansedumbre. Todo con la inestimable colaboración de un represor ejército canino.

Así, los siete mandamientos van poco a poco sufriendo pequeñas matizaciones con el objeto de justificar las cada vez más reprobables conductas de los cerdos:

• Ningún animal dormirá en una cama con sábanas.
• Ningún animal beberá alcohol en exceso.
• Ningún animal matará a otro animal sin motivo.

Al final, en un  brillante esfuerzo de análisis de la situación y de síntesis legislativa, los siete mandamientos acaban resumidos en un único y terrorifico postulado.
Todos los animales son iguales pero algunos son más iguales que otros.
Ilustración de Ralph Steadman para la edición
de Rebelión en la Granja de Los libros del zorro rojo.

Y la novela termina con los humanos de las granjas vecinas confraternizando y estableciendo buenas relaciones con el nuevo orden de facto.

El último párrafo es aterrador:
Los animales de afuera miraron del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo, y nuevamente del cerdo al hombre; pero ya era imposible discernir quién era quién.
Se acabó el spoiler y comienza la realidad: ¿a qué les suena esta descripción?

A mí, a la perversión del sistema que, nacido de buenas propuestas e ideales, termina por servirse únicamente a sí mismo olvidando por completo a aquellos a quienes debe servir. Y, salvando las distancias, ese es el camino que han tomado las democracias occidentales en las últimas décadas, llevándonos al actual statu quo.

Precisamente fue la primera democracia occidental, por antigüedad y por poderío, la que recogió todo el espíritu de la Ilustración y plasmó en su Declaración de Independecia el primer reconocimiento histórico expreso de los derechos humanos fundamentales:
Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades:

• que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables
• que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad;

• que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados;

• que cuando quiera que una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios, el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que base sus cimientos en dichos principios, y que organice sus poderes en forma tal que a ellos les parezca más probable que genere su seguridad y felicidad. 
La prudencia, claro está, aconsejará que los gobiernos establecidos hace mucho tiempo no se cambien por motivos leves y transitorios; y, de acuerdo con esto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia mediante la abolición de las formas a las que está acostumbrada.

• Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, que persigue invariablemente el mismo objetivo, evidencia el designio de someterlos bajo un despotismo absoluto, es el derecho de ellos, es el deber de ellos, derrocar ese gobierno y proveer nuevas salvaguardas para su futura seguridad.
De esta declaración de independencia nació una Constitución, aprobada en 1787, antes de la Revolución Francesa, y que solo ha sufrido 27 enmiendas.

En ella también se recogen, a modo de siete madamientos,  los valores fundamentales de toda sociedad moderna de igualdad y respeto a los derechos humanos fundamentales, de separación de poderes y de garantías legales para todos los ciudadanos.

Y en esta constitución se inspiraron, con mejor o peor suerte, las que vinieron después hasta nuestros días.

Con el paso de los años, décadas, siglos incluso, a la aplicación del espíritu inicial ha ido sucediéndole la introducción de variaciones que conducen, invariablemente, a la restricción intelectual y a la perpetuación del poder al servicio de sí mismo.

Y a esta tarea se afanan gobiernos y partidos mayoritarios, olvidando a quien sirven.

Todo esto para reflexionar sobre el hecho de que en nuestras manos está aceptar la Rebelión de Orwell o recuperar el espíritu ilustrado y tomar las riendas.

Así que, si no lo han hecho todavía, lean Rebelión en la Granja de George Orwell y verán en él reflejada la sociedad de nuestro tiempo, desaparecida ya la Unión Soviética y su siempre denostado régimen.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Filípides existe. Libros y maratón

Un homenaje a los miles de atletas que, cuando en cualquier lugar del mundo corren una maratón, renuevan la legendaria hazaña de aquel soldado griego que hace casi 2500 años recorriera la distancia entre Maratón y Atenas para anunciar la victoria sobre los persas.

Hoy no hablaremos de deporte exclusivamente, sino de libros que hablan de la maratón.

Tres libros diferentes, de estilos y autores completamente distintos, que abordan la maratón desde puntos de vista casi opuestos pero complementarios: el deportivo, el histórico y el literario:

- Correr; de Jean Echenoz,  
- De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami y
- Filípides existe; de Alfredo Varona y Antonio Serrano.

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De entre todas las disciplinas deportivas, muchas de ellas prostituidas por la masificación, el papel cuché, el periodismo vocifereante y por los abusos del márketing, del dopaje y de la estupidez humana, hay una que no ha perdido el halo épico que la rodea a pesar de su popularidad: la maratón.

Hace algunos años os contábamos algunas cosas que (quizá) no sabes de la Maratón. Allí hablábamos de curiosidades históricas como el nombre de la prueba, la distancia, su protagonista, y algunos aspectos más directamente relacionados con la prueba en sí tal y como la conocemos hoy en día, como la marca, su evolución, el desarrollo de la prueba y algunos nombres propios.

Los recientes acontecimientos de la Maratón de Boston me han llevado a reflexionar sobre mis tiempos de (ex) maratoniano popular: en una de aquellas carreras llegué a meta, después de un enorme "pinchazo", en el mismo tiempo que marcaba el cronómetro en el momento de las explosiones de Boston.

Pero hoy no voy a hablaros de deporte exclusivamente, sino de libros que hablan de la maratón.

Tres libros diferentes, de estilos y autores completamente distintos, que abordan la maratón desde puntos de vista casi opuestos pero complementarios: el deportivo, el histórico y el literario:



Correr; de Jean Echenoz.
Traducción de Javier Albiñana. Anagrama (Barcelona, 2010)

Jean Echenoz es uno de los más brillantes representantes de la literatura francesa actual. Y en este libro retrata la figura y las peripecias de uno de los más grandes Atletas, con máyusculas, de la historia: Emil Zátopek.

Aunque ya había destacado en los JJ.OO. de Londres 1948 con un oro en 10.000 y plata en 5.000, sus proezas atléticas llegan a su máxima expresión en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952: lo ganó todo: oro en 5.000, 10.000 y maratón.

Una gesta única que nadie ha podido repetir. Solo se le acercaron otros nombres ilustres: Lasse Viren (oro en 5.000 y 10.000 metros en Munich 72 y Montreal 76), Kenenisa Bekele (oro en 5.000 y 10.000 metros en Pekín 2008 y en los mundiales de Berlín 2009), Sebastian Coe (oro en 1500 y plata en 800 en Moscú 1980 y Los Ángeles 1984), y Haile Gebrselassie (oro en 10.000 metros y plata en 5.000 en los mundiales de Stutgart 1993).
En el atletismo femenino, ni siquiera Paula Radcliffe, la gran dominadora del fondo femenino de  los últimos tiempos, pudo alcanzar nada similar.

La novela recorre la biografía de Zátopek, pero no se centra únicamente en sus logros deportivos, sino que lo sitúa en el contexto político del régimen checoslovaco de la época, títere de la URSS en plena guerra fría, y las penurias y manipulaciones que tuvo que soportar.



• De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami.
 Traducción de Francisco Barberán. Tusquets (Barcelona, 2010).

Murakami no necesita presentación, espero. Ha sido nominado para el Nobel de Literatura en varias ocasiones y aunque ese premio puede ser tachado de oportunista y poco objetivo, da idea del alcance crítico y social de un autor.

Pero además de un brillante y original narrador es también corredor de Maratón.

Y en este libro, que no es novela, reflexiona sobre las relaciones inevitables entre su labor como escritor y profesor y su afición a correr.

Para Murakami correr no es únicamente una actividad física, sino que ejerce una enorme influencia en su vida y en su obra literaria. Escribir y correr son dos actitudes vitales inseparables y llenas de paralelismos: trabajo duro y afán de superación.

Él mismo reconoce que comenzó a correr con 33 años: la misma edad que le situó en el "verdadero punto de partida como novelista". Así que ambas actividades van inseparablemente unidas.

Sus reflexiones autobriográficas son un impagable ejercicio de sinceridad y justificación como deportista y como novelista.



• Filípides existe; de Alfredo Varona y Antonio Serrano.
Alianza. Madrid 2001

Este sí es un libro sobre "los secretos de la preparación de los maratonianos de élite".

Antonio Serrano es uno de los mejores maratonianos que ha dado este país. Batió el récord de España de Maratón en Berlín 1994. Su mejor marca de 2h:09:13 es de un nivel enorme, si tenemos en cuenta que compartió época y pista con otros ilustres como Martín Fiz o Abel Antón, por citar solo a los más laureados en competiciones internacionales.

Así que sabe de lo que habla cuando desvela sus secretos de entrenamiento y nos ayuda a comprender el porqué fue capaz de batir el récord de España en su primera maratón.

Alfredo Varona es periodosta y maratoniano popular. A él corresponde la tarea de relatar los planes de entrenamiento, dietas, estrategias mentales, día a día, de los principales maratonianos españoles.

Se trata de un libro técnico y divulgativo a partes iguales. En él podemos ver en qué consiste un plan de entranemiento para Maratón, cómo se organiza y se ejecuta, los sacrificios que implica y su puesta en práctica el día de la carrera.

Y a lo largo de todo el libro irán apareciendo muchos maratonianos ilustres: sus manías, sus métodos, sus logros y, también, algunos de sus fracasos: Fiz, Antón, Diego García (a cuya memoria está dedicado el libro), Alberto Juzdado, Fabián Roncero, Julio ReyAna Isabel Alonso, María Luisa Muñoz, Griselda González.
Seguramente echarán en falta otros nombres como los de Chema Martínez, José Ríos, María Abel o Luisa Larraga. Pero el libro es de 2001. Y no cabe todos.

Un ameno recorrido destinado tanto para "atletas de buen nivel como para los miles de aficionados que cuando en cualquier lugar del mundo corren una maratón, renuevan la legendaria hazaña de aquel soldado griego que hace casi 2500 años recorriera la distancia entre Maratón y Atenas para anunciar la victoria sobre los persas".

martes, 7 de mayo de 2013

"El discurso cultural imperante que nos han vendido es una auténtica basura"

"…si los editores de todo el país han venido rechazando de forma sistemática la mierda que usted escribe (en especial sus inacabables cenagales de prosa poética) ello se debe única y exclusivamente a una conspiración urdida por agentes, libreros, directores financieros, publicistas y demás ratas camperas, confabulados para centrar toda la energía y todos los recursos en dos docenas de títeres, los llamados "escritores de éxito", personajes impostados, lubricados hasta la náusea, mórbidamente autocomplacientes".

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La frase que da título al apunte no es mía, aunque estoy de acuerdo con ella. La frase es de Octavio Cortés.

Tuve la suerte de ser uno de los primeros en leer su novela Sweet Sixteen, aun antes de que fuera publicada por Ediciones Atlantis. Octavio Cortés tuvo a bien enviarme el "manuscrito" para que le diera mi opinión. Todo un honor, la verdad, porque la novela merece la pena, de principio a fin.

Intercambiamos algunos correos sobre la obra y fue toda una alegría verla publicada, en el desierto narrativo que nos invade, infestado de sagas insulsas, narraciones pseudohistóricas oportunistas y libros de autoayuda de todo pelaje.

Pasados unos meses, Octavio Cortés vuelve a publicar, esta vez con editorial Sloper, "cómo apedrear a un escritor de éxito".

Y héteme aquí que Cortés desarrolla una parodia de manual de autoyuda, en forma de "rudimentos de filosofía práctica", en la que descarga humor, ironía, sacasmo y crítica social, en una difícil y equilibrada armonía.

Les pondré un ejemplo literario: el "rudimento" número 18:
• Cómo ser infeliz leyendo los cuentos de Chejov.

Es imposible. No pierda usted un minuto de su tiempo.
¿En qué no debo peder un minuto de mi tiempo? ¿En ser infeliz? ¿En leer a Chejov?

Interpreten ustedes el requiebro.

Pero les advierto de que toda la obra está llena de ellos; ingeniosos algunos, impertinentes otros; algunos les harán esbozar un rictus pícaro envidioso; otros les hará sonreir; todos, en fin, les inducirán a ponerlos en práctica y les ayudarán a desmontar el discurso cultural imperante.

Discurso que, como afirma Octavio Cortés, es una auténtica basura. Así que no es casual su esfuerzo por desmitificar el hecho literario en sí, con voluntad transgresora, "dos o tres pasos más allá del sentido común y de la sensatez".

Y si no, lean la justificación de su "rudimento" número 14, que es el que da título al libro:
• Cómo apedrear a un escritor de éxito:

Usted solo necesita seguir un sencillo método en cuatro pasos:
  1. Recordar que si los editores de todo el país han venido rechazando de forma sistemática la mierda que usted escribe (en especial sus inacabables cenagales de prosa poética) ello se debe única y exclusivamente a una conspiración urdida por agentes, libreros, directores financieros, publicistas y demás ratas camperas, confabulados para centrar toda la energía y todos los recursos en dos docenas de títeres, los llamados "escritores de éxito", personajes impostados, lubricados hasta la náusea, mórbidamente autocomplacientes.
         (…)
Y de postre, en un ejercicio de sinceridad mal dismulada, nos presenta "el ácrata lisérgico", una declaración de intenciones, su propia visión de las cosas; un edificante autorretrato plagado de guiños que exigen al lector, igual que toda la obra, complicidad.

Concluída su lectura, "usted se dirigirá a toda prisa a la calle, desprendiéndose de su disfraz a la carrera, ebrio de feliciad".

Escúchenle en la entrevista que le hicieron en El ojo Crítico de RNE. (a partir del minuto 22:30)

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Octavio Cortés; Cómo apedrear a un escritor de éxito. Editorial Sloper. Palma de Mallorca. 2013.

viernes, 3 de mayo de 2013

- Dime, qué comemos. - Mierda

"Durante cincuenta v seis años -desde cuando terminó la última guerra civil- el coronel no había hecho nada distinto de esperar. Octubre era una de las pocas cosas que llegaban".

El Coronel es un veterano soldado que lleva quince años esperando recibir la confirmación de una pensión por veterano de guerra.

Su existencia transcurre entre dos rutinas: acudir cada semana a la oficina de correos para ver si llega la esperada carta que confirme su pensión y alimentar a un gallo de pelea, herencia de su difunto hijo, con la esperanza de hacerlo pelear en unos meses para obtener así una fuente de ingresos. Su mujer se opone a gastar sus últimos ahorros en la manutención del gallo.

«Y mientras tanto qué comemos», preguntó, y agarró al coronel por el cuello de franela. Lo sacudió con energía.
 - Dime, qué comemos.

El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder:
- Mierda.
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Una profesora de literatura hispanoamerica en una prestigiosa universidad estadounidense utilizaba esta novela como lectura de referencia en sus clases.

Los alumnos, todos brillantes y aplicados, y, sobre todo, muy gringos, no comprendían la situación planteada. Siempre preguntaban:
- ¿Y por qué no trabaja?

No sé muy bien a quién me recuerdan el personaje del Coronel y el de su mujer; pero viendo la realidad social que atraviesa España actualmente, no he podido evitar ver los paralelismos.

Lamento el "spolier".

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Gabriel García Márquez. El coronel no tiene quien le escriba.
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