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lunes, 15 de julio de 2013

¿Es conveniente tener muchos libros en casa?

Preguntóle una admiradora a Mark Twain en estos términos:
- Señor Twain: ¿Es conveniente tener muchos libros en casa?

Samuel Langhorne Clemens, más conocido como Mark Twain, respondió afirmativamente:
- Sí señora, ya lo creo. Para mí es indispensable.

Y justificó su afirmación:
- Cuando un mueble cojea, necesito un libro para ponerlo debajo y nivelarlo. Las paredes de mi despacho tienen grietas, y las disimulo con libros. Si me enfado con mi perro, le tiro un libro a la cabeza. Y menos mal que soy alto, porque si fuerse bajito, necesitaría poner un libro sobre la silla cada vez que me siento a la mesa.

Ahí queda eso. ¿Alguien tiene alguna respuesta mejor?

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La anécdota la cuenta Gregorio Doval en su Anecdotario universal de cabecera. Ediciones del Prado. Madrid. 2003

viernes, 5 de julio de 2013

El robot que desobedeció la Primera Ley

Mike Donovan contempló su vacía jarra de cerveza, se sintió aburrido, y decidió que ya había escuchado lo suficiente. Dijo en voz alta:  

-Si tenemos que hablar acerca de robots poco habituales, yo conocí una vez a uno que desobedeció la Primera Ley.  

Foto: blogs.elpais.com
Y, puesto que aquello era algo completamente imposible, todo el mundo dejó de hablar y se volvió para mirar a Donovan.  

Donovan maldijo inmediatamente su bocaza y cambió de tema.  

-Ayer me contaron uno muy bueno -dijo en tono conversacional- acerca de...  

MacFarlane, en la silla contigua a la de Donovan, dijo:  

-¿Quieres decir que sabes de un robot que causó daño a un ser humano?  

Eso era lo que significaba la desobediencia a la Primera Ley, por supuesto.  

-En cierto sentido -dijo Donovan-. Digo que me contaron uno acerca de...  

-Cuéntanos eso del robot -ordenó MacFarlane.  

Algunos de los otros hicieron resonar sus jarras sobre la mesa. Donovan intentó sacarle el mejor partido al asunto.  

-Ocurrió en Titán, hará unos diez años -dijo, pensando rápidamente-. Sí, fue en el veinticinco. Acabábamos de recibir cargamento de tres nuevos modelos de robots, diseñados especialmente para Titán. Eran los primeros de los modelos MA. Los llamados Emma Uno, Dos y Tres -hizo chasquear los dedos pidiendo otra cerveza, y miró intensamente al camarero-. Veamos, ¿qué viene a continuación?  

-He estado metido en robótica toda mi vida, Mike -dijo MacFarlane-. Nunca he oído hablar de ninguna serie MA.  

-Eso se debe a que retiraron todos los MA de las cadenas de montaje inmediatamente después... inmediatamente después de lo que voy a contarles. ¿No lo recuerdan?  

-No.  

Apresuradamente, Donovan continuó:  

-Pusimos inmediatamente a los robots a trabajar. Entiéndanlo, hasta entonces, la base era completamente inutilizable durante la estación de las tormentas, que dura el ochenta por ciento del período de revolución de Titán en torno a Saturno. Durante las terribles nevadas, no puedes encontrar la base ni siquiera aunque estés tan solo a cien metros de ella. Las brújulas no sirven para nada, puesto que Titán no posee campo magnético.  

“La virtud de esos robots MA, sin embargo, era que estaban equipados con vibrodetectores de un nuevo diseño, de modo que podían trazar una línea recta hasta la base a través de cualquier cosa, y eso significaba que los trabajos de minería podían proseguir durante todo el período de revolución. Y no digas una palabra, Mac. Los vibrodetectores fueron retirados también del mercado, y es por eso por lo que ninguno de ustedes ha oído hablar de ellos -Donovan tosió-. Secreto militar, ya saben." 

 Hizo una breve pausa y prosiguió:  

-Los robots trabajaron estupendamente durante la primera estación de las tormentas. Luego, al inicio de la estación de las calmas, Emma Dos empezó a comportarse mal. No dejaba de huronear por los rincones y bajo los fardos, y tenía que ser sacada constantemente de allí. Finalmente, salió de la base y no regresó. Decidimos que debía de haber algún fallo de fabricación en ella, y seguimos con los otros dos. Sin embargo, eso significaba que andábamos constantemente cortos de manos, o cortos de robots al menos, de modo que cuando a finales de la estación de las calmas alguien tuvo que ir a Kornsk, yo me presenté voluntario para efectuar el viaje sin ningún robot. Parecía bastante seguro; no esperábamos ninguna tormenta en dos días, y en el término de veinte horas estaría de vuelta.  

“Estaba ya en mi camino de vuelta, a unos buenos quince kilómetros de distancia de la base, cuando el viento empezó a soplar y el aire a espesarse. Hice aterrizar inmediatamente mi vehículo aéreo antes de que el viento pudiera destrozarlo, me orienté hacia la base y eché a correr. Podía correr una buena distancia sin dificultad en aquella baja gravedad, pero ¿cómo correr en línea recta? Esa era la cuestión. Mi reserva de aire era amplia y los calefactores de mi traje satisfactorios, pero quince kilómetros en medio de una tormenta titaniana son el infinito.  

“Entonces, mientras las cortinas de nieve lo oscurecían todo, convirtiendo el paisaje en un lóbrego atardecer, haciendo que desapareciera incluso Saturno y el sol se convirtiera apenas en una mota pálida, me detuve en seco, inclinándome contra el viento. Había un pequeño objeto oscuro directamente frente a mí. Apenas podía verlo, pero sabía lo que era. Era un cachorro de las tormentas, la única cosa viva capaz de resistir una tormenta titaniana, y la cosa viva más maligna con la que puedas encontrarte en ningún lado. Sabía que mi traje espacial no iba a protegerme una vez viniera por mí, y con aquella mala luz tenía que esperar a asegurarme un blanco perfecto o no atreverme a disparar. Un solo fallo, y saltaría sobre mí.  

“Retrocedí lentamente, y la sombra me siguió. Se iba acercando, y yo empecé a sacar mi lanzarrayos con una plegaria, cuando una sombra mayor gravitó de pronto sobre mí, y lancé una exclamación de alivio. Era Emma Dos, el robot MA desaparecido. No me detuve ni un momento en preguntarme qué podía haberle pasado o preocuparme por sus dificultades. Simplemente aullé:  

“-¡Emma, muchacha, encárgate de ese cachorro de las tormentas, y luego llévame a la base!  

“Ella se me quedó mirando como si no me hubiera oído y dijo:  

“-Amo no dispare. No dispare.  

“Echó a correr a toda velocidad hacia aquel cachorro de las tormentas.  

“-¡Encárgate de ese maldito cachorro, Emma! -grité.  

"Y, efectivamente, se encargó de él. Lo cogió en sus brazos y siguió caminando. Le grité hasta que me quedé afónico, pero no regresó. Me dejó para que muriera en medio de la tormenta."  

Donovan hizo una dramática pausa.  

-Naturalmente, todos ustedes conocen la Primera Ley: Un robot no puede dañar a un ser humano o, por inacción, permitir que un ser humano sufra daño. Bien, pues Emma Dos simplemente se marchó con aquel cachorro de las tormentas, dejándome atrás para que muriera. Quebrantó la Primera Ley. 

 “Afortunadamente, conseguí ponerme a salvo. Media hora más tarde, la tormenta amainó. Había sido una racha prematura y temporal. Es algo que ocurre a veces. Corrí apresuradamente a la base, donde llegué con los pies hechos polvo, y las tormentas empezaron realmente al día siguiente. Emma Dos regresó dos horas más tarde que yo, y el misterio se aclaró entonces finalmente, y los modelos MA fueron retirados inmediatamente del mercado."  

-¿Y cuál era exactamente la explicación? -quiso saber MacFarlane.  

Donovan lo miró seriamente.  

-Es cierto que yo era un ser humano en peligro de muerte, Mac, pero para ese robot había algo más que pasaba por delante de eso, que pasaba por delante de mí, que pasaba por delante de la Primera Ley. No olvides que esos robots pertenecían a la serie MA, y que ese robot MA en particular había estado buscando escondites durante algún tiempo antes de desaparecer. Es como si estuviera esperando que algo especial y muy íntimo le ocurriera. Aparentemente, ese algo había ocurrido.

Donovan alzó reverentemente los ojos y su voz tembló.  

-Ese cachorro de las tormentas no era ningún cachorro de las tormentas. Lo llamamos Emma júnior cuando Emma Dos lo trajo consigo al volver. Emma Dos tenía que protegerlo de mi arma. ¿Qué es la Primera Ley, comparada con los sagrados lazos del amor materno?

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Issac Asimov no solo es el "creador" de las 3 leyes de la robótica, sino que desarrolló una amplia labor literaria en el terreno de la Ciencia Ficción. Y en ella también se adentró en el terreno de la naturaleza humana a través de las contradicciones y paradojas que sus 3 leyes podían plantear. 

El relato se titulaba originalmente "Primera Ley" y fue escrito en 1956.

jueves, 20 de junio de 2013

Sherlock Holmes: el inventor de la Ciencia Forense

Fue habitual en su tiempo la creencia de que era un personaje real. Y también fue seguramente el primer personaje de ficción más famoso que su propio creador (con permiso de Don Quijote, añadiría): juegos de rol entre sus seguidores, clubes de fans repartidos por todo el mundo y decenas de adaptaciones cinematográficas y televisivas de sus aventuras.

Crédito de la imagen
Hasta tal punto llegaba su popularidad que cuando Conan Doyle decidió terminar con el personaje, haciendo que se despeñara por una cascada junto a su archienemigo Moriarty, en "El problema final"
Bastarán sólo algunas palabras para el relato de lo poco que aún queda por contar. Un examen realizado por técnicos apenas si deja dudas acerca de que la lucha personal entre los dos hombres acabó, como no tenía más remedio que acabar, en semejante situación, cayendo ambos al abismo, abrazados el uno al otro.
…se vio obligado a resucitarlo poco después ante la demanda generalizada de los lectores y sus editores.

Incluso llegó a haber gente que se paseaba por Londres con un brazalete negro en señal de luto.

Pero Sherlock Holmes fue (es) algo más que un audaz investigador con la inteligencia siempre a punto para resolver los más complejos crímenes haciendo frente a las más perversas mentes criminales.
Un "me aburro" era siempre el comienzo de una nueva aventura.

Fue el precursor de muchas de las técnicas de investigación que hoy en día aceptamos como habituales y que en la época en la que fueron escritas las novelas no estaban en absoluto establecidas ni generalizadas en los procedimientos policiales y foreneses.

En los tiempos en los que Conan Doyle escribía las aventuras del conspicuo detective no existía la Ciencia Forense; se le llamaba "jurisprudencia médica", y eran los médicos los que aportaban sus conocimientos. La policía no contaba con ningún procedimiento establecido.

De hecho, a finales del XIX la escena del crimen era un escenario caótico: no se hacían bocetos adecuados, desaparecían pruebas, no se llegaban a recoger o se destruian intencionadamente por miedo a disturbios. Carecían de método. Obviamente, esto no contribuía a la resolución del crimen.
"Ni una manada de elefantes que hubiera entrado dando tumbos habría causado un estropicio mayor"
Sherlock Holmes

Holmes proponía examinar exhaustivamente cada cadáver en el lugar en el que aparecía y no después de su traslado a la morgue, en el que siempre se perdían pruebas.

Y nos hizo comprender que el examen forense y el razonamiento deductivo eran métodos que había que aplicar.
"Uno de los principios básicos para la resolucion de crímenes es no pasar nunca nada por alto, por trivial que parezca"
Sherlock Holmes

Los cuerpos policiales de todo el mundo y las universidades donde se enseña investigación forense se basan en Sherlock Holmes y lo citan como modelo en sus clases. Contribuyó a sentar las bases de la investigación moderna sobre la escena de un crimen.

El propio Conan Doyle reconoció en una entrevista que le fastidiaba que la resolución de los crímenes se debiera a algún golpe de suerte o alguna afortunada casualidad.

Seguramente, este cambio de filosofía a la hora de afrontar una investigación se debe a que Conan Doyle era médico. Hoy sabemos que gran parte de la ciencie forense se basa en procedimientos médicos. Y Conan Doyle tuvo un profesor en su época de estudiante, llamado Joseph Bell, que influyó decisivamente en su concepción de la aplicación del método deductivo.

Se trataba de una especie de precursor del "doctor House", que solía llevar a clase a enfermos aquejados de alguna enfermedad compleja, y hacía un diagnóstico basándose únicamente en su capacidad de obervación.

Conan Doyle siempre pensaba que "si Bell se hubiera dedicado al mundo de la investigación no habría dejado nada a la casualidad; habría llegado a conclusiones paso a paso, trabajando científicamente".
Pruebas, mi querido amigo; necesitamos pruebas
Sherlock Holmes

En los años 20 del siglo pasado, los relatos de Sherlock Holmes llamaron la antención de un médico forense francés, Edmon Locard, que fue quien desarrolló la teoría de que "todos los crímenes dejan un rastro".

Locard escribió que Sherlock Holmes inspiró sus teorías sobre pruebas indiciarias, y marcó el rumbo de los equipos de investigación de crímenes: los C.S.I. del siglo XXI.
Para Locard, quien quisiera dedicarse a la ciencia forense debía leer los casos de Sherlock Holmes, sobre todo "El signo de los cuatro".

En los relatos de Holmes aparecen técnicas de investigación forense de lo más variadas: análisis químico, inspección microscópica, identificación de huellas, balística, análisis grafológico, residuos de explosivo, tipografía, ampliaciones fotográficas…
Todas ellas se aplicaban en la ficción antes de que los CSI las aplicaran en la vida real.
"Deme el criptograma más abstruso, al análisis más intrincado y estaré en mi medio natural".
Sherlock Holmes
Joseph Bell inspiró a Conan Doyle para utilizar la autopsia como instrumento de resolución de crímenes. Doyle popularizó su uso en la ficción mucho antes de que se pusiera en práctica. Actualmente la autopsia es la norma universal.

En el relato "los Hacendados de Reigate", Holmes introduce la noción del análisis balístico para deteminar el arma que había disparado la bala. Actalmente los expertos coinciden con Holmes en que no hay dos armas iguales.

Y en "Estudio en escarlata", se muestra por primera vez el análisis de una muestra de sangre para averiguar a quién pertenecía, 13 años antes de que comenzara a aplicarse esta técnica y casi un siglo antes de las pruebas de ADN.

Había nacido la Ciencia Forense.

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Bibliografía:
Sherlock Holmes .es
Sherlock Holmes, ficción o realidad.
Entrevista con Conan Doyle sobre Sherlock Holmes.
La ciencia de Sherlock Holmes.

viernes, 14 de junio de 2013

La primera novela interactiva: Rayuela

Mucho antes de internet, mucho antes del 2.0, mucho antes del hipervínculo, de los navegadores, de las webs, blogs y de las redes sociales… mucho antes, hubo un escritor que tuvo la genialidad de hacer, de una novela publicada en papel, un anticipo analógico de la navegación digital.

Corría el año 1963. Y todavía se escribía a mano o, como mucho, con las ya vetustas máquinas de escribir.

Borges ya había hablado, 20 años antes, de la biblioteca universal y anticipado el concepto de una biblioteca virtualmente infinita donde recopilar todo el conocimiento humano, y la colaboración anónima en beneficio del trabajo intelectual.

Sus relatos "La biblioteca de Babel" y "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius" son un preclaro anticipo del destino de la humanidad realizado por una "persona del Viejo Mundo con visión futurista".

Pues bien; a comienzos de los 60 del siglo pasado, un escritor, conspicuo representante de uno de los fenómenos más singulares y prolíficos de la literatura del s XX, y acaso de la literatura universal, se saca de la manga una novela que rompe con las normas tradicionales de la creación, de la escritura y, sobre todo, de la experiencia de la lectura.

Se trata de 155 capítulos, dispuestos físicamente en un determinado orden, obligado por el sistema de impresión en papel, pero para los que el propio autor propone dos formas diferentes de lectura, a elección del lector:

- una secuencial, desde el primer capítulo hasta el 56. Allí se puede dar por teminada la lectura "sin remordimientos".
…un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico. (…)
…diciéndose que al fin y al cabo algún encuentro había, aunque no pudiera durar más que ese instante terriblemente dulce en el que lo mejor sin lugar a dudas hubiera sido inclinarse apenas hacia fuera y dejarse ir, paf se acabó.

- otra, comenzando por el capítulo 73, y saltando después a los capítulos que indica el propio autor al final de cada uno, rompiendo la secuencia cronológica, para adentrarse en una experiencia interactiva que permite profundizar en el universo creativo de la obra.
Cuántas veces me pregunto si esto no es más que escritura, en un tiempo e n que corremos al engaño entre ecuaciones infalibles y máquinas de conformismos. Pero preguntarse si sabremos encontrar el otro lado de la costumbre o si más vale dejarse llevar por su alegre cibernética, ¿no será otra vez literatura?

Desde el momento de su publicación se la calificó de novela abierta dejando abiertas las puertas a innumerables interpretaciones, lecturas y análisis.

No es novela fácil, para qué les vamos a engañar, pero su magisterio creativo y narrativo ha influido en todas las generaciones posteriores de escritores.
Fue elegida entre las 100 mejores novelas en castellano del siglo XX.

Hace unos años, un amigo que se enfrascó en un largo viaje de borrón y cuenta nueva, eligió para cargar en su exiguo equipaje, de entre todos los libros posibles, esta novela. Él tuvo claro qué libro llevarse a una isla desierta.

Dicho lo cuál, #recomiendoleerRayuela, de Julio Cortázar.
Este año se cumplen 50 años de su publicación.

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Bibliografía:
¿Predijo Borges Internet?
Borges tuvo una visión de futuro.
Julio Cortázar, cartas sobre "Rayuela".
Cinco razones para volver a leer "Rayuela" de Julio Cortázar.

jueves, 13 de junio de 2013

Polémicas entre escritores: "La puñalada como arte"

Las polémicas literarias permiten a los contendientes desarrollar el ingenio o el résped y a veces dan como resultado páginas memorables, rebosantes de ironía y maldad, tras las que se esconden cabezas bien amuebladas; a veces son sólo vómito airado que refleja una personalidad difícil o un engreimiento desmedido. No siempre queda claro quien es el retratado si el autor o el criticado.

 
Elijan Vds. a qué categoría pertenecen estas perlas, extraídas del libro de Albert Angelo Escritores contra escritores, que "dibuja una posible historia secreta de la literatura a través de sus rencillas, descalificaciones y desafíos".

El libro está organizado en orden alfabético de víctimas. Bajo el epígrafe de cada uno aparecen las perlas que les dedicaron otros. A veces el "reconocimiento" es mutuo. Como verán, hay autores que se repiten; y también víctimas propiciatorias.


Dicen de Hemingway:
"¿Qué otra cultura podría haber producido a alguien como Hemingway y ni ver la broma?". Gore Vidal

"Jamás ha utilizado una sola palabra que pudiese mandar al lector en busca de un diccionario". William Faulkner

(respuesta de Hemingway: "Pobre Faulkner: ¿De veras cree que las grandes emociones surgen de las grandes palabras? ¿Cree que no conozco las palabras altisonantes? Las conozco de sobras. Pero hay palabras más viejas y más simples, y esas son las que uso")

"Leí a Hemingway por primera vez a mediados de los cuarenta, algo sobre toros, pelotas y campanas*, y me repugnó". Vladimir Navokov
(* Juego de palabras orginal: "bulls, balls and bells")


"Compré un ejemplar de The New Yorker, el número en el que viene el perfil de Hemingway. Me pareció muy entretenido; por Dios, es idiota del todo". Truman Capote


De Henry James:
"La viejecita más encantadora que he conocido nunca". William Faulkner

"Tenía una mente tan perfecta que ninguna idea podía profanarla". T.S.Eliot


De Jack Kerouak, dijo Juan Luis Panero:
"Walt Witman recitado por un camionero, el budismo al alcance de los lectores del Reader's Digest y una inacabable palabrería de borracho pseudofilosófico".


De Neruda:
"La literatura chilena gira en torno a un sol muerto que se llama Pablo Neruda y que es la principal coartada para que exista esa entelequia que llaman Literatura chilena". Roberto Bolaño

"Como poeta sería maricón o si acaso loca, como Whitman y Blake. Neruda y Paz, en cambio, son maricas". Roberto Bolaño

"Escribe una poesía fácil, bobalicona, al alcance de cualquier plumífero. Es la poesía especial para todas las tontas de América". Vicente Huidobro

"¿Es forzoso bajar de plano y hablar de cosas mediocres? Usted sabe que no me agrada lo clugoso, lo gelatinoso. Yo no tengo alma de sobrina de jefe de estación". Vicente Huidobro, respondiendo a una pregunta sobre el poeta chileno


Isabel Allende vs Roberto Bolaño:
"Me parece una mala escritora simple y llanamente. Ni siquiera creo que sea escritora, es una escribidora";

"Bolaño hablaba mal de todo el mundo. Era una persona extraordinariamente conflictiva que nunca dijo nada bueno de nadie... Es un buen escritor que desgraciadamente murió, pero eso lo hace mejor persona".


Sobre Orwell:
"No podía sonarse la nariz sin tener que moralizar sobre la industria del pañuelo". Cyril Connolly


De Boris Pasternak:
"Dr. Zhivago es una cosa lamentable, chapucera, trivial y melodramática, llena de situaciones manidas, abogados voluptuosos, mujeres poco creibles y coincidencias trilladas". Vladmir Navokov


Navokov recibió lo suyo: 

 "Qué hijo puta. Ese tipo es un completo galimatías. Representa todo lo que está mal en la mitad de los novelistas estadounidenses y ha jodido a muchos bobos de aquí...". Kingsley Amis 

"No he leido Lolita y no pienso hacerlo, ya que la longitud del género novelesco no coincide ni con la oscuridad de mis ojos ni con la brevedad de la vida humana". Borges


Y Borges también:
"Turiferario a sueldo, vendido y envilecido". Ezequiel Martínez Estrada

"Sus libritos, engendrados sin sangre y sin fuerza en sus entrañas mal alimentadas, van apareciendo año tras año, pero muertos". Enrique Anderson Imbert


No podía faltar Pérez Reverte:
"No está Marsé, ni Juan Goytisolo, ni Eduardo Mendoza... no recuerdo si está Álvaro Pombo (probablemente si está se deba a una equivocación), pero está Pérez Reverte. Bueno, también está Paulo Coelho en la Academia brasileña". Roberto Bolaño, sobre que Pérez Reverte forme parte de la RAE

"Pérez Reverte o Isabel Allende. Da lo mismo. Feuillet era el autor francés más leído en su época" De nuevo Bolaño


Y claro, Umbral:
"Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni Umbral. Sí leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en ningún modo a Cela y a Umbral. Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura". Bolaño en todos los "fregaos"

"Umbral escribe como mea". Miguel Delibes

"Umbral no escribe literatura: él es literatura. Y si la gente no le lee es porque no le interesa la literatura; no porque no lo interese Umbral, ni porque le repugne, por ejemplo, el sexo turbio que impregna sus novelas; más turbio aún cuando nos imaginamos al propio Umbral practicándolo" Pérez Reverte, con quién se las tuvo de todos los colores.


Cela también merece un hueco:
"Hace treinta años que no lo leo. Es un pelmazo". Rafael Sánchez Felosio

"Un figurón que repugna a nuestra madurez, ora con estentóreos desplantes que son obras maestras de la grosería y vulgaridad, ora con desfasadas pompas de aristócrata parvenu que entran simplemente en el terreno de la ridiculez". Brillante Terenci Moix

"Distingo entre narradores e intelectuales, y otros que ni son narradores ni intelectuales, que sólo escriben pura cháchara y retórica, como Cela, que es un plúmbeo". Juan Marsé

"No me importa el culo de Cela. Lo que le haya sucedido a él en el culo es asunto suyo". Antonio Gala (Quiero creer que en referencia a esta anécdota de Cela en la tele)


Los clásicos también han sido blanco "puñaladas".

De Shakespeare:
"Está absurdamente situado demasiado alto y acabará cayendo. No tenía la menor inventiva en cuanto a historias. Sacó todas sus tramas de novelas antiguas y les dio forma dramática a sus historias de una manera tan poco reflexionada como la que usted y yo usaríamos al devolver sus obras al estado de cuentos en prosa". Lord Byron

"Shakespeare nunca hizo ni seis líneas sin un fallo". Samuel Johnson

"Recuerdo que los actores, en un intento de honrarle, mencionan a menudo que Shakespeare nunca tachó una línea de su prosa. Mi respuesta siempre ha sido: ojalá hubiese tachado mil". Ben Johnson

"Después de todo, lo único que hizo fue hilar montón de viejos refranes populares". H.L. Mencken


Sobre Sócrates dijo Thomas Banington Macaulay:
"Cuanto más lo leo, menos me extraña que lo envenenaran"


Sobre Miguel de Cervantes:
"Recuerdo con delite la vez en que, para gran turbación de mis colegas más conservadores, hice trizas el Don Quijote, ese libro crudo y cruel, ante seiscientos estudiantes". Navokov"de poetas, no digo: buen siglo es éste. Muchos están en cierne para el año que viene, pero ninguno hay tan malo como Cervantes ni tan necio que alabe Don Quijote"

Lope de Vega


Sobre Lope de Vega, dice Góngora:
"Por tu vida, Lopillo, que me borres
las diez y nueve torres del escudo,
porque, aunque todas son de viento, dudo
que tengas viento para tantas torres"


La lista es larga. Lean el libro. Que lo disfruten.

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Más sobre polémicas literarias:

Quevedo vs. Góngora o el arte de insultar

"A mí no me gusta hablar a tontas y a locas" 

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Bibliografía:

- Angelo, Albert; Escritores contra escritores, El Alhep Editores, Barcelona 2006
- Texto de la introducción de Jordi Costa

jueves, 30 de mayo de 2013

Todos los hombres son iguales, pero algunos son más iguales que otros

Animal Farm (Rebelión en la Granja, en su traducción al castellano) es la novela escrita por George Orwell en la que se hace una crítica mordaz del sistema de gobierno estalinista de la extinta Unión Soviética.

Pero la visión que ofrece de la corrupción del poder, que acaba conviertiéndose en tiranía absoluta, hace de esta novela un referente obligado que trasciende el caso concreto que parodia.

Básicamente, el argumento presenta a los animales de una granja, comandados por los cerdos,  revelándose contra la dominación del granjero (de todos los humanos, en realidad) y creando un sistema igualitario basado el siete mandamientos intachables, expuestos públicamente:

1.- Todo lo que camina sobre dos pies es un enemigo.
2.- Todo lo que camina sobre cuatro patas, o tenga alas, es un amigo.
3.- Ningún animal usará ropa.
4.- Ningún animal dormirá en una cama.
5.- Ningún animal beberá alcohol.
6.- Ningún animal matará a otro animal.
7.- Todos los animales son iguales.

Como todo el mundo sabe (y si no, aquí comienza el spoiler) ese régimen, bajo la férrea dirección de los cerdos, va introduciendo matices en esos mandamientos y manipulándolos y adaptándolos a su favor.
Esto es posible porque la inteligencia y habilidades porcinas son superiores a la del resto de los animales, que escasamente saben leer o hacer otra cosa que la que se les ordena, tal es su docilidad y mansedumbre. Todo con la inestimable colaboración de un represor ejército canino.

Así, los siete mandamientos van poco a poco sufriendo pequeñas matizaciones con el objeto de justificar las cada vez más reprobables conductas de los cerdos:

• Ningún animal dormirá en una cama con sábanas.
• Ningún animal beberá alcohol en exceso.
• Ningún animal matará a otro animal sin motivo.

Al final, en un  brillante esfuerzo de análisis de la situación y de síntesis legislativa, los siete mandamientos acaban resumidos en un único y terrorifico postulado.
Todos los animales son iguales pero algunos son más iguales que otros.
Ilustración de Ralph Steadman para la edición
de Rebelión en la Granja de Los libros del zorro rojo.

Y la novela termina con los humanos de las granjas vecinas confraternizando y estableciendo buenas relaciones con el nuevo orden de facto.

El último párrafo es aterrador:
Los animales de afuera miraron del cerdo al hombre, y del hombre al cerdo, y nuevamente del cerdo al hombre; pero ya era imposible discernir quién era quién.
Se acabó el spoiler y comienza la realidad: ¿a qué les suena esta descripción?

A mí, a la perversión del sistema que, nacido de buenas propuestas e ideales, termina por servirse únicamente a sí mismo olvidando por completo a aquellos a quienes debe servir. Y, salvando las distancias, ese es el camino que han tomado las democracias occidentales en las últimas décadas, llevándonos al actual statu quo.

Precisamente fue la primera democracia occidental, por antigüedad y por poderío, la que recogió todo el espíritu de la Ilustración y plasmó en su Declaración de Independecia el primer reconocimiento histórico expreso de los derechos humanos fundamentales:
Sostenemos como evidentes por sí mismas dichas verdades:

• que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables
• que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad;

• que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados;

• que cuando quiera que una forma de gobierno se vuelva destructora de estos principios, el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla, e instituir un nuevo gobierno que base sus cimientos en dichos principios, y que organice sus poderes en forma tal que a ellos les parezca más probable que genere su seguridad y felicidad. 
La prudencia, claro está, aconsejará que los gobiernos establecidos hace mucho tiempo no se cambien por motivos leves y transitorios; y, de acuerdo con esto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a sufrir, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia mediante la abolición de las formas a las que está acostumbrada.

• Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, que persigue invariablemente el mismo objetivo, evidencia el designio de someterlos bajo un despotismo absoluto, es el derecho de ellos, es el deber de ellos, derrocar ese gobierno y proveer nuevas salvaguardas para su futura seguridad.
De esta declaración de independencia nació una Constitución, aprobada en 1787, antes de la Revolución Francesa, y que solo ha sufrido 27 enmiendas.

En ella también se recogen, a modo de siete madamientos,  los valores fundamentales de toda sociedad moderna de igualdad y respeto a los derechos humanos fundamentales, de separación de poderes y de garantías legales para todos los ciudadanos.

Y en esta constitución se inspiraron, con mejor o peor suerte, las que vinieron después hasta nuestros días.

Con el paso de los años, décadas, siglos incluso, a la aplicación del espíritu inicial ha ido sucediéndole la introducción de variaciones que conducen, invariablemente, a la restricción intelectual y a la perpetuación del poder al servicio de sí mismo.

Y a esta tarea se afanan gobiernos y partidos mayoritarios, olvidando a quien sirven.

Todo esto para reflexionar sobre el hecho de que en nuestras manos está aceptar la Rebelión de Orwell o recuperar el espíritu ilustrado y tomar las riendas.

Así que, si no lo han hecho todavía, lean Rebelión en la Granja de George Orwell y verán en él reflejada la sociedad de nuestro tiempo, desaparecida ya la Unión Soviética y su siempre denostado régimen.

lunes, 27 de mayo de 2013

Lectura en las redes sociales

El otro día llegó a mis manos esta estupenda infografía sobre perfiles sociales (de facebook y twitter) que tienen entre sus principales objetivos "compartir lectura".

Como quiera que un servidor de vds. está en la lista, y, aunque no están todos los que son, sí son todos lo que están, la comparto para que quede accesible para todos aquellos que busquéis este tipo de contenidos en la red.

Un poco de cultura compartida entre tanto ruido digital.

La recopilación fue realizada por @fpjerez , de El mundo web social, con motivo del pasado Día del Libro.

Pincha para verla en grande

viernes, 10 de mayo de 2013

El único libro que sí leyó Don Quijote

En ningún pasaje del Quijote se menciona expresamente a Alonso Quijano leyendo ninguno de los libros de caballerías que supuestamente le provocaron la locura. 

El único libro que sí leyó Don Quijote, del que se tiene relato expreso en la obra, es su propia historia apócrifa: el Quijote de Avellaneda.

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Al bueno de Don Quijote le atribuyeron locura por su "adicción" a leer libros de caballerías. Así que, en el capítulo VI de la primera parte, un cura y un barbero, con la aquiescencia del ama y de la sobrina, deciden purgar la biblioteca del ingenioso hidalgo y alimentar una hoguera con los volúmenes que ellos consideraron los causantes del desequilibrio.
"…mandó al barbero que le fuese dando de aquellos libros uno a uno, para ver de qué trataban, pues podía ser hallar algunos que no mereciesen castigo de fuego…"
El elenco es variopinto; y pocos fueron los que se salvaron de la quema, literalmente hablando:
El Palmerín de Inglaterra, El Amadís de Gaula, Tirante el Blanco, La Araucana, Las lágrimas de Angélica… todos ellos clásicos de la época y que, según el criterio del propio Cervantes, fueron merecedores de perdón.

Como curiosidad diremos que uno de los libros indultados fue La Galatea, escrito por el propio Cervantes en 1585:
– Pero ¿qué libro es ese que está junto a él?  
– La Galatea de Miguel de Cervantes -dijo el barbero.  
– Muchos años ha que es grande amigo mío ese Cervantes, y sé que es más versado en desdichas que en versos. Su libro tiene algo de buena invención: propone algo, y no concluye nada; es menester esperar la segunda parte que promete: quizá con la emienda alcanzará del todo la misericordia que ahora se le niega; y entre tanto que esto se ve, tenedle recluso en vuestra posada, señor compadre.*
* (esa segunda parte prometida por Cervantes nunca la llegó a escribir)
Lo cierto es que se da por supuesto que Don Quijote leyó todos esos libros, pero en ningún pasaje se menciona expresamente a Alonso Quijano leyendo ninguno de ellos.

Cervantes publicó la Primera Parte del Quijote en 1605. Y al final de la obra, promete que la continuará en una segunda entrega, adelantando parte de las aventuras que en ella se relatarán. Como se ve, Don Miguel tenía cierta tendencia a anunciar segundas partes, así que le podemos casi presentar como un pionero del márketing literario. Segundas partes que, seguramente, no tenía intención de escribir.

Y anticipó que Don Quijote viajaría a Zaragoza:
"…que don Quijote la tercera vez que salió de su casa fue a Zaragoza, donde se halló en unas famosas justas que en aquella ciudad se hicieron…"
Pero un tal Alfonso Fernández de Avellaneda decidió anticipar el muy noble arte del plagio o, de la apropiación, o de la "obra derivada", (como prefieran), y se adelantó a publicar en 1614 el Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha.

Y la obra tuvo mucho éxito entre los lectores, seguramente por culpa del propio Cervantes, por anunciar una segunda parte que se demoraba; así que Cervantes tuvo que tomar cartas en el asunto y se decidió, esta vez sí, a continuar él mismo las peripecias del Hidalgo Caballero y publicar su auténtica Segunda Parte del Quijote de la Mancha.

Por desgracia, los zaragozanos nos vimos privados de la visita de Don Quijote a Zaragoza, porque el auténtico no podía seguir los pasos del farsante.

Pero la literatura le debe al tal Avellaneda el estímulo que necesitó "el manco de Lepanto" para continuar y concluir una de las obras más influyentes, si no la más, de la historia de la literatura. Cervantes publicó la Segunda Parte en 1615, solo unos meses antes de morir un 23 de abril de 1616.

Pero héteme aquí que Cervantes decide ir un paso más allá y escarmentar a Avellaneda y a su falsa segunda parte, haciendo mención expresa a ella en el capítulo 59 de la verdadera segunda parte.

Hallánse Don Quijote y Sancho en una venta. Se dirijen a sus aposentos para cenar y allí escuchan una conversación proveniente de los huéspedes de la estancia contigua, "que no le dividía más que un sutil tabique":
– Por vida de vuestra merced, señor don Jerónimo, que en tanto que traen la cena leamos otro capítulo de la segunda parte de Don Quijote de la Mancha.
 Apenas oyó su nombre don Quijote, cuando se puso en pie y con oído alerto escuchó lo que dél trataban y oyó que el tal don Jerónimo referido respondió:  
– ¿Para qué quiere vuestra merced, señor don Juan, que leamos estos disparates, si el que hubiere leído la primera parte de la historia de don Quijote de la Mancha no es posible que pueda tener gusto en leer esta segunda?
– Con todo eso —dijo el don Juan—, será bien leerla, pues no hay libro tan malo, que no tenga alguna cosa buena. Lo que a mí en este más desplace es que pinta a don Quijote ya desenamorado de Dulcinea del Toboso
Don Quijote, lleno de ira y despecho, les responde desde su aposento, desmintiendo tal despropósito. Y sigue una conversación entre los dos caballeros y Don Quijote:
– sin duda vos, señor, sois el verdadero don Quijote de la Mancha, norte y lucero de la andante caballería, a despecho y pesar del que ha querido usurpar vuestro nombre y aniquilar vuestras hazañas, como lo ha hecho el autor deste libro que aquí os entrego.
Y poniéndole un libro en las manos, que traía su compañero, le tomó don Quijote y, sin responder palabra, comenzó a hojearle, y de allí a un poco se le volvió, diciendo
– En esto poco que he visto he hallado tres cosas en este autor dignas de reprehensión. La primera es algunas palabras que he leído en el prólogo; la otra, que el lenguaje es aragonés, porque tal vez escribe sin artículos, y la tercera, que más le confirma por ignorante, es que yerra y se desvía de la verdad en lo más principal de la historia, porque aquí dice que la mujer de Sancho Panza mi escudero se llama Mari Gutiérrez, y no llama tal, sino Teresa Panza: y quien en esta parte tan principal yerra, bien se podrá temer que yerra en todas las demás de la historia.
Y la escena continúa con los cuatro personajes compartiendo "mesa y mantel" y con Don Quijote dando nuevas válidas de sus andanzas y de su señora Dulcinea. Y finaliza:
"En estas y otras pláticas se pasó gran parte de la noche, y aunque don Juan quisiera que don Quijote leyera más del libro, por ver lo que discantaba, no lo pudieron acabar con él, diciendo que él lo daba por leído y lo confirmaba por todo necio, y que no quería, si acaso llegase a noticia de su autor que le había tenido en sus manos, se alegrase con pensar que le había leído…"
Así que ya ven. El único libro del que se tiene relato expreso que leyó Don Quijote, siquiera en parte, fue su propia historia apócrifa.

Otro guiño de Cervantes, que tantos seguidores ha tenido con posterioridad.

Así, a bote pronto, recuerdo un pasaje de Umberto Eco, en El péndulo de Foucoult, en el que se menciona de pasada en una conversión entre dos personajes, uno de ellos editor, un manuscrito sobre los hechos acaecidos en un monasterio medieval italiano…

Ilustración del Capítulo 59 de la Segunda Parte del Quijote
donde se describe la escena relatada

miércoles, 8 de mayo de 2013

Filípides existe. Libros y maratón

Un homenaje a los miles de atletas que, cuando en cualquier lugar del mundo corren una maratón, renuevan la legendaria hazaña de aquel soldado griego que hace casi 2500 años recorriera la distancia entre Maratón y Atenas para anunciar la victoria sobre los persas.

Hoy no hablaremos de deporte exclusivamente, sino de libros que hablan de la maratón.

Tres libros diferentes, de estilos y autores completamente distintos, que abordan la maratón desde puntos de vista casi opuestos pero complementarios: el deportivo, el histórico y el literario:

- Correr; de Jean Echenoz,  
- De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami y
- Filípides existe; de Alfredo Varona y Antonio Serrano.

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De entre todas las disciplinas deportivas, muchas de ellas prostituidas por la masificación, el papel cuché, el periodismo vocifereante y por los abusos del márketing, del dopaje y de la estupidez humana, hay una que no ha perdido el halo épico que la rodea a pesar de su popularidad: la maratón.

Hace algunos años os contábamos algunas cosas que (quizá) no sabes de la Maratón. Allí hablábamos de curiosidades históricas como el nombre de la prueba, la distancia, su protagonista, y algunos aspectos más directamente relacionados con la prueba en sí tal y como la conocemos hoy en día, como la marca, su evolución, el desarrollo de la prueba y algunos nombres propios.

Los recientes acontecimientos de la Maratón de Boston me han llevado a reflexionar sobre mis tiempos de (ex) maratoniano popular: en una de aquellas carreras llegué a meta, después de un enorme "pinchazo", en el mismo tiempo que marcaba el cronómetro en el momento de las explosiones de Boston.

Pero hoy no voy a hablaros de deporte exclusivamente, sino de libros que hablan de la maratón.

Tres libros diferentes, de estilos y autores completamente distintos, que abordan la maratón desde puntos de vista casi opuestos pero complementarios: el deportivo, el histórico y el literario:



Correr; de Jean Echenoz.
Traducción de Javier Albiñana. Anagrama (Barcelona, 2010)

Jean Echenoz es uno de los más brillantes representantes de la literatura francesa actual. Y en este libro retrata la figura y las peripecias de uno de los más grandes Atletas, con máyusculas, de la historia: Emil Zátopek.

Aunque ya había destacado en los JJ.OO. de Londres 1948 con un oro en 10.000 y plata en 5.000, sus proezas atléticas llegan a su máxima expresión en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952: lo ganó todo: oro en 5.000, 10.000 y maratón.

Una gesta única que nadie ha podido repetir. Solo se le acercaron otros nombres ilustres: Lasse Viren (oro en 5.000 y 10.000 metros en Munich 72 y Montreal 76), Kenenisa Bekele (oro en 5.000 y 10.000 metros en Pekín 2008 y en los mundiales de Berlín 2009), Sebastian Coe (oro en 1500 y plata en 800 en Moscú 1980 y Los Ángeles 1984), y Haile Gebrselassie (oro en 10.000 metros y plata en 5.000 en los mundiales de Stutgart 1993).
En el atletismo femenino, ni siquiera Paula Radcliffe, la gran dominadora del fondo femenino de  los últimos tiempos, pudo alcanzar nada similar.

La novela recorre la biografía de Zátopek, pero no se centra únicamente en sus logros deportivos, sino que lo sitúa en el contexto político del régimen checoslovaco de la época, títere de la URSS en plena guerra fría, y las penurias y manipulaciones que tuvo que soportar.



• De qué hablo cuando hablo de correr, de Haruki Murakami.
 Traducción de Francisco Barberán. Tusquets (Barcelona, 2010).

Murakami no necesita presentación, espero. Ha sido nominado para el Nobel de Literatura en varias ocasiones y aunque ese premio puede ser tachado de oportunista y poco objetivo, da idea del alcance crítico y social de un autor.

Pero además de un brillante y original narrador es también corredor de Maratón.

Y en este libro, que no es novela, reflexiona sobre las relaciones inevitables entre su labor como escritor y profesor y su afición a correr.

Para Murakami correr no es únicamente una actividad física, sino que ejerce una enorme influencia en su vida y en su obra literaria. Escribir y correr son dos actitudes vitales inseparables y llenas de paralelismos: trabajo duro y afán de superación.

Él mismo reconoce que comenzó a correr con 33 años: la misma edad que le situó en el "verdadero punto de partida como novelista". Así que ambas actividades van inseparablemente unidas.

Sus reflexiones autobriográficas son un impagable ejercicio de sinceridad y justificación como deportista y como novelista.



• Filípides existe; de Alfredo Varona y Antonio Serrano.
Alianza. Madrid 2001

Este sí es un libro sobre "los secretos de la preparación de los maratonianos de élite".

Antonio Serrano es uno de los mejores maratonianos que ha dado este país. Batió el récord de España de Maratón en Berlín 1994. Su mejor marca de 2h:09:13 es de un nivel enorme, si tenemos en cuenta que compartió época y pista con otros ilustres como Martín Fiz o Abel Antón, por citar solo a los más laureados en competiciones internacionales.

Así que sabe de lo que habla cuando desvela sus secretos de entrenamiento y nos ayuda a comprender el porqué fue capaz de batir el récord de España en su primera maratón.

Alfredo Varona es periodosta y maratoniano popular. A él corresponde la tarea de relatar los planes de entrenamiento, dietas, estrategias mentales, día a día, de los principales maratonianos españoles.

Se trata de un libro técnico y divulgativo a partes iguales. En él podemos ver en qué consiste un plan de entranemiento para Maratón, cómo se organiza y se ejecuta, los sacrificios que implica y su puesta en práctica el día de la carrera.

Y a lo largo de todo el libro irán apareciendo muchos maratonianos ilustres: sus manías, sus métodos, sus logros y, también, algunos de sus fracasos: Fiz, Antón, Diego García (a cuya memoria está dedicado el libro), Alberto Juzdado, Fabián Roncero, Julio ReyAna Isabel Alonso, María Luisa Muñoz, Griselda González.
Seguramente echarán en falta otros nombres como los de Chema Martínez, José Ríos, María Abel o Luisa Larraga. Pero el libro es de 2001. Y no cabe todos.

Un ameno recorrido destinado tanto para "atletas de buen nivel como para los miles de aficionados que cuando en cualquier lugar del mundo corren una maratón, renuevan la legendaria hazaña de aquel soldado griego que hace casi 2500 años recorriera la distancia entre Maratón y Atenas para anunciar la victoria sobre los persas".

martes, 7 de mayo de 2013

"El discurso cultural imperante que nos han vendido es una auténtica basura"

"…si los editores de todo el país han venido rechazando de forma sistemática la mierda que usted escribe (en especial sus inacabables cenagales de prosa poética) ello se debe única y exclusivamente a una conspiración urdida por agentes, libreros, directores financieros, publicistas y demás ratas camperas, confabulados para centrar toda la energía y todos los recursos en dos docenas de títeres, los llamados "escritores de éxito", personajes impostados, lubricados hasta la náusea, mórbidamente autocomplacientes".

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La frase que da título al apunte no es mía, aunque estoy de acuerdo con ella. La frase es de Octavio Cortés.

Tuve la suerte de ser uno de los primeros en leer su novela Sweet Sixteen, aun antes de que fuera publicada por Ediciones Atlantis. Octavio Cortés tuvo a bien enviarme el "manuscrito" para que le diera mi opinión. Todo un honor, la verdad, porque la novela merece la pena, de principio a fin.

Intercambiamos algunos correos sobre la obra y fue toda una alegría verla publicada, en el desierto narrativo que nos invade, infestado de sagas insulsas, narraciones pseudohistóricas oportunistas y libros de autoayuda de todo pelaje.

Pasados unos meses, Octavio Cortés vuelve a publicar, esta vez con editorial Sloper, "cómo apedrear a un escritor de éxito".

Y héteme aquí que Cortés desarrolla una parodia de manual de autoyuda, en forma de "rudimentos de filosofía práctica", en la que descarga humor, ironía, sacasmo y crítica social, en una difícil y equilibrada armonía.

Les pondré un ejemplo literario: el "rudimento" número 18:
• Cómo ser infeliz leyendo los cuentos de Chejov.

Es imposible. No pierda usted un minuto de su tiempo.
¿En qué no debo peder un minuto de mi tiempo? ¿En ser infeliz? ¿En leer a Chejov?

Interpreten ustedes el requiebro.

Pero les advierto de que toda la obra está llena de ellos; ingeniosos algunos, impertinentes otros; algunos les harán esbozar un rictus pícaro envidioso; otros les hará sonreir; todos, en fin, les inducirán a ponerlos en práctica y les ayudarán a desmontar el discurso cultural imperante.

Discurso que, como afirma Octavio Cortés, es una auténtica basura. Así que no es casual su esfuerzo por desmitificar el hecho literario en sí, con voluntad transgresora, "dos o tres pasos más allá del sentido común y de la sensatez".

Y si no, lean la justificación de su "rudimento" número 14, que es el que da título al libro:
• Cómo apedrear a un escritor de éxito:

Usted solo necesita seguir un sencillo método en cuatro pasos:
  1. Recordar que si los editores de todo el país han venido rechazando de forma sistemática la mierda que usted escribe (en especial sus inacabables cenagales de prosa poética) ello se debe única y exclusivamente a una conspiración urdida por agentes, libreros, directores financieros, publicistas y demás ratas camperas, confabulados para centrar toda la energía y todos los recursos en dos docenas de títeres, los llamados "escritores de éxito", personajes impostados, lubricados hasta la náusea, mórbidamente autocomplacientes.
         (…)
Y de postre, en un ejercicio de sinceridad mal dismulada, nos presenta "el ácrata lisérgico", una declaración de intenciones, su propia visión de las cosas; un edificante autorretrato plagado de guiños que exigen al lector, igual que toda la obra, complicidad.

Concluída su lectura, "usted se dirigirá a toda prisa a la calle, desprendiéndose de su disfraz a la carrera, ebrio de feliciad".

Escúchenle en la entrevista que le hicieron en El ojo Crítico de RNE. (a partir del minuto 22:30)

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Octavio Cortés; Cómo apedrear a un escritor de éxito. Editorial Sloper. Palma de Mallorca. 2013.

viernes, 3 de mayo de 2013

- Dime, qué comemos. - Mierda

"Durante cincuenta v seis años -desde cuando terminó la última guerra civil- el coronel no había hecho nada distinto de esperar. Octubre era una de las pocas cosas que llegaban".

El Coronel es un veterano soldado que lleva quince años esperando recibir la confirmación de una pensión por veterano de guerra.

Su existencia transcurre entre dos rutinas: acudir cada semana a la oficina de correos para ver si llega la esperada carta que confirme su pensión y alimentar a un gallo de pelea, herencia de su difunto hijo, con la esperanza de hacerlo pelear en unos meses para obtener así una fuente de ingresos. Su mujer se opone a gastar sus últimos ahorros en la manutención del gallo.

«Y mientras tanto qué comemos», preguntó, y agarró al coronel por el cuello de franela. Lo sacudió con energía.
 - Dime, qué comemos.

El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder:
- Mierda.
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Una profesora de literatura hispanoamerica en una prestigiosa universidad estadounidense utilizaba esta novela como lectura de referencia en sus clases.

Los alumnos, todos brillantes y aplicados, y, sobre todo, muy gringos, no comprendían la situación planteada. Siempre preguntaban:
- ¿Y por qué no trabaja?

No sé muy bien a quién me recuerdan el personaje del Coronel y el de su mujer; pero viendo la realidad social que atraviesa España actualmente, no he podido evitar ver los paralelismos.

Lamento el "spolier".

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Gabriel García Márquez. El coronel no tiene quien le escriba.

martes, 30 de abril de 2013

"Yo tengo ese problema: no me gusta leer". Evo Morales

Estas palabras son de Evo Morales, presidente de Bolivia, pronunciadas cuando firmaba una ley que elimina dos impuestos para el comercio de los libros:

“Yo tengo ese problema. No me gusta leer”.

Continuó explicando que de los libros que le regalan “a veces a lo máximo” ve los títulos, algún capítulo, o unos párrafos o páginas, pero no termina de leer las obras.

“Tengo ese problema, soy sincero”.

Reconoció; y agregó que tiene ganas de leer libros pero no sabe cómo enamorarse de la lectura.

Sin embargo, alegó que su Vicepresidente, Álvaro García Linera, es un buen lector y escritor de libros, principalmente sociológicos.

Pero no es el único presidente Latinoamericano con este "problema".

El entonces candidato -y hoy presidente- a la presidencia de México, Enrique Peña Nieto, naufragó patéticamente en la Feria del Libro de Guadalajara cuando le preguntaron qué tres libros le habían marcado más en vida política y personal.

Los balbuceos, incorrecciones, evasivas… solo se vieron superados por el sudor frío que debia recorrer su cuerpo y por el desconcierto (y sarcasmo) de su auditorio.

Y si no me creen… vean:



También el expresidente de México, Vicente Fox cometió un error de bulto al atribuir, desde en su cuenta de tuiter, el Premio Nobel a Jorge Luis Borges.

La postura de Morales es sincera, sin requiebros; no en vano es el presidente de un país, siendo muy generosos, en vías de desarrollo. Así que, seguramente, él mismo es el exponente del país que gobierna y adapta su discurso a su auditorio.

Justo lo mismo que intenta hacer Peña Nieto, presidente del país con mayor número de hispanoparlantes, en una de la Ferias del Libro más importantes del mundo, pero, como han visto, con resultados opuestos.

Pero ambos casos pornen de manifiesto dos cosas:

- Los dirigentes no leen;
- Se preparan muy mal sus comparecencias.

La duda que me asalta es si hacen este mismo tipo de lecturas con los tratados, leyes, proyectos… que sacan adelante sus gobiernos.

Desconozco si el presidente Rajoy lee o no lee; o qué lecturas le gustan.

....
Fuente: Lamula.pe

miércoles, 13 de marzo de 2013

El arte de la mentira política

Política y mentira son buenas compañeras. La actualidad está plagada de sonoras mentiras y egregios mentirosos. Jonathan Swift escribió a principios del s. XVIII "el Arte de la Mentira Política", un tratado definitivo sobre la materia.

Cuando la incipiente política parlamentaria iba perfilando las modalidades de las que siguen viviendo nuestras democracias, Jonathan Swift y sus satíricos amigos descubrieron la siguiente verdad: el mentir bien a los ciudadanos no es cosa que se improvise; es un arte con todas sus reglas…

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Jonathan Swift es universalmente conocido por sus Viajes de Guilliver. Pero fue un autor polifacético muy involucrado en la vida social y política de su época.

Lo mismo hacía "Una modesta proposición para que los hijos de los pobres no sean una carga para sus padres o el país", que inventaba el Hoax, desenmascarando a un famoso astrólogo farsante;

o se inventaba el nombre de Vanessa en un poema; o describía con exactitud, en Los Viajes de Guilliver, las dos lunas de Marte, 150 años antes de ser descubiertas oficialmente.
El arte de la mentira política. Jonathan Swift

Pero también es el autor del "Arte de la mentira política", un tratado definitivo sobre la material, que debería ser de obligada lectura en las escuelas políticas, en las redaciones de los medios de comunicación y en la apertura de los periodos de sesiones de los parlamentos.

En él, Swift, reflexiona sobre si conviene ocultar la verdad al pueblo por su propio bien, engañarlo para salvaguardarlo. El arte de la mentira política es, en efecto, "el arte de hacer creer al pueblo falsedades saludables con vistas a un buen fin".
Porque el pueblo "no tiene ningún derecho a la verdad política" como tampoco debería poseer bienes, tierras o castillos. La verdad política debe seguir siendo, como esos otros patrimonios, una propiedad privada.

Sólo el gentleman sabe, por su propia condición, cuando conviene decir la verdad y cuando callarla o disfrazarla. El pueblo es "hielo ante las verdades y fuego ante las mentiras". La masa es crédula, miente, y puede ser engañada del mismo modo en que, como suele decirse, se engaña a las mujeres y a los niños.

La conclusión es que el pueblo debe ser gobernado con la mentira por su propio bien. Pero ¿a quién corresponde el derecho a fabricar esas "falsedades saludables"?

La regla fundamental en toda menteria política es la verosimilitud.
El arte del engaño no se rige por los excesos: es un arte sabio, una sutil técnica de la medida.
El engaño debe mantener su proporción frente a la verdad.

Aunque el texto es de principios del siglo XVIII, ya se plantea la pregunta de quién miente mejor: ¿la derecha o la izquierda? Y la respuesta es que "ambos cuentan con grandes genios en sus filas".

El texto propone crear una "sociedad de mentirosos" dedicada exclusivamente al engaño político.
Para llevar a cabo tan ambicioso proyecto deben cumplirse determinadas condiciones: hay que poder contar, ante todo, con una masa de crédulos dispuestos a repetir, difundir, diseminar por doquier las falsas noticias que otros hayan inventado.
Pero pasados los años, la mentira política, con el desarrollo de la prensa escrita en el XIX, se mecaniza y sistematiza y alcanza una difusión que Swift no pudo prever. Y es el siglo XX cuando la mentira política entra en la fase del consumo en masa, entrando en su "siglo de oro".

Pero este tratado guarda una sorpresa: la de su verdadera autoría. Lean la introducción de la edición de "El arte de la mentira política" de editorial sequitur.

Les dejo con algunas de las perlas que contiene el libro, para que vean hasta qué punto la mentira política forma parte del quehacer diario de nuestros dirigentes políticos y de la sociedad entera, desde las empresas a los periodistas. Y hasta qué punto sigue vigente.
•  Cuando los tumultos y las sediciones se acallan, los rumores, las noticias falsas circulan con profusión. La menteria sería el último consuelo de los grupos dererrotados.

• Este arte también se aplica para hacerse con el poder y conservarlo.

• Puede ganar reinos sin guerrear, y aún perdiendo alguna batalla. Da y devuelve cargos; hace de la montaña montículos y de los montículos montaña; hace agua cristalina de la ciénaga; convierte al ateo en santo y al libertino en patriota.

• Sus grandes alas, como de pez volador, solo sirven si están mojadas; de ahí que las bañe en el fango y al elevarse de nuevo cubra de barro los ojos de la muchedumbre, valando con rapidez. Mas cada cuando debe encorvarse en pos de nuevos suministros.

• La mentira política ha de ser efímera; le resulta imprescindible para poder ir ajustándose a las circunstancias, para adecuarse a todas las personas que ha de deslumbrar.

• El usuario no quiere saber si dice verdades o mentiras, le basta saber qué conviene en cada minuto para ir afirmando o negando mentiras.

• Al igual que el más vil de los escritores tiene sus lectores, el más grande de los mentirosos tiene sus crédulos.

• La falsedad vuela, mientras la verdad se arrastra tras ella. Y llega tarde: como aquel médico que encuentra el remedio al rato de morir el paciente.

• Considerando la natural propensión del hombre a mentir y de las muchedumbres a creer, confieso no saber cómo lidiar con esa máxima tan mentada que asegura que la verdad acaba imponiéndose.

¿Quieren más?

Pues #recomiendoleer "El arte de la mentira política", de Jonathan Swift.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Qvien maltrata vn libro…

Quien maltrata un libro,

lo deshoja, descabala, emborrona, detruye, hurta o esconde,

se confiesa impúreo, blasfemo de la razón y

alcahuete,

que quiere evitar a otros lo que su ánimo flébil
le impide entender.


La imagen la pasó Libros y Literatura por #fb

lunes, 25 de febrero de 2013

Esto es lo mejor que me has traido nunca para leer

"¡Esto es mucho mejor que cualquier otra cosa que me hayas traido nunca, papá!", le dijo Alice a su padre, después de leer los primeros capítulos de…

Esta es la historia de cómo ese libro vio la luz.

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El padre de Alice es editor, especializado en libros infantiles. Y tiene por costumbre llevar a casa libros, notas, cuentos de todo tipo que da a leer a su hija. Una tarde de tantas, Alice, buena lectora pese a su edad, oye a su padre llegar y corre a abrazarlo. Hoy no ha sido un buen día y papá ha olvidado traer alguna lectura nueva para su hija.

Solo lleva consigo un texto poco interesante que ha recibido en la oficina. Escrito con máquina de escribir, no le parece tan estimulante como para que merezca el interés de la pequeña Alice. Pero la cara de la niña, espectante e ilusionada le hace cambiar de opinión y le entrega el manuscrito mecanografiado.

A ella no le importa que el texto destile poca "modernidad" por no estar escrito en ordenador. Alice corre a su cuarto a devorar su nueva adquisición. Una hora más tarde vuelve de su cuarto y le espeta a su padre:
"¡Esto es mucho mejor que cualquier otra cosa que me hayas traido nunca, papá!"
Y le pide el resto del relato. Tiene que haber más; esto tiene que ser el principio; dime que hay más. Por favor.

Barry Cunningham, que así se llama papá, promete a su hija que conseguirá el resto del texto para ella, ya que tanto le ha gustado.

Al día siguiente, Barry recuerda la promesa realizada a su hija y ofrece un adelanto de 1500 libras por el manuscrito completo. La agencia literaria no regatea y traslada el interés del editor al autor del texto.

No tiene nada claro que vaya a recuperar la inversión, pero dedice de todas maneras publicar la historia, aunque solo sea para que su hija pueda leerlo en formato libro.
Al poco rato, la agencia devuelve la llamada y confirma el interés de la autora -se trata de una mujer- en la oferta del editor.

En pocos días está firmado el contrato de edición. Y el señor Cunningham decide "regalar" un bientencionado consejo a la joven autora. Su experiencia le dice que publicar no es sinónimo de éxito. Y recomienda a la autora, separada, con hijos y graves problemas económicos, que busque un empleo distinto al de escribir porque no cree que pueda vivir de escribir cuentos para niños.

La autora, de nombre Joanne, acepta el consejo; pero el proceso editorial no se detiene.
Se realiza una modesta edición de 1000 ejemplares, la mitad de los cuales van directamente a bibliotecas. El resto se pone a la venta… y se venden.

A día de hoy, esos ejemplares de la primera edición están muy cotizados; la editorial Bloomsbury, que así se llama la editorial de papá, es una de las editoriales más importantes del mundo; y su autora, ya no tiene problemas económicos y firma bajo un pseudónimo que comienza con J.K. Lo que sucedió a partir de entonces es conocido.

Porque el libro del que hablamos lleva por título "Harry Potter y la piedra filosofal".

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La historia la cuenta Santiago Posteguillo en La noche en que Frankestein leyó el Quijote. Ed. Planeta. Barcelona 2012.

Libro que #recomiendoleer, y en el que nos cuentan la vida secreta de lo libros (porque los libros tienen otras vidas).

Y coincido con Posteguillo en que el mérito de J.K. Rowling reside, fundamentalmente, en haber conseguido enganchar a la lectura a toda una generación de lectores jóvenes (y no tanto), que le han perdido el miedo al número de páginas de un libro.
Y para los vagos irredentos, también hay adaptaciones cinematográficas muy dignas.

La contaportada dice así:

"¿Quién escribió las obras de Shakespeare?
¿Qué libro perseguía el KGB?
¿Qué novela ocultó Hitler?
¿Quién pensó en el orden alfabético para organizar los libros?
¿Qué autor burló al índice de libros prohibidos de la Inquisición?

Estos y otros enigmas literarios encuentran respuesta en las páginas de La noche en que Frankenstein leyó el Quijote, un viaje en el tiempo por la historia de la literatura universal…"

jueves, 21 de febrero de 2013

La ciudad más literaria del mundo: Dublín

Hay ciudades que nos resultan familiares sin haberlas visitado, tal es la cantidad de iconos arquitectónicos que atesoran o la sobreexplotación que de sus calles se ha hecho en el cine.
Nueva York, Londres, París, Roma, Río de Janeiro, Sydney, Venecia, El Cairo… tienen perfiles que las hacen perfectamente reconocibles para cualquier espectador.

Pero hay una ciudad que muy poca gente reconocerá a simple vista pero que merece, sin duda, el título de la ciudad más literaria del mundo: Dublín.



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¿Por qué Dublín? Pasen y vean.

Su nombre mismo en gaélico es de lo más sugerente: Baile Átha Cliath; [bˠalʲə aːha klʲiəh] si se atreven a pronunciarlo. Fundada por los Vikingos en 841, (aunque ya hay asentamientos documentados en el s. II) originalmente se llamó Dubh Linn, "laguna negra", en referencia al lugar en el que fue fundada, pero que fue drenada y desecada a principios del s. XVIII debido la expansión de la ciudad.

Por qué su nombre oficial en la lengua local pasó del Dubh Linn original a Baile Átha Cliath (en referencia a un vado del río compuesto de caña y mimbre) es cosa de los documentos medievales. Sin embargo hoy se la conoce en todo el mundo como Dublín y no como BÁC.

Pero volvamos al tema que nos ocupa. Ninguna ciudad ha visto nacer tantos talentos literarios como Dublín, ni tiene entre sus hijos a tantos ganadores del Nobel de Literatura, ni se respira entre sus calles tanto ambiente literario. Por ello, la UNESCO le otorgó en 2010 el título de Ciudad Literaria.

No pretendemos hacer una reseña de cada uno de ellos; ni tan siquiera están todos los que son; solo les mostraremos la puerta para que ustedes, si quieren, la atraviesen. Y ya puestos, para que lean alguna de sus obras.

William B. Yeats. Poeta y dramaturgo, también se dedicó a la política ejerciendo el cargo de senador.
Otro gran poeta, el norteamericano y controvertido Ezra Pound, fue su secretario durante algunos años.

Premio Nobel en 1923, él mismo fue consciente de que ese galardón no le era concedido únicamente por sus méritos literarios, que no son pocos, sino como representante de la literatura de Irlanda, país que había visto reconocida su independencia del Reino Unido en 1922


George Bernard Shaw. Otro Nobel de Literatura. Esta vez en 1925. Su obra más famosa es, seguramente, Pigmalión, de la que él mismo realizó el guión cinematográfico, por el que obtuvo el Oscar de 1938 al mejor guión. Esto le convirtió en el primer hombre en ganar un Nobel y un Oscar.

Años más tarde, y tras el éxito en roadway del musical,  George Cukor dirigió en 1964 otra adaptación, My Fair Lady, protagonizada por Audrey Hepburn.

Una estatua de Shaw se encuentra en la National Gallery of Ireland, institución a la que legó parte de su patrimonio. También podrás tomar una pinta en el Pub que lleva su nombre.


Samuel Beckett. El tercer Premio Nobel de la lista, en 1969. 

El teatro contemporáneo tiene una dueda contraída con Beckett por su Esperando a Godot, muestra fundamental del Teatro del Absurdo.

A pesar de no querer contribuir a la "pesadilla de la historia", firmó en septiembre de 1967 un manifiesto de protesta contra Franco en el diario Le Monde con motivo de la encarcelación en España del dramaturgo Fernando Arrabal.

En Dublín hay un puente en su honor. A ver si adivinan quién fue el arquitecto.


Oscar Wilde. Ingenioso, mordaz, se topó con toda la intransigencia de la sociedad victoriana por su condición de homosexual, lo que le llevó a pasar por la cárcel por sodomita e indecente.

Seguramente les suenan El retrato de Dorian Gray o La importancia de llamarse Ernesto, ambas llevadas al cine. Les dejo con dos frases que retratan bien el genio de Wilde, todavia vigente:

"El periodismo es ilegible y la literatura no se lee".

"Por norma, me desagradan los modernos libros de memorias. Suelen estar escritos por personas que o bien han perdido por completo la memoria o nunca han hecho nada digno de ser recordado"

Una estatua en su honor se encuentra en Merrion Park en Dublín.


Jonathan Swift. Cronológicamente, el primero de ellos.

En este blog ya hemos hablado de él en un par de ocasiones, así que les dejo con esas dos historias que valen por sí mismas como retrato del personaje, más allá de sus Viajes de Gulliver:

- "Una modesta proposición para que los hijos de los pobres no sean una carga para sus padres o el país"
- "El escritor frente al farsante: de cómo Jonathan Swift desenmascaró a John Partridge".

En la catedral de St. Patrick hay un monumento en su honor.


Bram Stoker. Más famoso que él mismo es su personaje principal, Drácula, que ha tenido muchas más vidas de las que el propio Stoker le dio.
Lo que seguramente no saben es que su paso por la universidad fue para licenciarse en Matemáticas y Ciencias.

Su afición a los relatos de terror le vino desde niño, cuando, obligado a estar postrado largas temporadas por su frágil salud, su madre le entretenía con cuentos de fantasmas y misterio.


James Joyce. Dejamos para el final el, acaso, más relevante de todos ellos. En torno a su figura y su obra se articula parte de la vida cultural y literaria de Dublín.

Aunque su Ulises es considerada como una de las obras maestras de la literatura universal, apuesto a que sus lectores son la minoría más grande de cuantas existen en literatura, quizá a la par de las de Proust o Góngora.
Y si no me creen, intenten encontrar una traducción al castellano de Finnegans wake, tal es su estilo experimental y complejidad literaria y lingüística. Simplemente no existe. Incluso José María Valverde, el mejor traductor del Ulises, declinó participar en ese proyecto.

La novela del Ulises se desarrolla en una única jornada, un 16 de junio. Ese día se celebra el Bloomsday, en honor a Leopold Bloom, personaje principal de la obra. Y desde 1954 se celebra en Dublín y en otros muchos lugares del mundo.

La celebración consiste en emular al personaje, recorrer los mismo lugares, incluso comer y cenar lo mismo que los protagonistas. Una "frikada" literaria, si quieren; pero si se quieren tomar ese día una buena pinta de Cerveza Negra Irlandesa, asegúrense de entrar en un Pub Irlandés, no esconcés, galés o inglés. @calocen puede dar fe.

Si van a estar en Dublín un 16 de junio, aquí les dejo una guía para no perderse.


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 Bibliografía:
Dublineses famosos.
Dublín, ciudad literaria por la Unesco, página oficial
Dublín, ciudad literaria de la Unesco.
Dublín, destino literario.
BloomsDay.
William Butler Yeats: The Poetry Foundation.
Museo de los escritores de Dublín.
Dublín: paraíso y edén en la isla mágina.
Los Pubs literarios de Dublín.
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